Bienvenido a la Escuela Trascendental Alas del Alma, aquí no necesitas alas para levantar vuelo

CRISTIANISMO

El cristianismo es la más extendida de todas las religiones y sus seguidores están esparcidos por el mundo mucho más ampliamente que los seguidores de cualquier otra religión. Acoge a todos los que reconozcan la existencia de Cristo y traten de seguir su ejemplo. Los puntos fundamentales de la religión cristiana se encuentran en el Credo de los Apóstoles que rezan tanto los católicos romanos, como los anglicanos, presbiterianos, luteranos, metodistas y muchos otros, con algunas diferencias en cuanto a la redacción. La Iglesia Oriental Ortodoxa utiliza una redacción similar pero más larga. Solamente un cinco por ciento de los cristianos del mundo, no aceptan ningún credo forzoso, y ese cinco por ciento está integrado en su mayoría por bautistas y congregacionalistas.

El cristianismo está basado en hechos reales y la muerte de Cristo le ofrece su símbolo principal: la cruz.
Brahma, el supremo dios hindú, es tanto una fuerza personal como impersonal. Los budistas piensan que Buda pasó al Nirvana hace alrededor de 2500 años. Ni el Confucianismo ni el taoísmo predican un Dios personal. Para los judíos el Mesías aún no ha llegado y Mahoma siempre insistió en que él era solamente un profeta. Los cristianos, sin embargo, creen que su Señor resucitó de entre los muertos para redimirlos y que Él vive ahora y siempre para ayudarlos. El Señor siempre está presente en persona en todo momento.
El cristianismo es la más activa de todas las religiones involucrándose profundamente en el mundo que le rodea.

La vida de Cristo
Desde sus orígenes el cristianismo se ha basado en dos vigorosas creencias: que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que Dios le envió a la tierra a vivir y sufrir como los mortales y con su muerte redimir a la humanidad, resucitando después gloriosamente.
Estas dos ideas separan al cristianismo de todas las demás religiones. Para los cristianos, Jesús no es sólo el fundador del cristianismo, sino su esencia misma. Adán y Eva pecaron al desobedecer a Dios y en Su ira, Dios les expulsó del Paraíso condenando a todos sus descendientes a conocer la muerte como consecuencia del pecado. Pero, al mismo tiempo que Dios castigaba a Adán y Eva, predijo la llegada de un redentor. Este redentor fue Jesús, quien como hijo de Dios era divino, pero también verdaderamente humano.
Jesús nació en la pobreza. Trabajó afanosamente. Fue tentado por el demonio. Sufrió hambre. Padeció sed. Sufrió en la cruz. Expiró en agonía.
La vida de Jesús no reveló su verdadero sentido sino hasta Su resurrección, tras la cual adquirieron completo significado sus palabras "porque yo vivo, vosotros también viviréis", elevando al hombre a alturas insospechadas.

Resurrección de Cristo
Para los cristianos Jesucristo no sólo resucitó sino que está en verdad presente en el mundo actual como Cristo Pantocrator, el Salvador, Maestro, Juez Supremo y Soberano Absoluto que proclama: "Yo soy la luz del mundo".
Aunque hay algunas diferencias en los credos, las iglesias católico-romana, ortodoxa y anglicana, así como la mayoría de los grupos protestantes, sostienen que Cristo es inseparable de la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y que Dios en Su unidad y en Su trinidad está y siempre ha estado presente y activo en el mundo, haciendo sentir Su presencia en la vida de los seres humanos a través de la Tercera Persona de la

Trinidad, el Espíritu Santo
El ministerio de Cristo fue breve, apenas unos tres años, sin embargo, cuanto dijo e hizo en la Tierra ha sido y es esperanza y guía para millones de personas. Él se reveló como un hombre de lenguaje llano pero cargado de sabiduría, como un orador capaz de impresionar multitudes y como poseedor de misericordia y amor infinitos.
Los seguidores de Cristo basan sus enseñanzas en las palabras que Él pronunció precisamente antes de Su ascensión al cielo: "Se me otorga el poder absoluto en el cielo y en la tierra. Id vosotros pues, y enseñad a todas las naciones, y bautizadlas en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándolas a observar todo lo que os he ordenado: y, ¡he aquí! Yo estoy siempre con vosotros, incluso hasta el fin del mundo."

