Los Ángeles,
la elevación y el karma - Fuente: Kabaleb
V.B. Anglada dice
lo siguiente, en relación con estos temas: "Cuanto más
elevado es un discípulo, más se acelera su karma, estamos
atravesando un momento
drástico de elevación evolutiva en el planeta y de precipitación
kármica, por
ello se producen tantas guerras". Esta afirmación nos parece
lógica si tenemos
en cuenta que el karma, representa las facturas que nos quedan por liquidar
y
que nos pesan como un lastre y sabemos que para que un globo suba hay
que soltar
lastre.
Los ángeles
también son un factor decisivo en el proceso de encarnación
de
un ser humano ya que ellos son los encargados de leernos la "cartilla"
de
nuestro karma pendiente cuando nos estamos preparando para encarnarnos,
de
manera que nuestra alma escoja las facturas que está dispuesta
a satisfacer en
su próxima existencia humana. Las almas más fuertes y
evolucionadas deciden
cargar con muchas facturas pendientes, incluso las hay que prefieren
liquidarlas
todas de golpe en una sola vida. Las más débiles o menos
experimentadas
solicitan que se les fraccionen los pagos, de modo que tardarán
más pero no
sufrirán tanto de una sola vez; este trance -previo a la concepción
físicaes un
momento muy delicado en que el alma debe cuidarse de no pedir más
ración de
karma que la que está realmente dispuesta a soportar. En efecto,
puede ocurrir
que en el momento de nacer, al ser consciente por última vez
(ya que según dicen
A y D Meurois: al nacer perdemos generalmente la consciencia de todos
estos
episodios) de lo que le espera, el alma se arrepienta o se asuste, e
intente
impedir su nacimiento. En algunos casos puede ser lo que le sucede a
los fetos
que se retrasan al nacer, a los que se ahogan con el cordón umbilical
o nacen de
nalgas, que es una forma de demostrar que quieren darle la espalda al
mundo
físico.
Una vez cumplidos
estos requisitos, entra en acción otro tipo de ángeles,
que le leen al alma otra cartilla, la de las experiencias que le quedan
por
vivir para alcanzar la perfección. Y el alma escoge, o pacta
con ellos, las
asignaturas en las que ha decidido graduarse. En este momento el alma
visualiza,
como si se encontrara ante una pantalla de cine, las grandes líneas
por las que
va a transcurrir su próxima existencia física. En las
últimas etapas del
proceso, a los ángeles les toca buscar una familia y un entorno
adecuados para
el futuro encarnante, de modo que encuentre todas las facilidades para
llevar a
cabo su programa. Ésta es una tarea que les puede costar a los
ángeles un gran
esfuerzo y un gran despliegue "logístico" ya que si
los que han sido designados
como los futuros padres más adecuados -con los que muy probablemente
existen
lazos kármicos previos-, no se conocen, habrá que reunirlos,
y los ángeles
tendrán que crear la circunstancia adecuada para ello. Si viven
en un mismo
lugar, tal vez resulte fácil, pero si uno vive en la Patagonia
y el otro en
Alaska, pongamos por caso, será todo un reto lograr juntarlos.
Si este proceso
fuera conocido por todo el mundo y enseñado en las escuelas,
disminuiría sin
duda el número de partidarios del aborto voluntario, al ser conscientes
de la
enorme cantidad de trabajos y desvelos que este acto llega a anular
de un
plumazo.
A los ángeles
también les corresponde fijar el momento astral del
nacimiento de un ser, de manera que la posición de los astros
ese día sea la
adecuada para que pueda cumplir su destino. En ese sentido, los médicos
que, por
razones de comodidad deciden adelantar los partos, están obstaculizando
la labor
angélica y perjudicando a la futura alma.
Pero los seres alados no sólo se ocupan de los humanos, sino
también del
reino animal. Debido al hecho de que los animales no poseen una conciencia
individualizada que les sirva de guía, las Jerarquías
Superiores les han
asignado unos tutores angélicos, llamados "Espíritus
Grupo", encargados de
despertar sus instintos y de excitar sus impulsos para lograr determinadas
conductas. Las actividades de estos ángeles "grupales"
-hay uno para cada
especie animalhan sido descubiertas por científicos como Rupert
Sheldrake
(especialista en biología molecular considerado como un auténtico
revolucionario
en su campo). Partiendo de sus investigaciones sobre la memoria, este
biólogo
formula la teoría de que existe en la naturaleza algo parecido
a unos depósitos
que ha bautizado con el nombre de "campos morfogenéticos
de conciencia" en los
que se acumulan las experiencias humanas. Esto conformaría una
suerte de memoria
colectiva de la que nacería el instinto de la especie. Cada persona
tendría
acceso a estos "depósitos de memoria" a través
de la "resonancia mórfica", algo
comparable a un cable telefónico invisible. Parte de esta teoría
se basa en la
observación del mundo animal. En efecto, se ha comprobado científicamente
que
cuando un animal en un extremo del globo terráqueo aprende un
comportamiento
nuevo, todos los demás animales de su misma especie, aunque se
encuentren en el
extremo contrario y sin posibilidad alguna de comunicación, adoptan
automáticamente la misma pauta. Según Sheldrake, esto
es debido a que cualquier
experiencia nueva en el mundo animal (y también en el humano)
queda inscrita de
forma inmediata en los "depósitos de memoria" o "campos
morfogenéticos de
conciencia" (o Archivos Akásicos en términos esotéricos)
mencionados, a los
cuales el animal tiene acceso también de forma inmediata. Pero
lo que Sheldrake
no alcanzó a ver -aunque ha estado muy cerca y puede que en este
momento ya lo
haya descubierto y rehúse divulgarlo para que no le cierren las
puertas de la
comunidad científica-, es que este servicio de aportación
de datos no se efectúa
solo, por arte de magia, sino gracias a la colaboración de una
serie de ángeles,
los "Espíritus Grupo" de los animales, que se encargan
de "apuntar" la nueva
información, introducirla en un "fichero" y comunicarla
a la especie animal
correspondiente. Es un proceso parecido al que seguimos cuando nos disponemos
a
ingresar dinero en una cuenta bancaria, el ingreso no se hace sólo
por el mero
hecho de que hayamos penetrado en el Banco, sino que es necesaria la
intervención de unos operarios. La organización cósmica
es mucho más sencilla de
lo que uno imagina, y en la naturaleza vemos su réplica según
el lema iniciático
"Como arriba
es abajo". Algún día no lejano los científicos
se darán cuenta de
ello y empezará para ellos un proceso de aseveración de
hechos y verdades que
ahora ni siquiera sospechan, perdidos en el laberinto de las ecuaciones
concretas.
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Angel de la Guarda