"Una
flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre su
recuerdo se evapora. Una oración por su alma, la recibe
Dios." San Agustín
"Cada uno se presentará ante el tribunal de Dios
para darle cuenta de lo que ha hecho, de lo bueno y de lo malo."
Santa Biblia
2
de noviembre - Día de los fieles Difuntos (Todos
los días podemos rezar por las almas de los difuntos,
no solo esta fecha. En realidad se colocó una fecha al
año, por aquellas almas que no tienen quien rece por
ellas)
LAS
TRES IGLESIAS
Se
llama Iglesia a la asociación de los que creen en Jesucristo.
La Iglesia se divide en tres grupos:
Iglesia triunfante: los que ya se salvaron y están
en el cielo (los que festejamos ayer).
Iglesia militante: los que estamos en la tierra luchando
por hacer el bien y evitar el mal.
Iglesia sufriente: los que están en el purgatorio
purificándose de sus pecados, de las manchas que afean
su alma.
El
Catecismo de la Iglesia Católica, publicado por el Papa
Juan Pablo II en 1992, es un texto de máxima autoridad
para todos los católicos del mundo, y dice cinco cosas
acerca del Purgatorio:
1ª. - Los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no
perfectamente purificados, sufren después de su muerte
una purificación, para obtener la completa hermosura
de su alma. (1030).
2ª.
- La Iglesia llama Purgatorio a esa purificación, y ha
hablado de ella en el Concilio de Florencia y en el Concilio
de Trento. La Iglesia para hablar de que será como un
fuego purificador, se basa en aquella frase de San Pablo que
dice: "La obra de cada uno quedará al descubierto,
el día en que pasen por fuego. Las obras que cada cual
ha hecho se probarán en el fuego". (1Cor. 3, 14).
3ª.
- La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua.
El libro 2º. de los Macabeos en la S. Biblia dice: "Mandó
Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran
libres de sus pecados". (2Mac. 12, 46).
4ª.
- La Iglesia desde los primeros siglos ha tenido la costumbre
de orar por los difuntos. (Cuenta San Agustín que su
madre Santa Mónica lo único que les pidió
al morir fue esto: "No se olviden de ofrecer oraciones
por mi alma").
5ª.
- San Gregorio Magno afirma: "Si Jesucristo dijo que hay
faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en
el otro, es señal de que hay faltas que sí son
perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos
las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento
de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas
por su eterno descanso".
De San Gregorio se narran dos hechos interesantes:
El primero, que él ofreció 30 misas por el alma
de un difunto, y después el muerto se le apareció
en sueños para darle las gracias, porque por esas misas
había logrado salir del purgatorio.
El segundo, que un día estando celebrando la Misa, elevó
San Gregorio la Santa Hostia y se quedó con ella en lo
alto por mucho tiempo. Sus ayudantes le preguntaron después
por qué se había quedado tanto tiempo con la hostia
elevada en sus manos, y les respondió:
"Es que vi que mientras ofrecía la Santa Hostia
a Dios, descansaban las benditas almas del purgatorio".
Desde tiempos de San Gregorio (año 600), se ha popularizado
mucho en la Iglesia Católica la costumbre de ofrecer
misas por el descanso de las benditas almas. A San Agustín
le preguntó ana vez uno: "¿Cuánto
rezarán por mí cuando yo me haya muerto?"
El gran Santo, San Agustin, le respondió: "Eso depende
de cuánto rezas tú por los difuntos. Porque el
evangelio dice que la medida que cada uno emplea para dar a
los demás, esa medida se empleará para darle a
él".
¿No
rezaremos más por los difuntos? ¿No vamos a ofrecer
por ellos misas, comuniones, limosnas, y otras buenas obras?
Los muertos no vienen a espantar a nadie, pero sí rezan
y obtienen favores en favor de los que rezan por ellos.
Por
las Benditas Almas del Purgatorio
Dios
creó los seres humanos para que disfruten de su Creador
viéndole en la Gloria. Sin embargo, nada manchado puede
entrar en el Cielo; por lo cual, quienes no sean perfectos deberán
purificarse antes de ser admitidos en la presencia de Dios.