El país de Dios
Sin haber sido nunca el asiento de grandes culturas como las de sus vecinos Egipto y Babilonia, Palestina, la Tierra Santa, ha sido un punto focal en la historia durante unos 4,000 años, influyendo poderosamente en la civilización occidental. Las grandes rutas comerciales de la antigüedad la atravesaban, y gracias a ellas, el mundo conoció la posesión sin par de Palestina: la herencia judaico-cristiana cuyo poder espiritual ha modelado fuertemente los acontecimientos del mundo occidental.
La ciudad sagrada de la Tierra Santa es Jerusalén. Por ser un puesto avanzado egipcio antes de que el Rey David la conquistara alrededor del año 1000 a.C., Jerusalén era un lugar poco prometedor: carecía de puerto y no dominaba ningún camino de importancia. Pero el fuerte de la colina estaba cerca de Beer-seba, Hebron, Belén, Bethel y Silo, donde se habían erigido altares a Dios; por su ubicación central era una conveniente capital de la política; y el Templo que Salomón edificó, era una plataforma para los profetas. En tiempos del Antiguo Testamento se barrían sus calles y se inspeccionaban sus mercados. Al amanecer, emergiendo de las brumas, parecía en verdad "la ciudad que Jehová eligió de todas las tribus de Israel, para poner allí su nombre" (I Reyes 14:21). Pero en sus 4,000 años, Jerusalén, nombre que significa "Ciudad de Paz", ha tenido en verdad, muy poca paz. El lugar más sagrado para los judíos y los cristianos, solamente superado por La Meca y Madinat an-Nabi (Medina) para los musulmanes, aun hoy sigue dividido por la guerra.

El Río Jordán donde Jesús fue bautizado, corre al Este de Jerusalén y sus aguas son vitales para la Tierra Santa.
Muchos de los lugares que se mencionan en la Biblia aún pueden identificarse. Después de casarse con Rebeca, Isaac cavó tres pozos en Beer-seba y todavía hoy, mujeres árabes que sacan agua de ellos. El desierto donde fuese arrojado el medio hermano de Isaac, Ismael, junto con su madre Agar, es todavía un páramo desolado, tal como era cuando Moisés condujo a su pueblo a través del mismo durante 40 años de errar continuo.
Otros lugares son Jericó, donde Josué, el sucesor de Moisés, obtuvo una gran victoria al conquistar la tierra de Canaán. Y Silo, donde Samuel escuchó la voz de Dios. Salomón construyó el Templo de Jerusalén con "madera de cedro y…madera de pino" que el rey Hiram de Tiro mandó cortar en el Líbano y envió por mar a Joppe. Entre los profetas que daban culto en el templo estaba Isaías, que, durante 40 años y bajo cuatro reyes de la línea de David, sirvió a su pueblo como estadista, maestro y portavoz de la justicia. Más al Norte, cerca de Tirsa, Gedeón (uno de los primeros jueces) eligió a 300 de su ejército de 32,000 y luego triunfó sobre los madianitas. Próxima a Jericó se encuentra Gilgal, donde los israelitas aclamaron a Saúl como rey para que tomase el mando. Después de la muerte de Samuel, Saúl reclutó a la bruja de Endor para que reviviese a Samuel y éste le aconsejara.

La marcha progresiva del Cristianismo
Durante los 2000 años a partir de que Jesús vivió en la Tierra, las iglesias cristianas han desarrollado una variedad asombrosa de credos y prácticas religiosas que a veces es difícil de admitir que todas ellas reconocen al mismo Dios. Si pensamos en el deslumbrante espectáculo de una Misa de Pascua en la Catedral de San Pedro en Roma; el apacible servicio dentro de las desnudas paredes de un templo cuáquero; la rueda de miembros de una tribu del Congo, en cuclillas alrededor de un misionero; los monjes ortodoxos apartados del mundo en la cima del Monte Athos ¿Cómo explicarnos que estos y otros innumerables ejemplos puedan considerarse partes de un mismo todo, llamado cristianismo?

