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Angeles Oscuros, Luminosos y Grises


Había una vez un empresario llamado Joseph que tenia problemas en todas las áreas de su vida. Su negocio se iba a pique, su hijo mayor quería ser músico y lo peor de todo padecía una dolorosisima gota en el pie que ningún doctor de la localidad había podido curar. Incapaz de comprender por qué le pasaba todas estas cosas, decidió pedir la opinión del gran erudito y cabalista que vivía en la ciudad aledaña Rabí Shalom Sharrabi.

De camino a la ciudad de Rabí Sharrabi, Joseph se sintió peor que nunca, no pudo dormir, le dolía el pie y su carruaje era frio e incomodo, pero tenia la certeza de que si alguien podía ayudarlo era Rabí Sharrabi, quien podía ver los significados ocultos en los acontecimientos de la vida cotidiana. Tan pronto como el carruaje se detuvo, el empresario se dirigió directamente a la casa del rabi. Ahí fue recibido por la esposa del rabino, quien lo invito a sentarse en la sala. La mujer le dijo que el rabino estaría con él en un momento, le ofrecio un vaso de te y salio de la habitación.
Joseph se sentó en un sillón acojinado, mucho mas cómodo que la dura banca del carruaje que lo llevo hasta allí.

El sillón era tan cómodo que se quedo dormido y soñó. En su sueño, Joseph caminaba por un sendero hacia un pequeño pueblo. Lo rebaso una caravana de carruajes, coches y carretas cubiertas que se dirigían apresuradamente hacia un pequeño pueblo que estaba mas adelante. Joseph no pudo ver quien viajaba en los carruajes y los coches, pero vio que todos los vehículos tenían un letrero pintado en su costado. Los letreros decian como como ¨palabras ofensivas¨, ¨trampa en el juego de cartas¨,¨negocios turbios¨o ¨verdad distorsionada¨. Joseph estaba intrigado por los letreos, y siguió a los carruajes hasta la plaza del pueblo. Todos los vehículos que lo rebasaron en el camino se encontraban estacionados en la plaza, junto con otros que - aparentemente - habían llegado antes. En el centro de la plaza había una gran balanza.

Todo era extraño, pero no tanto como lo que Joseph vio enseguida. De los carruajes y los coches salían una multitud de seres de otro mundo que Joseph reconoció inmediatamente como Angeles Oscuros. Todos se dirigían a la balanza.
Joseph estaba asustado, pues había oído que un Angel Oscuro se forma cada vez que uno actúa de manera negativa. Además, los letreros de los que habían bajado los Angeles Oscuros de repente le resultaron muy familiares. Se dio cuenta de que los letreros de cada uno de los carruajes y carretas representaban las cosas que él había hecho, no solo una vez, sino varias veces.
Súbitamente cayo en la cuenta de que cada Angel oscuro representaba un acto negativo de su vida, y que lo que estaba presenciando era su propio juicio. Todos aquellos ángeles se subieron a uno de los platos de la balanza.
peros seguramente he hecho algunas buenas obras en mi vida - penso Joseph para sí - ¿ por qué veo solo Angeles Oscuros ?.

En efecto, mas coches y más carruajes entraron a la plaza. Estos también llevaban letreros, los cuales decían cosas como: ¨alimentar al pobre¨, ¨sinceridad ¨,¨compartir¨con amigos¨, ¨dar a extraños¨. Y Joseph reconoció también esos letreros. Con alivio observo que los Angeles Luminosos - seres que se habían formado por sus acciones positivas en el mundo - saltaban de los carruajes y se dirigían hacia el otro plato de la balanza. Gradualmente empezaron hacer contrapeso a la presencia negativa pero no demasiado, pues había muchos mas Angeles Oscuros que Angeles Luminosos. Josehp estaba desesperado sabia que su destino estaba en la balanza.

Entonces arribaron a la plaza unos cuantos carruajes mas. Estos llevaban letreros que decían ¨dolor de muelas, ¨sufrimiento¨, ¨¨ pena¨, ¨luto¨, ¨gota¨ y de estos vehiculos salieron Angeles grises. Joseph nunca había oido hablar de los Angeles Grises, pero comprendió por los letreros que representaban todo el dolor y sufrimiento que padecía en su vida. Sin embargo no tenia idea de a qué plato de la balanza subirían.

Cuando se dirigieron al plato Oscuro, Joseph sintió que se lo tragaba la tierra. Pero en vez de subir al plato del lado oscuro de la balanza, cada Angel Gris agarraba a un Angel Oscuro, lo bajaba y se lo llevaba. Con cada Angel oscuro que se llevaban los Angeles Grises, el plato del peso positivo se equilibraba mas y mas con el negativo, pero Joseph veía que no eran suficientes Angeles Grises para retirar a todos los Oscuros. Lo peor de todo es que no arribaban mas carruajes a la plaza. Desesperado, Joseph miró al cielo y gritó:

¡ Por favor! ¡mándame mas dolor y sufrimiento!
Justo en ese momento la esposa de Rabi Sharrabi despertó a Joseph y le dijo que el rabino lo iba atender ahora.
Ehh...Gracias, pero no será necesario. ¡ Ya me siento mucho mejor! - balbuceo Joseph, y regreso a su hijo músico, a su negocio en picada y a su gota.

 


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Angel de la Guarda