La Iglesia enseña la existencia del Purgatorio, en donde
las almas de los justos que mueren con mancha de pecado se purifican
expiando sus faltas antes de ser admitidas en el Cielo. Entre
tanto pueden recibir ayuda de los fieles que viven en la tierra.
Almas de los justos son aquellas que en le momento de separarse
del cuerpo, por la muerte, se hallan en estado de gracia santificante
y por eso tiene derecho a entrar en la Gloria. EL juicio particular
les fue favorable paro necesitan quedar plenamente limpias para
poder ver a Dios "cara a cara".
"Manchas de pecado" quiere decir el castigo temporal
que es debido por los pecados mortales o los veniales, ya perdonados
en cuanto a la culpa, pero que en la hora de la muerte no están
totalmente libres de castigo correspondiente a la culpa. "Manchas
de pecado" puede referirse también a los pecados
veniales que, al morir, no habían sido perdonados ni
en cuanto a la culpa ni en cuanto a la pena. La Iglesia entiende
por Purgatorio el estado o condición bajo el cual los
fieles difuntos están sometidos a purificación.
La
doctrina de la Iglesia sobre el Purgatorio encuentra fundamento
en la Biblia. EL texto de 2 Macabeos 12,46, da por supuesto
que existe una purificación después de la muerte.
Asimismo, las palabras de nuestro Señor: "El que
insulte al Hijo del Hombre podrá ser perdonado; en cambio,
el que insulte al Espíritu Santo no será perdonado,
ni en este mundo ni en el otro" (Mt 12,32). Se llega a
semejante conclusión en el texto de 1 Corinitios 3, 11-15.
En la Iglesia católica la práctica de rezar por
las benditas almas del Purgatorio está basada sobre la
fe en la Comunión de los Santos. Los miembros del Cuerpo
Místico pueden ayudarse unos a otros, mientras estén
en la tierra y después de la muerte. Si nos fijamos en
las oraciones litúrgicas de la Iglesia vemos claramente
que se invoca con frecuencia a los Angeles y a los Santos en
favor de la Iglesia sufriente o Purgatorio, pero siempre para
que intercedan por ella. Toda persona en estado de gracia puede
orar con provecho por las benditas almas; probablemente es necesario,
al menos, hallarse en estado de gracia santificante para ganar
las indulgencias por los difuntos.
El
Concilio Vaticano Segundo hizo profesión de fe en la
Iglesia Sufriente diciendo: "Este Sagrado Concilio recibe
con gran piedad la venerable fe de nuestros hermanos que se
hallan en gloria celeste o que aun están purificándose
después de la muerte".
Aunque no sea doctrina definida, se mantiene como doctrina común
que sufrimiento mayor del Purgatorio consiste en la "pena
de ausencia", porque las almas están temporalmente
privadas de la visión beatifica. Sin embargo, no hay
comparación entre este sufrimiento y las penas del Infierno.
Es temporal y por eso lleva consigo la esperanza de ver a Dios
algún día cara a cara. Las almas lo llevan con
paciencia, pues comprenden que la purificación es necesaria.
La aceptan generosamente por amor de
Dios
y con perfecta sumisión a su voluntad.
Es probable que las penas del Purgatorio van disminuyendo gradualmente
de manera que en las etapas finales no podemos comparar los
sufrimientos de este mundo con los que padece un alma próxima
a la visión de Dios. Pero las almas experimentan también
inmensa alegría espiritual. Están totalmente ciertas
de su salvación. Tiene fe, esperanza y caridad. Saben
que ellas mismas están en amistad con Dios, confirmadas
en gracia y sin poder ofenderle.
Aunque
las almas en el Purgatorio no pueden merecer, sin embargo pueden
orar y obtener el fruto de la oración. El poder de su
oración depende del grado de santidad. Es cierto que
pueden orar por los que viven en la tierra. Por la Comunión
de los Santos entendemos que están unidas a la Iglesia
militante. Debemos animarnos a invocar su ayuda con la confianza
de que ellas nos escuchan. Entienden perfectamente nuestras
necesidades, por que las experimentaron y porque están
agradecidas a las oraciones, sacrificios y santas Misas que
ofrecemos por ellas.