Pero todos, bajo la forma que sea, reconocen a un solo Dios; todos consideran la Cruz como símbolo de su fe. Aun así, las diferencias son muchas y desconcertantes y, a menudo, son la causa de debilitamiento para el cristianismo.
Surgen, por supuesto algunas preguntas: ¿Por qué ha tomado tantas formas? ¿Cómo se extendió? Y las respuestas nos cuentan dramáticas historias.
El cristianismo es la religión que emana históricamente de Jesús de Nazaret quien dijo a los Apóstoles que eligió: "Como me envió el Padre así también yo os envío" (Juan 20:21). Los apóstoles, a su vez, eligieron a otros para propagar la fe, y esta cadena viviente de generación tras generación continua hasta nuestros días. Los dos primeros grandes dirigentes fueron San Pedro y San Pablo y según nos dicen los evangelios, Pedro fue el primero que saludó a Jesús reconociéndolo como "el Mesías". Jesús dijo: "Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia…, Y te entregaré la llave del reino de los cielos." Y, cuando 50 días después de la resurrección de Cristo, sus discípulos trataron por primera vez de celebrar una audiencia pública, fue Pedro quien predicó el sermón. Más tarde predicó y enseñó en muchos lugares, llegando finalmente a Roma, donde fue martirizado por orden del emperador Nerón, alrededor del año 65.
Pablo era judío, nacido en Tarso, ciudad situada actualmente al sur de Turquía. En sus primeros años luchó desaforadamente contra el cristianismo, y en el año 35, mientras cabalgaba hacia Damasco para destruir una compañía de cristianos, se le apareció Jesús, convirtiéndolo en el misionero cristiano más eminente de todos los tiempos.

Después de dirigirse al oeste predicando, hasta llegar quizás a España, dice la tradición que fue decapitado en Roma, alrededor del año 65.
Con Pedro y Pablo, la religión cristiana inicia su desarrollo a lo largo de sus dos grandes canales. Se desarrolla como una institución (Iglesia) y como una doctrina, una teología, una religión. La Teología derivó de la institución, no la institución de la Teología.

El Nuevo Testamento (Evangelios, Epístolas, Apocalipsis) es un producto de la Iglesia y poco se escribió del Nuevo Testamento hasta tanto no floreció la Iglesia en todo el mundo romano. El Nuevo Testamento no se obtuvo en su forma finalmente acordada sino hasta el año 692.
Durante 250 después de los martirios de Pedro y Pablo, la iglesia cristiana se extendió continuamente en el Mediterráneo. En el 284, el emperador romano Diocleciano inició la persecución de los cristianos más encarnizada de todas. Pero, hacia el año 305, Diocleciano abandonó todo esfuerzo por destruir la joven religión. Después siguió una guerra entre los aspirantes a Emperador, que ganó Constantino a quien, antes de la batalla decisiva, se le apareció en el firmamento vespertino una Cruz iluminada con las palabras "In hoc signo vinces" ("Con este signo vencerás"). Pronto la fe cristiana fue la religión oficial del Imperio Romano.

En este mismo período muchos trataron de proteger el mensaje espiritual cristiano retirándose del mundo. Los desiertos y los parajes solitarios alrededor del Mediterráneo recibieron a muchos solitarios ermitaños. Este movimiento trajo como consecuencia el establecimiento de monasterios y conventos para hombres y mujeres. San Jerónimo, hombre de estudio y un notable paladín del monaquismo inicial, tradujo al latín de las lenguas hebrea y griega originales, el Antiguo y el Nuevo Testamentos. Su versión, la Vulgata, es la Biblia de la Iglesia Católica Romana de nuestros días. Otro de los primeros monjes fue San Benedicto, fundador de los benedictinos.
Uno de los más grandes cismas de cuantos han ocurrido entre los cristianos comenzó después que Constantino se cambiara a su nueva capital, Constantinopla (Estambul).

