Abandono
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Fuente: María de la Luz Santoyo Carmona
Al abandono de tu
propia vida no se insinúa apatía, sino a la presencia
divina. es una actitud si bien realmente la más favorable
para el ser humano, la más liberadora, relajante y vivificadora
en oración al sentir la presencia del espíritu
santo o en circunstancias adversas o en situaciones de la vida
común hay que disponerse en las manos del creador.
Fuera
de la exaltación ante cada caso a los que nos enfrentamos
hagamos un silencio en la mente y en el corazón, ¡para!
"totalmente" todo lo que hagas en ese momento y guarda
silencio, respira en nombre del padre una vez más en
nombre del hijo y otra en nombre del espíritu santo,
y aquello que te perturba deposítalo, es decir, entrégalo
aunque al recordar, duela deshágalo y dile tu sentir
al padre y el te responderá; "entregándote
la paz".
Paz,
que no significa ironía, que no es furor, ni alegría
efímera, sino tranquilidad que viene desde dentro de
tu corazón.
Que
en tu mente desaparezca la palabra fracaso por cada una de las
memorias que te han causado daño de alguna manera. recuerda
ponlo en las manos de Dios con confianza es decir con fe y esto
aumentara tu fortaleza en acto de profundo amor reciproco te
tornaras invencible.