LA
PALABRA DE DIOS
Después de haber reunido entre sus hombres cerca de 2.000
dracmas, las mandó a Jerusalén para ofrecer un
sacrificio por el pecado, obrando muy hermosa y noblemente,
pensando en la resurrección.
Pues de no esperar que los soldados caídos resucitarían,
habría sido superfluo y necio rogar por los muertos;
mas si consideraba que una magnífica recompensa está
reservada a los que duermen piadosamente, era un pensamiento
santo y piadoso.
Por eso mandó hacer este sacrificio expiatorio en favor
de los muertos, para que quedaran liberados del pecado (2 Mc
12, 43-46).
Y al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará;
pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no se le
perdonará ni en este mundo ni en el otro. (Mt 13, 32).
Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo.
Y si uno construye sobre este cimiento con oro, plata, piedras
preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada cual quedará
al descubierto; la manifestará el Día, que ha
de revelarse por el fuego. Y la calidad de la obra de cada cual,
la probará el fuego (1 Cor 3, 11-13).
Oración
propia de la novena
Padre
Misericordioso, en unión con la Iglesia Triunfante del
Cielo, te suplico tengas piedad de las almas del Purgatorio.
Recuerda tu eterno amor por ellas y muéstrales los infinitos
méritos de tu amado Hijo. Dígnate librarles de
penas y dolores para que gocen de paz y felicidad. Dios, Padre
celestial, te doy gracias por el don de perseverancia que has
concedido a las almas de los fieles difuntos.
Amable Salvador, Jesucristo. Eres el Rey de reyes en el país
de la dicha. Te pido que por tu misericordia oigas mi oración
y liberes las almas del Purgatorio, en particular, N
..Llévalas
de la prisión de las tinieblas a la luz y libertad de
los hijos de Dios en el reino de tu gloria. Amable salvador,
te doy gracias por haber redimido las pobres almas con tu preciosísima
Sangre, salvándolas de la muerte eterna.
Dios Espíritu Santo, enciende en mi el fuego de tu divino
amor. Aviva mi fe y confianza, acepta benignamente las oraciones
que te ofrezco por las almas que sufren en el Purgatorio. Quiero
aplicar los méritos de esta devoción en favor
de toda la Iglesia Sufriente y en especial por mis difuntos
padres, hermanos, hermanas, bienhechores, parientes y amigos.
Atiende mi plegaria para que podamos reunirnos en el Reino de
tu gloria.
Dios
Espíritu Santo, te doy gracias por todos los beneficios
con que has santificado, fortalecido y aliviado a estas benditas
almas y en especial por consolarlas en los actuales sufrimientos
con la certeza de la felicidad eterna. Que pronto se unan contigo
y oigan aquellas benditas palabras que las llaman al hogar del
Cielo: "¡Vengan, los Bendecidos por mi Padre! Tomen
posesión del Reino que ha sido preparado para ustedes
desde el principio del mundo" (Mt 25,34).
Por los padres difuntos
¡Oh
Dios! Nos mandaste honrar padre y madre. Por tu misericordia,
ten piedad de mi padre (madre) y no recuerdes sus pecados. Que
yo pueda verlo (la) de nuevo en el gozo de eterno fulgor. Te
lo pido por Cristo nuestro Señor. Amén.
Por la familia
¡Oh
buen Jesús! El dolor y sufrimiento de los demás
conmovía siempre tu corazón. Mira con piedad las
almas de mis queridos familiares del Purgatorio. Oye mi clamor
de compasión por ellos y haz que aquellos a quienes separaste
de nuestros hogares y corazones disfruten pronto del descanso
eterno en el hogar de tu amor en el Cielo.
Oración
¡Oh Dios! Nuestro Creador y Redentor, con tu poder Cristo
conquistó la muerte y volvió a Ti glorioso. Que
todos tus hijos que nos han precedido en la fe (especialmente
N
..) participen de su victoria y disfruten para siempre
de la visión de tu gloria donde Cristo vive y reina contigo
y el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos.
Amén. Dales, Señor, el descanso eterno. Brille
para ellos la luz perpetua. Descansen en paz. Amén.
María, Madre de Dios, y Madre de misericordia, ruega
por nosotros y por todos los que han muerto en el regazo del
Señor. Amén.