Las iglesias orientales ortodoxas, surgieron en la Tierra Santa antes de haber un solo cristiano en Roma. Igual que el catolicismo romano, la ortodoxia (del griego orthos, "verdadera" o "recta", y doxa, "creencia") considera que fue directamente fundada por Jesús. Durante los primeros mil años del cristianismo, las dos comprendían la Única Iglesia Santa, Católica y Apostólica. Mas tarde se agrietó la unidad y los dos grandes centros: Roma, encabezada por su Papa, y Constantinopla por su Patriarca, competían por el poder. En 1054 ocurrió finalmente el trágico rompimiento.

Mientras tanto, la Iglesia Cristiana ampliaba sin cesar sus límites hasta los más alejados rincones de Europa, Asia y África. Se rezagó severamente después del auge del Islam en el siglo VII. Un ejército musulmán llegó hasta el centro de Francia antes de que Carlos Martel los hiciera retroceder en el año 732. Los turcos sitiaron Viena en 1683, se quedaron con Grecia y parte de los Balcanes hasta el siglo XIX, tendiendo una nube que aun existe sobre las iglesias ortodoxas orientales de esos lugares y otras partes.
El período medieval, especialmente florecido a principios del siglo XIII es considerado por muchos como el período de mayor gloria para la iglesia. Se considera como "la era de la fe" cuando la autoridad de la iglesia se aceptaba casi sin discusión. En esta época florecieron a manera de monumentos a la devoción religiosa, las espléndidas catedrales como perdurable expresión de la fe cristiana que las creó.

En Roma, Italia, donde se encuentra la de San Pedro, la más grande de todas, el Papa ejerce su autoridad sobre la ciudad del Vaticano (el Estado temporal más pequeño del mundo) y sobre la Iglesia Católica Romana que constituye el dominio espiritual más amplio y poderoso del cristianismo. La ciudad del Vaticano sólo tiene 44 hectáreas de superficie pero el Papa ejerce su enorme autoridad espiritual a través de cardenales, obispos, sacerdotes y monjas, sobre cerca de 500 millones de almas servidas por, aproximadamente, medio millón de iglesias católicas distribuidas en todo el mundo.

La Reforma
En la cúspide del poder y pompa eclesiásticos del catolicismo romano durante el Renacimiento, y por un llamado ampliamente extendido, a un retorno a la primitiva sencillez del cristianismo, se produjo la Reforma Protestante que cuenta hoy día con alrededor de la cuarta parte de los cristianos del orbe. Esta reforma, fue dirigida por hombres audaces pero devotos, dispuestos a morir por sus creencias.
Las primeras críticas contra el catolicismo romano se tradujeron en movimientos de los valdenses, los wiclefitas y los husitas. Los valdenses creen que cualquier cristiano puede ser su propio sacerdote. Aun habitan en los valles alpinos donde se retiraron después de la excomunión de Pedro de Valdo en 1184. Por su parte, el inglés Juan Wiclef, predicador en una iglesia campesina y en Oxford, atacó las prácticas católicas de las peregrinaciones y la venta de indulgencias. Wiclef inspiró a Juan Hus de la lejana Bohemia quien fuera martirizado en 1415. Sus seguidores fundaron la Iglesia Morava.

La reforma a gran escala se inició en1517, cuando el monje alemán Martín Lutero atacó la autoridad papal. Lutero creía que la esencia del cristianismo no radica en una complicada organización encabezada por el Papa, sino en la comunicación directa y humilde de cada creyente con Dios, y en tratar de encontrar "esa rectitud por la cual, mediante la gracia y la misericordia puras, Dios nos justifica por medio de la fe". La doctrina luterana cuenta con alrededor de 70 millones de seguidores en todo el mundo.
Juan Calvino (1509-1564), francés conocido como el otro "Patriarca de la Reforma" fue obligado a huir de su país a causa de sus ideas, estableciéndose en Ginebra, Suiza. Su obra Institutos de la Religión Cristiana, es considerada hasta nuestros días como la más notable de todas las obras teológicas protestantes. Las Iglesias Presbiterianas y las Reformadas, herederas espirituales del calvinismo, cuentan con unos 42 millones de miembros.

