Mi querido lector si haz llegado hasta aquí
es porque tu angel te tomo entre sus brazos a este
espacio, tal vez como una oportunidad más
de acercarte a la Luz. Si bien el Portal del Angel
de la Guarda ya tiene dos años, este espacio
para los orantes en nuevito. Hasta hoy los Pedidos
de Oración se recibían los coloco
en una lista y oro por cada intención.
Pero
algo sucedió en enero que me replanteó
la situación y la posibilidad para casa persona
que deseará llenar sus alforzas con Luz.
El
22 de diciembre de 2004, el padre de mi amiga y socia
Patricia se cayó y se fracturó la cadera,
ustedes imaginaran que suceda algo así en cualquier
fecha del año es traumático para la
persona y su familia pero que esto se de para las
fiestas de fin de año, en un hospital público
con paro de médicos y personal hospitalario
complica aún mas las cosas.
El
4 de enero el padre de mi amiga entraría al
quirofano para ser intervenido de su cadera, pero
imprevistamente tuvo fuertes dolores en el estomago
y las piernas. Había sufrido una trombosis
aortica a la altura del abdomen y ahora los médicos
tuvieron la urgencia para realizarle unos bypass para
irrigarle sangre a las extremidades. Su cadera había
pasado a otra instancia. Lo llevaron a cirugía
le realizaron las intervenciones correspondientes,
luego de varias horas salió lucido y de buen
humor. Al día siguiente tuvo que volver a ser
intervenido, nuevamente volvió a salir bien
pero dos horas más tarde falleció. Cuando
hablabamos con mi amiga la sensación que teniamos
ambas era que todo habia pasado tan rápido
y comenzamos a en retrospección que tal algunas
cosas a nivel médico no habían sido
bien indicadas, eso lo notabamos por supuesto desde
este plano material pero sabemos perfectamente que
el tema estaba en otra lado, en el plano espiritual,
alli estaba clave, y nosotras tratando de develar
lo oculto.
Hasta
que unos días más tarde llegó
la respuesta esperada a través de un maestro
de Kabalá que en pocas palabras fue esto lo
que dijo:
¨La
enfermedad es efecto. Nosotros somos la causa. La
Luz es la salud. El médico y todo
el personal paramédico y toda la tecnología
que existe para curarnos, son los medios que nos dan
la oportunidad de vivir el proceso físico y
de manifestarlo en el 1%. En realidad nosotros somos
los que somos responsables de nuestra curación.
Esta en nuestras manos, de nadie más. Como?
Inyectando Luz. Dejando que fluya la Luz. Conectándonos
a la Luz.
Depende
de nuestro mérito el que recibamos al médico
y al tratamiento adecuados y a tiempo. Todas las acciones
positivas que hacemos en la vida, inyectan energía
positiva al cosmos. Y en momentos necesarios, esa
energía viene a ayudarnos a conservar la salud
y no enfermarnos.
Pero
para que esto funcione debemos entender varios puntos:
- Asumir responsabilidad.
- No sentirnos víctima
- Cuando el Oponente (Satan) nos diga por qué
yo, nosotros decimos por qué no.
- Ver a la enfermedad como una gran oportunidad de
transformación.
Cada
órgano esta conectado con una parte de nuestro
trabajo espiritual o de alguna actitud reactiva. Por
ejemplo: La vesícula está conectada
con la amargura. El hígado a la ira. Las rodillas
a la rigidez, terquedad, pies miedos hacia el futuro
que va a ser mi vida, columna lumbar, temores económicos,
riñones a no soltar, no sueltan agua, encimas.
Cáncer desbalances emocionales, de acuerdo
al área del cáncer. Garganta, algo que
se dijo o que no se ha dicho. Rigidez de las arterias,
no soltarse.Dos grados o niveles de enfermedad. La
interna, en la que nadie se entera sino yo. Si no
vemos el mensaje, nos viene en forma externa, en donde
la gente las ve. Cicatrices, manchas en la piel, fracturas.
Y
allí aprendimos algo más a veces es
un detalle pero suficiente para cambiar nuestra película.
Su padre no había tenido los meritos suficientes
para salir airoso de ese percance, no tenía
alforjas de Luz que pudiera utilizar al momento de
la segunda dificultad.
La
kabalá insiste en la realización de
Tsedaka (donación), para aquellos que son lectores
del sitio, el término les resultará
conocido.
