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Islamismo

La palabra "Islam" significa "sumisión" (a la voluntad de Dios). Un "musulmán" es "el que se somete". De manera que, todo fiel musulmán es guiado en cada uno de sus actos por la palabra de Dios, el mismo del judaísmo y el cristianismo, cuyo nombre árabe es Alá y es concebido por ellos como un solo Ser, no una Trinidad.

El Islam venera como profetas a los profetas bíblicos, desde Abraham hasta Cristo. Y Mahoma, fue el último y el más grande: el Sello de los Profetas. Se respetan las escrituras judías y las palabras de Jesús, pero, las sentencias de Mahoma, conservadas en el Corán y otros documentos menos sagrados, representan para sus seguidores la expresión última y absoluta de la voluntad de Dios.
El Corán da instrucciones precisas sobre el comportamiento en este mundo, enseñando a honrar padre y madre, a ayudar al pobre, proteger a los huérfanos, a ser honrados y justos, a abstenerse de tomar bebidas fuertes y de comer carne de cerdo, a rehuir los juegos de azar, y manifestarse siempre humilde frente a Alá.
Por otra parte, el Corán analiza el destino del hombre en la posteridad, con su juicio final, recompensas y castigos, las glorías del Paraíso y los horrores del infierno.
Mahoma (Muhammad) nació en La Meca, según la tradición, en el año 570. Su padre, Abdallah murió antes de que Mahoma naciera. Su madre, Amina, murió cuando el pequeño contaba unos seis años de edad. En aquel tiempo los árabes practicaban una forma de adoración de Alá que tenía como centro el valle de La Meca. La Meca era en ese tiempo un próspero punto de transbordo en la antigua ruta comercial entre la India y Siria. Las caravanas llevaban numerosos mercaderes de muchos países y diversas religiones. Y las tribus árabes paganas llegaban en peregrinación para orar.
De todos los santuarios de La Meca, el más altamente considerado era el llamado la Caaba (Cubo). En esta estructura rectangular se veneraba un meteorito negro. Según la tradición islámica, "la Caaba fue construida originalmente por Adán en conformidad con un prototipo celestial y después del Diluvio fue reconstruida por Abraham e Ismael" (Historia de los árabes, por Phillip K. Hitti). Llegó a ser un santuario donde había 360 ídolos, uno por cada día del año lunar.

Mahoma nació en la tribu encargada de custodiar la Caaba. Y la tarea de su familia era suministrar agua potable a los peregrinos. Así que, cuando niño, tuvo miles de oportunidades de observar las prácticas religiosas de los peregrinos y de los mercaderes, entre los que había judíos y cristianos.
Desde muy joven, Mahoma rechazó el culto de los árabes del desierto a los ídolos. Adquiriendo, al mismo tiempo, gran respeto por el culto de los judíos y los cristianos por un solo Dios. Esta idea impresionó profundamente al sensible y especulativo joven quien, a menudo vagaba por las colinas para ayunar y meditar sobre estas cuestiones. A veces se alejaba durante varios días con sus noches y acostumbraba a ir solo a una gruta cercana (llamada la caverna Hira) para meditar. Una de esas noches, cuando contaba unos cuarenta años de edad, se le apareció un ángel, identificado más tarde como el Arcángel Gabriel y le ordenó que recitara en el nombre de Alá. Mahoma no respondió, de modo que el ángel lo asió enérgicamente y le apretó tanto que Mahoma no podría soportarlo. Entonces el ángel repitió el mandato sin que Mahoma respondiera tampoco esta vez. El ángel entonces le apretó la garganta de nuevo. Esto ocurrió tres veces antes de que Mahoma empezara a recitar los versos que se conocen como los más antiguos del Corán.
Asustado, regresó precipitadamente a su hogar y a su esposa Khadija, una mujer inteligente algo mayor que él. Ella creyó inmediatamente que la aparición había ocurrido, y que él había sido elegido para ser el profeta de Alá, el único y verdadero Dios.
Tanto en ese momento como siempre, Mahoma aseguró que él no era divino, sino tan sólo un hombre elegido para ser el vocero de Dios..
Las revelaciones del Arcángel Gabriel continuaron y a veces, en plena calle o al lado de la Caaba, se sentía transportado sin que mediara su voluntad, y recitaba torrentes de prosa rimada.
Como predicaba contra los ídolos, los sacerdotes de la Caaba así como los comerciantes de La Meca que vivían del tráfico de los peregrinos, se sintieron amenazados y conspiraron contra su vida.
Mahoma dejó La Meca, huyendo hacia el ambiente más acogedor que le ofrecía la ciudad de Yathrib, al norte. Este acto constituyó la Hégira (la Huida) de la cual datan los calendarios musulmanes.
Más tarde Yathrib fue llamada en su honor como Madinat an-Nabi (Ciudad del Profeta), conocida como Medina a secas.
Allí, Mahoma triunfó inmediatamente como líder religioso y gobernador de la ciudad.
Sus seguidores se lanzaron a una serie de encuentros armados que finalizaron en el 630 con la triunfante entrada de Mahoma a La Meca, destruyendo los ídolos de la Caaba y dejando únicamente el meteorito, la Piedra Negra. Según anunció, este santuario, era el santuario de Alá, el sitio más sagrado del Islam. En cualquier parte del mundo, cuando oran los musulmanes, se arrodillan siempre de cara a La Meca. En los dos años siguientes, Mahoma fortaleció su posición como profeta y gobernante de Arabia y, con la unión de muchas tribus formó un ejército dispuesto a conquistar el mundo para Alá. A su muerte en el 632 el desarrollo de la religión no se detuvo e hizo erupción en el mundo.