En la época de Enrique VIII, la Iglesia de Inglaterra rompió sus relaciones con el Papado al declarar: "El Obispo de Roma no tiene, según las escrituras, autoridad mayor alguna en Inglaterra que cualquier otro obispo extranjero". Sus doctrinas se han mantenido católicas y protestantes a la vez. La Iglesia Anglicana de todo el mundo, incluyendo a los episcopales de los Estados Unidos de Norteamérica (alrededor de 40 millones de afiliados).

Debido a que el anglicanismo carecía de la sencillez que buscaban con tanto anhelo los protestantes, la Reforma se enojó con Inglaterra después de su establecimiento en otros lugares. Una de sus más notable figuras fue John Bunyan (1628-1688), precursor de los bautistas actuales (22 millones de adeptos). Bunyan es el autor de Pilgrim's Progress, considerada como una de las grandes obras de la Reforma. Desafió la autoridad por lo que fue encarcelado en varias ocasiones de igual manera que George Fox (1624-1691), cuya visión le condujo a fundar en 1652 la "Sociedad de Amigos", mejor conocida como Cuáqueros (tembladores) porque un juez hostil creyó que Fox "temblaba" ante el Señor.

En Nueva Inglaterra, los cuáqueros se vieron acosados por los separatistas (antepasados de los congregacionalistas, los unitarios y los universalistas), recién escapados de la tiranía anglicana. Los Padres Peregrinos se habían agrupado en Inglaterra y emigrado a Holanda en 1608. Se embarcaron rumbo a América en 1620.
John Wesley, clérigo anglicano, quien no pretendía en modo alguno un rompimiento, inspiró la última iglesia de importancia surgida de la Reforma. Durante más de 50 años Wesley emprendió por toda Inglaterra una campaña de predicación, permaneciendo anglicano hasta su muerte ocurrida en 1791. Aún así, sus seguidores iniciaron una iglesia llamada Metodista (debido a su organización metódica), que dio énfasis al acercamiento personal a la religión. "Un Metodista, escribió Wesley, es aquel que tiene el amor de Dios derramado en su corazón por el Espíritu Santo entregado a él…Dios es la alegría de su corazón y el anhelo de su alma, que constantemente exclama…¡Mi Dios y mi todo! ¡Tú eres la fortaleza de mi corazón y mi dote a perpetuidad!". El fervor sencillo, practicado por Lutero, Calvino y otros dirigentes del protestantismo, produjo tal vivificación de la fe, que ha constituido el resultado más duradero de la Reforma.

Contrareforma
La iglesia católica romana, disgustada por las rebeliones de Lutero y Calvino, inició su propio período de reforma interna conocido como Contrareforma, a la vez que atacaba exteriormente la reforma protestante.
El Concilio de Trento (1545-1563) acabó con muchos abusos, dictando un compendio de doctrina católica que aún persiste. Una de las principales realizaciones de la Contrareforma fue la organización y expansión de la Sociedad de Jesús, la orden Jesuita que detuvo el avance del protestantismo en Hungría y Polonia. Recuperando para la obediencia papal gran parte de Alemania y la mayor parte de Francia, distribuyó estupendas escuelas en toda Europa y envió misiones católicas a la India, Japón, China y al Nuevo Mundo.

San Ignacio de Loyola, fundador de la Sociedad de Jesús, es una fascinante figura. Grande de España, terminó su carrera militar por haber sido herido. Se marchó a la Universidad de París, reuniendo allí una media docena de compañeros devotos (uno de ellos Francisco Javier, quien habría de convertirse más tarde en el misionero santo de la India y del Oriente). En 1534, este reducido grupo, bautizado más tarde como Sociedad de Jesús, hizo un juramento que San Ignacio propuso. Como ex soldado que había dedicado su armadura a la Virgen María creó una compañía militar, con una disciplina tan estricta como la de cualquier ejército. Su obra Ejercicios Espirituales, aun se considera como el manual de disciplina para la conducta individual más famoso del mundo.