La
oración por los demás es una excelente
herramienta para ayudarnos a nosotros mismos a llenar
nuestras alforjas de Luz para aquel momento que podamos
necesitarla en cualquier area de nuestra vida.
La
Oración nos permite mejorar nuestras vidas,
la de nuestro prójimo y la humanidad.
Aquí
tienes la oportunidad de formar parte de la Cadena
de Oración de la Comunidad del Angel de la
Guarda.
Si
deseas tomar el compromiso de orar por las necesidades
de tu prójimo inscribete en este formulario
y dos veces al mes recibirás la lista d eorantes
y sus intenciones para incluirnos en tus oraciones
o realizar oraciones por ellos.
No
hay un horario determinado lo piedes realizar cuando
gustes. Hay orantes en distintas partes del mundo
y cada uno lo hace a su tiempo y forma, lo mas importantes
es hacerlo con la intencion de que el Eterno derrame
Misericordia sobre él.
Ante
cualquier inquietud puedes escribirle a mi colaboradora
incondicional la Sra. Myriam Perazzo a: angel_de_la_luz@hotmail.es
EL
PODER DE LA ORACIÓN - Fuente:www.corazones.org
¿Alguna
vez has sentido la urgencia de orar por alguien y
lo has dejado para mañana?. Lee este testimonio:
Un
misionero en vacaciones contó la siguiente
historia cuando visitaba su Iglesia local en Michigan,
EU. : "Como misionero en un pequeño hospital
en el área rural de Africa, cada dos semanas
viajaba a la ciudad en bicicleta para comprar provisiones
y medicamentos. El viaje era de dos días y
debía atravesar la jungla. Debido a lo largo
del viaje, me era necesario acampar en el punto medio,
pasar la noche y reanudar mi viaje temprano al siguiente
día. En uno de estos viajes, llegué
a la ciudad donde planeaba retirar dinero del banco,
comprar las medicinas y los víveres, y reanudar
mi viaje de dos días de regreso al hospital.
Cuando
llegué a la ciudad, observé a dos hombres
peleándose, uno de los cuales estaba bastante
herido. Le curé sus heridas y al mismo tiempo
le hablé de Nuestro Señor Jesucristo.
Después de esto, reanudé mi viaje de
regreso al hospital. Esa noche acampé en el
punto medio y a la mañana siguiente reanudé
mi viaje y llegué al hospital sin ningún
incidente.
Dos
semanas mas tarde repetí mi viaje. Cuando llegué
a la ciudad, se me acercó el hombre al cual
yo había atendido en mi viaje anterior y me
dijo que la vez pasada, cuando lo curaba, él
se dio cuenta de que yo traía dinero y medicinas.
El agregó : "Unos amigos y yo te seguimos
en tu viaje mientras te adentrabas en la jungla, pues
sabíamos que habrías de acampar. Planeábamos
matarte y tomar tu dinero y medicinas. Pero en el
momento que nos acercamos a tu campamento, pudimos
ver que estabas protegido por 26 guardias bien armados".
Ante
esto no pude más que reir a carcajadas, y le
aseguré que yo siempre viajaba solo. El hombre
insistió y agregó: "no señor,
yo no fui la única persona que vio a los guardias
armados, todos mis amigos también los vieron,
y no solo eso sino que entre todos los contamos".
En
ese momento, uno de los hombres en la Iglesia se puso
de pie y le pidió al misionero que por favor
le dijera la fecha exacta de cuando sucedió
ese hecho. El misionero les dijo la fecha y el mismo
hombre le dijo la siguiente historia: "en la
noche de tu incidente en Africa, era de mañana
en esta parte del mundo, y yo me encontraba con unos
amigos. Estábamos a punto de comenzar un juego
de golf, cuando sentí una imperiosa necesidad
de orar por ti, de hecho, el llamado que el Señor
hacia era tan fuerte, que llamé a algunas personas
de nuestra iglesia para que se reunieran conmigo lo
mas pronto posible." Entonces, dirigiéndose
a la congregación dijo : "todos los hombres
que vinieron en esa ocasión a orar, ¿podrían
por favor ponerse de pie?". todos los hombres
que habían acudido a orar por él se
pusieron de pie, el misionero no estaba tan preocupado
por saber quienes eran, mas bien se dedicó
a contarlos . . . en total eran 26 .....