Las revelaciones de Alá al Profeta
El Corán ("Lectura") es la escritura sagrada del Islam. Consta de 114 capítulos llamados suras y los musulmanes creen que todos fueron revelaciones de Dios a Mahoma. Consideran sagradas todas las palabras que recibió mediante revelación, en tanto que sus otros consejos son conservados en el Hadith ("Tradición"), pero no se consideran sagrados. La lectura diaria y la recitación del Corán en todas las escuelas musulmanas y en las mezquitas convierten el libro en uno de los más ampliamente conocidos del mundo.
¿Cuál se dice que fue la primera revelación que recibió Mahoma? Las autoridades islámicas por lo general concuerdan en que esta consistió en los primeros cinco versículos del sura 96, que dicen en la traducción del Corán de Rafael Cansinos Asséns, bajo el título de "El coágulo (Al-Alak)":
"En el nombre de Alá, el piadoso, el apacible!
Lee el nombre de tu Señor, que creó:
Creó al hombre de un coágulo de sangre.
Lee, y tu Señor (es) el más generoso.
Que te enseñó la caña.
Enseñó al hombre lo que no sabía".

No se sabe, con certeza, si Mahoma sabía leer y escribir, pero casi desde el principio sus discípulos anotaron lo que él recitaba en "trozos de pergamino y de piel, en losetas de piedra, en nervaduras de hojas de palma, en paletillas y costillas de camello, en pedazos de tabla y en los corazones humanos." En época de Mahoma era desconocida entre los árabes la fabricación del papel. Poco tiempo después de la muerte de Mahoma, se recogieron estos fragmentos y con ellos se formó el Corán.
¿Cuánto tiempo le tomó recibir todo el mensaje del Corán? Por lo general se cree que las revelaciones se produjeron durante un período de unos 20 a 23 años, desde aproximadamente 610 d. C. hasta su muerte en el 632 d.C.
Se dice que tan pronto como Mahoma recibía una revelación, la recitaba a los que se encontraban cerca. Estos se aprendían lo revelado y lo mantenían vivo por recitación.