Las guerras religiosas entre protestantes y católicos duraron un siglo, de 1550 a 1650, conduciendo la Reforma a un clímax sangriento. Las historias que se les relacionan están impregnadas de ferocidad, por ambas partes. En Francia, los hugonotes protestantes se enfrentaron a los católicos y las atrocidades cometidas culminaron en la tristemente célebre Matanza de San Bartolomé, de seis días de duración, de la cual el protestantismo nunca ha podido recuperarse totalmente. En Inglaterra, la reina María Tudor ("María la Sanguinaria"), martirizó a muchos protestantes, y la reina protestante Isabel ejecutó a los católicos que conspiraban para destronarla. Cuando la católica Irlanda se levantó en armas contra Oliverio Cromwell, este aplastó la revuelta de un modo que los irlandeses nunca han olvidado ni perdonado. De la misma manera hubo mucha violencia en Bélgica, Holanda, Alemania, España, etc. La Inquisición española ha permanecido desde entonces como símbolo de la intolerancia y persecución. Durante las guerras religiosas se inició un desenvolvimiento cristiano más feliz: la ola misionera que ha edificado iglesias en todo el mundo.

El nacimiento de Cristo, ocurrido hace tiempo, tan modestamente, marcó la mayor vertiente de la historia. La religión nacida de ese acontecimiento ha desarrollado la institución más perdurable y extendida de la humanidad: La Iglesia Cristiana. Esta ha tomado múltiples formas. Sus divisiones son antiguas y lamentables pero, en conjunto, es más grande que la suma de sus partes.
El movimiento ecuménico, estimulado por el Papa Juan XXIII, ha tenido un profundo efecto sobre el catolicismo romano, ayudando además a la unión entre los diversos grupos cristianos y a estrechar la brecha entre judaísmo y cristianismo. Teólogos de todos los credos investigan y reexaminan sus creencias en un intento de hacer la religión más significativa en el mundo moderno.

Sacramentos cristianos

El alma de la religión iniciada tan humildemente en un establo de Belén se expresa en los sacramentos pues éstos se basan en lo que Jesús hizo y dijo. Los sacramentos marcan, desde la infancia hasta la muerte, las grandes etapas del culto cristiano.
Tanto los católicos romanos como los ortodoxos orientales y muchos protestantes episcopales, reciben los siete sacramentos en su totalidad: Bautismo, Confirmación, Comunión, Matrimonio, Extremaunción, Penitencia y

Ordenación
Algunos episcopales y la mayoría de los protestantes sólo reconocen el bautismo y la comunión como instituidos en forma divina por el propio Cristo.
Un sacramento, dijo San Agustín, es la "forma visible de una gracia invisible". Con la palabra "gracia" San Agustín quiso decir la rebosante misericordia de Dios, y con "forma visible", actos tales como recibir el agua durante el bautismo o el pan en la comunión.
Los católicos sostienen que los sacramentos administrados propiamente dan la gracia inmediata. Los protestantes difieren de los católicos al sostener que los efectos del acto sacramental dependen sólo de la fe del creyente.

Bautismo
Siempre ha sido considerado como el sacramento de iniciación en la iglesia cristiana. Representa el acto de fe de un individuo y lo marca como seguidor de Cristo, a la vez que lava el pecado original (derivado del pecado de Adán). Es reconocido por todas las iglesias que aceptan los sacramentos. Está basado en el pasaje del Evangelio de San Marcos 1:9-11:
"Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él. Y se oyó una voz que venía de los cielos: Tú eres mi Hijo amado; en Ti me complazco."
Para un cristiano lo más importante en su vida es el bautismo que lo convierte en hijo de Dios, llamado por su propio nombre, su nombre cristiano.

