Los
Ángeles en la cultura - Fuente: Kabaleb
Dice V. Beltrán Anglada que existe una legión
de ángeles ocupados en introducir luz en los acontecimientos
mundiales y en tejer nuevas situaciones planetarias, pero ellos
hallan la oposición de las formas tradicionales y atávicas,
y esto es especialmente palpable en el mundo del arte, por ejemplo.
El actual proceso de degeneración artística, de
decadencia mental en los pensadores
de la época y vanidad religiosa en el místico,
es debido a la atracción gravitatoria de los hombres
hacia formas de pensamiento gastadas y empobrecidas en período
de desintegración, a intensas emociones astrales sin
riqueza de sentimiento y a la falta de amor en los ambientes
sociales de la humanidad.
Una
potente coraza de egoísmo arma el corazón de los
hombres y les impide acoger las semillas de la fraternidad y
de la creatividad tan fecundas en el espacio cósmico
que les circunda; el resultado de todo ello ha sido el alejamiento
de los ángeles, que son refractarios a los sentimientos
de baja estofa. Han tenido que refugiarse en su morada celestial
por culpa de las vibraciones tan negativas que emitimos (a través
de la polución, de las guerras, etc.), por ello ya no
se dan aquellas eclosiones de poder angélico que dieron
vida por ejemplo al Renacimiento, no hay arte angélico
como lo hubo en el pasado. Sólo existe una técnica
fría, ausente de espíritu creador en el corazón
del hombre. Sigue diciendo Anglada que en muy raras ocasiones
vemos surgir un creador, un verdadero artista que consiga penetrar
en las zonas intermoleculares donde moran los ángeles
y pueda extraer de allí algunos misterios secretos de
la inspiración humana. Habrá que recurrir de nuevo
al sentimiento místico de invocación que poseían
los grandes artistas del pasado. Hasta los aspectos místicos
de las religiones han perdido la ciencia angélica, de
ahí la necesidad de crear centros de meditación
para atraer de nuevo a los grandes ángeles.
Los
ritmos disgregadores e inarmónicos de la música
moderna, la mayor parte del arte y de la literatura, en realidad
casi podríamos decir que la mayoría de las manifestaciones
de nuestra actual sociedad, son de inspiración luciferiana,
son emblemáticos de la etapa involutiva de la raza humana,
etapa que está llegando a su fin.