El primer sura ha sido llamado la oración del Islam al Señor y "la esencia del Corán". Es una parte esencial de todo el culto mahometano, sea público como privado, y no se considera completo ningún contrato o transacción formal, a menos que se la recite.
Muchas de las historias del Corán son las mismas de la Biblia judeo-cristiana, o son fábulas de la vieja Arabia; y muchas de sus creencias religiosas son iguales a las de las religiones que Mahoma admiraba. No obstante, constituye, ciertamente un gran logro, pues con el Corán un solo hombre armó la estructura por medio de la cual todo un pueblo ascendió, de la adoración a los ídolos, a la devoción a un solo Dios.
Las tres fuentes de enseñanza y guía
El Corán o Alcorán, del cual se dice fue revelado a Mahoma por el Arcángel Gabriel.
La Hadiz o Sunna, "los actos, dichos y aprobación silenciosa (taqrir) del Profeta (…) fijados durante el segundo siglo en la forma de hadices escritas. De manera que un hadiz es el registro de una acción o de dichos del Profeta o, de cualquiera de los compañeros de Mahoma o los sucesores de estos. En un hadiz sólo el significado se considera inspirado.
La Sharia, o derecho canónico, basada en principios del Corán, reglamenta religiosa, política y socialmente toda la vida del musulmán. Todos los actos del hombre se clasifican en cinco categorías legales:
Lo que se considera deber absoluto (fard), que implica recompensa por obrar o castigo por no obrar.
Actos dignos de elogio o meritorios (mustahabb), que implican una recompensa, pero ningún castigo por omisión.
Actos permisibles (ja'iz, mubah), que en sentido legal son indiferentes.
Acciones reprensibles (makruh), que se desaprueban pero no se castigan.
Actos prohibidos (haram), la realización de los cuales exige castigo.
Cinco pilares del Islam
Mahoma no instituyó ni un sacerdocio organizado ni sacramento alguno. Pero si dictó algunas prácticas conocidas como:
La fe en Alá. Quien quiera que proclame con todo el corazón: "La ilaha illa 'llah; muhammad rasulu'llah" (No hay más Dios que Alá y Mahoma es su Profeta), es un mahometano. Algunos árabes creían en Alá durante mucho tiempo como jefe entre varios dioses, con un grado superior al de todos sus ídolos. Pero Mahoma insistía en que Alá era el solo y único Dios. A los ojos de los mahometanos, aun la Trinidad Cristiana es ligeramente politeísta.
La oración 5 veces al día. Puesto que toda la Tierra pertenece a Alá, se puede orar donde quiera que uno esté a la hora señalada. Y, si es posible, con algo debe indicarse que el lugar donde se ora es sagrado. Esta tradición dio origen a la elaboración de las preciosas alfombras del Islam para orar. El llamamiento para orar no se hace con campanas (que no gustaban a Mahoma), sino con la voz del almuédano (sacerdote musulmán que, desde la torre de la mezquita llama al pueblo a la oración). Empero es conveniente que los hombres y niños oren algunas veces en una mezquita después de lavarse pies y manos en una fuente.
Para la oración del viernes al mediodía, se espera que hombres y niños vayan, si es posible, a la mezquita; en algunas se les asigna un lugar especial o balcón. Pero casi siempre oran en casa.

La Limosna. Debe darse una participación del ingreso de cada creyente para el sostenimiento de la mezquita y para el cuidado de los pobres. Esto ha sido básico, pues hasta hace poco en la mayoría de los países musulmanes no había beneficencia organizada. Ahora la Media Luna Roja, organización semejante a la Cruz Roja, amplía su influencia.
Observación del ayuno del Ramadán. Fue durante el noveno mes del año mahometano, llamado Ramadán, cuando se cree que, mientras meditaba, Mahoma recibió sus primeras revelaciones. De ahí que en conmemoración de ello se ordene a los fieles ayunar desde el alba durante ese mes que conduce hacia la "Noche del Poder" de Mahoma, cuando, según cuenta la tradición, el Arcángel Gabriel le habló por primera vez de su misión. En esta Noche del Poder, "las puertas del paraíso están abiertas, las puertas del infierno, cerradas, y los demonios encadenados."
Mahoma supo del ayuno por los ascetas judíos y los primeros cristianos. El ayuno del Ramadán dura un mes y se practica sólo de día: "Comed y bebed hasta que aparezca suficiente luz del alba para distinguir un hilo blanco de uno negro. Luego observad el ayuno hasta la noche", dice el Corán.
De todos los deberes religiosos el ayuno del Ramadán es el más minuciosamente observado por un gran número de musulmanes. No sólo deben abstenerse de tomar alimento y de beber entre el alba y el anochecer, sino tampoco deben cometer ningún acto indigno. Una simple mentira puede inutilizar el ayuno de un día.