En las palabras del servicio episcopal del bautismo, la persona "se bautiza con agua y con el Espíritu Santo, se la recibe en la iglesia santa de Cristo y…se la hace miembro activo de la misma…para que…pueda recibir el perdón del pecado, por regeneración espiritual. Recibidle, Oh Señor. Como lo prometiste por medio de tu bien amado Hijo, al decir, Pedid y obtendréis; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá. Así pues concédenos ahora a quienes pedimos…; que ese niño pueda gozar de la bendición perpetua de tu lavado celestial, y pueda entrar en el reino eterno que Tú prometiste por medio de Cristo nuestro Señor…y se le haga heredero de la salvación eterna…Concede que toda inclinación pecadora pueda morir en él…Recibimos este niño en la congregación del rebaño de Cristo y lo marcamos con el signo de la cruz, en señal de que en lo futuro no se avergonzará de confesar la fe de Cristo crucificado, y peleará valientemente bajo su bandera contra el pecado, el mundo y el demonio; y continuará siendo fiel soldado y servidor de Cristo hasta el fin de su vida. Amén"

A veces se rocían unas cuantas gotas de agua sobre la persona que se bautiza; otras se vierte agua sobre ella, y a veces se la sumerge completamente. Aunque la mayoría de las iglesias bautizan a los niños al nacer, los bautistas y otras sectas esperan hasta la adolescencia o la edad adulta. En todas las formas de bautismo se emplea el agua y el signo de la cruz. Y todas producen un profundo efecto espiritual en los bautizados.

Confirmación
La confirmación completa la obra del bautismo y permite a la persona (que generalmente se encuentra entre los 7 y los 14 años de edad), asumir mayores responsabilidades espirituales.
El sacramento parte de las primeras tareas evangélicas de los apóstoles de Cristo: "Al enterarse los apóstoles que estaban en Jerusalén de que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo; pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo." (Hechos 8:14-17).
Tanto en la iglesia católica como en la episcopal, el obispo es generalmente quien confirma. Dado que se considera que el origen de la confirmación proviene de los apóstoles y no es divino, los protestantes no reconocen la confirmación como sacramento, aunque es reconocida como sacramento "menor" por los episcopales. Los luteranos por su parte, la practican como un rito que recuerda a los niños la promesa del bautismo y los prepara para la comunión, no como sacramento.

Comunión
Rememora la Última Cena, acto culminante de la vida de Jesús, y es el más noble de los sacramentos, alrededor del cual, giran todos los demás. Conmemora Su sacrificio por la humanidad.
"Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: <Tomad, comed, éste es mi cuerpo.> Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: <Bebed de ella todos, porque esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre.> Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos (Mateo 26:26-30)

Todos los relatos bíblicos de la Última Cena hacen evidente que la cena en la Habitación de Arriba, en Jerusalén, la noche antes de que Cristo fuese crucificado se convertiría en una fuente de fortaleza espiritual y de ayuda y comprensión para los sucesores de Cristo.
En la comunión, el pan del devoto u hostia (que es lo que reciben los seglares católicos ya que el vino es reservado para el sacerdote que celebra el oficio), representa el cuerpo de Cristo. El vino (algunas veces sólo jugo de uva en algunas sectas protestantes como las metodistas), representa la sangre de Cristo. Algunos grupos, en especial entre las iglesias ortodoxas orientales, toman una combinación de pan y vino.
Hay que mencionar que los ortodoxos orientales tienen una costumbre singular: confirman a los niños y les dan la comunión inmediatamente después del bautismo.
Los católicos sean romanos u ortodoxos llaman "Sagrada Eucaristía" al sacramento de la comunión y creen que cuando el pan y el vino es consagrado por un sacerdote, estos transubstancian, es decir, se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo, sin cambiar su apariencia exterior. La mayoría de los protestantes creen que el cuerpo y la sangre están representados sólo espiritualmente, y algunos de ellos consideran la comunión simplemente como un acto conmemorativo.

