El
origen de la creatividad - Fuente: Kabaleb
David
Bohm , se plantea la pregunta de lo que diferencia un genio
de una persona normal, de dónde provienen las ideas creativas,
que es lo mismo que preguntarse de dónde viene la memoria.
La ciencia
no tiene respuestas para estos interrogantes, ha comprobado,
eso sí, que la memoria no se encuentra alojada en el
cerebro, ya que amputando partes de éste a unos animales,
se dieron cuenta de que los mecanismos de memoria permanecían
intactos. En efecto, el cerebro no es más que una estación
receptora, como lo puede ser el televisor, los programas no
se hacen en este aparato, el cual sólo se contenta en
transmitir las imágenes. Lo mismo ocurre con el cerebro,
los programas vienen de más arriba. Existe, en los mundos
sutiles, invisible a nuestros ojos, una dimensión en
la que se encuentra toda la información que podamos necesitar
para nuestro peregrinaje humano. Allí están, a
nuestra disposición, todas las ideas, todas las soluciones
a los problemas y dilemas que podamos plantearnos, allí
se encuentran todos los elementos que, adecuadamente decodificados
y engarzados, pueden dar lugar a todos los inventos imaginables.
Toda
esta información está administrada por los ángeles
superiores y ellos están deseosos de transmitirla, el
único requisito, o al menos el más importante,
es disponer de un "aparato receptor" que esté
en buenas condiciones y que haya sido debidamente entrenado.
También es importante evitar en lo posible las interferencias
que provienen del mundo físico: nuestro espíritu
no puede conectar con los ángeles superiores, con el
Ego Superior, si la parte profana de nuestra personalidad emite
demasiados ruidos. Se entiende por ruidos una excesiva preocupación
por los asuntos materiales o una apetencia pronunciada por los
placeres de los sentidos, los cuales impiden que el Ego Superior
pueda expresarse.
Cuando
Newton, al ver caer una manzana al suelo desde un manzano, se
preguntó por qué la Luna no caía también
de la misma manera, descubrió la ley de la gravitación
universal. ¿Qué fue lo que le llevó a esta
conclusión, de dónde sacó esta respuesta?
Éste es el dilema que se plantean todos los científicos.
Una de las condiciones requeridas es una preparación
previa, un entrenamiento, es decir: el hecho de haberse dedicado
con anterioridad, -en ésta o en otras existencias-, a
las labores de la investigación. Otra condición
consiste en formularse las preguntas. En virtud de la ley cósmica
del "pedid y se os dará",
existe un servicio celestial de "atención al cliente"
atendido por ángeles, que se ocupa de recoger todas las
preguntas planteadas por los seres humanos. Pero el mayor obstáculo,
además de los "ruidos" mencionados y de la
pulcritud y correcto funcionamiento del canal receptor lo constituyen
los numerosos filtros mentales y emotivos que aplicamos inconscientemente
a todo lo que nos viene de
las altas instancias. Como veremos más adelante al hablar
de los angeles de la Cábala, éstos transmiten
cada día del año determinados programas, intentan
comunicarnos a pequeñas dosis diarias toda la sabiduría
del universo, pero como también veremos, desperdiciamos
en gran parte estos delicados manjares y los angeles no tienen
entonces más remedio que dejar actuar sus colegas de
las bajas esferas, los luciferes, para que nos transmitan los
mismos programas, pero vueltos al revés.