Aunque se supone que el día completo debe consagrarse a la oración y a la meditación, muchas personas lo pasan durmiendo. El comercio y los asuntos públicos se retardan. Según el calendario occidental el Ramadán cae cada año en distinta fecha. Cuando lo hace en verano resulta especialmente penoso para aquellos que tienen que trabajar puesto que los días son más largos y calurosos.
Pero, en cuanto suena el clarín del ocaso comienzan las fiestas. Y, al final del Ramadán, es celebrado el pequeño Bairam, que es un festival de buena voluntad y de intercambio de regalos, algo así como la Navidad.
La peregrinación a La Meca. El precepto de que cada fiel creyente debe hacer una hadj o peregrinación a La Meca al menos una vez en su vida, demuestra la enorme fuerza de cohesión de los musulmanes en todo el mundo.

Los que no son musulmanes pueden hacer la peregrinación y hasta penetrar en La Meca. Los peregrinos se dirigen a la ciudad sagrada como miembros de una misma familia. Van vestidos de blanco con trajes sin costura, los hombres dejan de afeitarse y no se cortan el pelo y no dañan ninguna cosa viviente, sea vegetal o animal. Con un gran sentido de la fraternidad las barreras de raza o de clase se eliminan.
Pero no basta con visitar La Meca. Tres importantes ceremonias deben celebrarse: 1ra. Es ejecutada al llegar y consiste en correr siete veces alrededor de la Caaba. Partiendo de la Piedra Negra, los peregrinos corren alrededor del edificio, tres veces a gran velocidad y cuatro lentamente. En cada una de las vueltas se detienen a besar el meteorito o, si la multitud es demasiado grande, lo tocan con la mano o con una vara.
2do. Viene la Peregrinación Menor, durante la cual los peregrinos deben trotar siete veces a través del valle entre las bajas colinas de Safa y de Marwa. Esto se hace en conmemoración de la frenética búsqueda emprendida por Agar en pos de agua para su pequeño hijo Ismael. Los árabes se consideran hijos de Abraham a través Ismael, así como los judíos son hijos de Abraham a través de Isaac.
3ro. Viene la Peregrinación Mayor al Monte de la Misericordia en la llanura de Arafat. En ese lugar, desde el mediodía hasta la puesta del sol, los peregrinos "están ante Dios". Esta es la ceremonia culminante. Quien la pierda pierde el hadj.
Al abandonar la llanura, los peregrinos pasan una noche al aire libre y celebran luego una fiesta de tres días, completándose la peregrinación con una última vuelta a la Caaba, lo que, para un musulmán constituye su mayor felicidad.

Además de estos cinco pilares del Islam, el Corán dicta reglas para muchas otras actividades.
Los creyentes no deben comer carroña, morcilla o carne de cerdo. Se considera un enorme pecado ingerir bebidas fuertes así como los juegos de azar. Es permitido el comercio con fines de obtener ganancias pero prestar a rédito es considerado pecado. En el matrimonio, aunque el hombre está un grado por encima de la mujer, esta puede esperar ser tratada con bondad y justicia. En caso de divorcio la dote debe devolverse a la esposa: "Retenedlas con honor o exoneradlas con bondad". Después del Día del Juicio, los transgresores criminales "arden en verdad en el infierno", y los justos disfrutarán de las delicias del cielo.
A la muerte de Mahoma el Islam fue dirigido por los tres primeros Califas o "sucesores" del Profeta: Abubeker, Omar y Otmán bajo cuya acertada dirección sucesiva (tanto en la guerra como en la religión) el Islam invadió a Siria, Irak, Palestina, Egipto y a todo el Imperio Persa en menos de veinte años. Todas estas naciones cayeron en manos de los musulmanes entre los años 635 y 650.