Matrimonio
Tanto los católicos como la iglesia ortodoxa oriental consideran el matrimonio como sacramento, apoyando su creencia de que fue instituido por Cristo señalando Su presencia en las bodas de Caná de Galilea, donde realizó Su primer milagro. Los protestantes, sin negar la importancia del matrimonio, lo catalogan como una ceremonia o rito de categoría inferior a la del sacramento.
Consagrando la unión entre hombre y mujer, el matrimonio santifica el amor humano y la procreación y educación de los hijos. Las iglesias siempre han sentido que tienen alguna responsabilidad en la educación, tanto seglar como religiosa. Muchas de ellas, en especial la católica, se preocupan por atenderla manteniendo sistemas educativos propios muy bien organizados.
La iglesia romana y la ortodoxa son estrictas en cuanto al divorcio. La romana lo prohibe, permitiendo la separación de marido y mujer solamente por causas extremas. El matrimonio puede invalidarse por anulación, declarándolo inexistente desde el principio.

Penitencia
Mediante este sacramento el cristiano confiesa sus pecados y se le otorga la absolución o el perdón completo de los mismos. Esto puede hacerse por pecados específicos, como los católicos que se confiesan a un sacerdote, o en general, como los episcopales en su servicio eclesiástico ordinario, aun cuando no consideran la penitencia como sacramento mayor.
La penitencia se origina en parte en la facultad de curar de Cristo. El realizó sus milagros no solamente para alivio de los que sufrían sino para evidenciar Su misión en la tierra: liberar a la humanidad del pecado.
La penitencia entraña dos actos necesarios: 1) la confesión, acompañada de la contrición o arrepentimiento sincero, y 2) la absolución. Los protestantes recalcan el arrepentimiento y a los católicos, que consideran de igual valor la absolución, sólo se les permite la comunión si han sido absueltos previamente.

Extremaunción
Las bases teológicas para la unción, el sacramento de la curación, fueron establecidas por el Apóstol Santiago:
"¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados." (Santiago 5:14-15)
Entre los católicos romanos, la unción se administra sólo cuando hay peligro de muerte. Precisamente por ello se le llama extremaunción. Completando la obra de la penitencia, infunde al alma la divina gracia durante sus últimos momentos en la tierra.
En las iglesias ortodoxas orientales la unción puede administrarse tantas veces como sea necesario tanto para curar como para dar alivio a las personas en sus casas.
Para los protestantes la unción no es un sacramento, no obstante, la iglesia episcopal la ofrece como sacramento "menor" en cooperación con las autoridades médicas, ayudando a reducir el sufrimiento físico en un gran número de casos.
Para los católicos romanos, la extremaunción tiene cuatro resultados: la remisión (perdón) de la culpa de los pecados que la persona pueda haber cometido; la remisión de todo residuo de pecados anteriores; el fortalecimiento del alma al despertar la confianza en Dios; y la posible recuperación de la salud corporal.

Ordenación
Al dar aliento espiritual, la facultad de administrar los sacramentos es sagrada. Las iglesias católica, ortodoxa y anglicana confiere esta facultad mediante el sacramento de la ordenación, por el cual los prelados de mayor jerarquía "ordenan" ministros o sacerdotes.
"Como el Padre me envió, también yo os envío" (Juan 2:21)
Los apóstoles a su vez, eligieron a otros a quienes ordenar, y el proceso ha continuado durante 2000 años con el nombre de Sucesión Apostólica.
En el Nuevo Testamento, los profetas y maestros de la iglesia de Antioquía eligieron a Pablo y a Bernabé para las tareas misioneras con la imposición de manos. Aun los protestantes, que declaran que la Biblia no estipula ningún sacramento de ordenación, emplean la imposición de manos como forma significante de transmitir el ministerio, perpetuando así para siempre la iglesia y palabra de Dios.
Navidad y Pascua de Resurrección
Son los dos días más grandes del año cristiano y son celebrados de diversas maneras en los distintos países. Los servicios eclesiásticos que caracterizan estos solemnes días varían desde una impresionante Misa de Medianoche en Navidad hasta un apacible servicio de Pascua al amanecer, en campo abierto. Pero lo que une a todos los fieles, como une a todo el mundo cristiano en conjunto, es la fe única, enardecida en Tierra Santa hace 20 siglos por la vida, muerte redentora y la resurrección de Jesucristo.

 


Completa el Email:


Regresar a la Pagina Principal

Angel de la Guarda