Tan velozmente avanzaron los furiosos ejércitos del Islam que en sus comienzos no tuvieron tiempo ni de convertir ni de gobernar sus nuevos dominios. Lo que pospusieron para los días de paz. Al principio se limitaron a cobrar un tributo y otorgaron tolerancia religiosa a todos los que pagaban ese tributo. Aun así, la mayoría de los súbditos conquistados abrazaron la nueva religión de sus conquistadores.
Los triunfos militares se extendieron hasta llegar por el este a la India, por el oeste hasta el Atlántico y a través del Estrecho de Gibraltar a España, Portugal y Francia. A finales del 732 los francos los detuvieron en Tours librando una batalla decisiva que salvó a Europa para el cristianismo.
Penetró a China y a las islas del Pacífico y a diferencia de otras religiones que nacieron y se extendieron lentamente, el Islam nació y se extendió con la fuerza y la velocidad e un huracán. A poco más de un siglo después de la muerte de Mahoma sus dominios se extendían desde Gibraltar hasta los Himalayas. Sus seguidores hoy día son alrededor de unos 300 millones.
Jerusalén, tercera ciudad del Islam
Jerusalén es considerada como la tercera ciudad sagrada, sólo después de La Meca y de Madinat an-Nabi (Medina).
Jerusalén ha sido una ciudad musulmana desde que el Califa Omar la conquistara en 638, a excepción de un siglo, durante las Cruzadas, cuando los cristianos la ocuparon.
Omar entró en la ciudad y descubrió que el solar en que estuvo ubicado el Templo de Salomón y, más tarde el Templo de Herodes el Grande, que Jesús el Cristo conoció, había sido durante mucho tiempo un basurero municipal. Omar, con sus propias manos ayudó a sacar la basura y en el 691 terminó el Domo de la Roca (o Mezquita de Omar) para abrigar un sitio ligado de mucho tiempo atrás a las tradiciones judías, cristianas e islámicas.

Los musulmanes creen que la enorme roca caliza que se conserva dentro de la mezquita es la roca que visitaron los ángeles antes de que Dios creara a Adán, y que el Arca de Noé navegó siete veces alrededor de esa peña. Fue aquí donde Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac y donde todos los grandes profetas, de Elías a Mahoma, vinieron a orar. Desde la roca Mahoma subió al cielo en su famosa ascensión nocturna, y los musulmanes creen que el ángel Israfil dará allí el último toque de trompeta el día del Juicio Final.
La edad de oro del Islam

Los siglos IX, X y XI constituyeron la Edad de Oro del Islam que desarrolló una brillante cultura propia alertado por la exposición a la herencia Greco-Romana, Bizantina y Persa. Los califas reunieron el territorio conquistado para constituir un nuevo imperio conducido por un gran visir como gobernante supremo y un emir para gobernar cada provincia.
Bagdad fue elegida capital en 762 convirtiéndose rápidamente en un centro de cultura y ciencia. Allí florecieron el arte, la filosofía y la poesía. Las matemáticas y la medicina avanzaron en una época en que Europa estaba atrasada y los arquitectos musulmanes fueron los creadores de obras maestras como la mezquita de Córdoba.

Como Mahoma desaprobó la fabricación de imágenes, la pintura no se desarrollo como arte en el Islam, excepto en zonas muy apartadas, como la India, donde esta restricción se tomaba menos seriamente. Sin embargo, el nuevo arte de la caligrafía (las letras hechas a mano) floreció esplendorosamente. Los Coranes fueron escritos con bellísimas letras manuscritas y se emplearon ciertas frases de las escrituras como decoraciones artísticas, en madera tallada, en yeso, en piedra y en oro batido.
Otra forma popular del arte islámico fue la poesía, especialmente en Persia. Los sufíes fueron unos ascetas que desde el siglo IX en delante tendieron a retirarse del mundo, generalmente en monasterios, en busca de una unión mística, íntima, con Dios y expresaban su doctrina en forma de jugosos versos de intención filosófica.


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Angel de la Guarda