ALGUNOS
CONSEJOS SOBRE LA ORACIÓN - Fuente:http://www.terra.es/personal/javierou/con-oratorio.htm
En
la oración no se trata de pedir cosas a Aquel
que todo conoce. La oración no es para decirle
a Dios lo que quieres sino para escuchar lo que El
quiere para ti y que no es otra cosa que compartir
lo que El es: Tranquilidad profunda, Beatitud, Paz,
Bondad, Belleza, Amor ...
No
se trata de pedir cosas sino de comprender que no
necesitas nada más que la presencia de Dios
y descansar en esa morada llena de sus cualidades.
Antes
de orar debes de comprender que detrás de todos
tus deseos de objetos o de situaciones del mundo,
solo hay un deseo: la paz profunda. Y ese deseo último
que tanto anhelas y que proyectas en los objetos y
situaciones del mundo solo lo puedes obtener en la
interioridad. La tranquilidad y la plenitud solo están
en tu espíritu que es el espíritu de
Dios.
Una
persona se pone a orar cuando ha comprendido claramente
la futilidad y la relatividad de todos los objetivos
convencionales humanos que, aun teniendo su importancia
relativa, no pueden darle la paz profunda, la plenitud
que todo ser humano anhela con nostalgia. Es comprendiendo
claramente esto bien sea por la propia inteligencia,
o movido por las constantes dificultades de la vida,
cuando uno se acerca a la Paz, la Belleza, la Bondad,
la Plenitud y la Alegría que proporciona el
contacto con lo Absoluto y con lo Sagrado a través
de la oración en su calidad más contemplativa.
Sumergirse
en el "acto orante" es el síntoma
más claro de que se ha llegado al discernimiento
(entre lo verdadero y lo falso), al desapego (de las
cosas del mundo), a la sumisión (a la presencia
de Dios), a la humildad (respecto a nuestra capacidad
humana), a la sabiduría (habiendo comprendido
donde está la plenitud y el gozo verdaderos),
a la caridad (al abrazar en nuestra oración
a toda la creación), y a todas las demás
virtudes... Todas las virtudes están contenidas
en la oración.
Orar
es un acto simple de colocación ante la presencia
de lo Sagrado.
No
te compliques con rituales ni con palabrería
o con lecturas excesivas. Orar es muy sencillo, no
hace falta que te leas todos los libros que hay sobre
el tema. Se trata de orar, no de leer sobre ello.
Vale más un minuto de presencia en lo Sagrado
que un año de lecturas sobre la oración.
El
rato de oración es un paréntesis de
tranquilidad en tu vida. Nunca tengas prisa. La prisa,
la ansiedad, la complicación y la dispersión
son los mayores enemigos del espíritu. Manténlos
a raya cueste lo que cueste. Nunca te dejes llevar
por ellos. Manténte todo el tiempo que haga
falta hasta que reconozcas la presencia de lo Sagrado.
Esto puede llevarte desde unos pocos minutos hasta
horas. Ten paciencia y espera.
Evita
hacerlo de manera mecánica y rutinaria; hazlo
no por obligación sino por devoción.
Eso te coloca en una actitud y en una atmósfera
totalmente diferente.
El
pensamiento racional puede llegar a ser un gran enemigo
del espíritu. No pienses, razones ni elucubres
sobre lo que haces. Simplemente hazlo; simplemente
reza. Entra en esa atmósfera, no pienses sobre
ella. El pensamiento no entiende esos estados y antes,
durante o después de la oración, pondrá
todo tipo de impedimentos y de razonamientos haciéndote
ver lo absurdo de la practica. El pensamiento empleará
todo tipo de argumentos de lo más convincentes
e ingeniosos¡ No hagas caso al pensamiento !
Diga lo que diga la mente, tú continúa
con tu práctica de oración.
Ten
en cuenta que esto te sucederá incluso después
de muchos años de práctica y de frecuentación
de esos "lugares del Espíritu". Muchos
son los testimonios de personas de oración
y de vida interior que así lo confirman. Nunca
hagas caso a esos pensamientos. La mente pensante,
hiperdesarrollada en las personas actuales, no puede
abarcar ciertas moradas y se resiste con todas sus
fuerzas poniendo una barrera que debemos vencer con
perseverancia e inspiración.
*
* *
Enciende
una vela delante del Oratorio y siéntate en
el suelo, con las piernas cruzadas, sobre los talones
o en un banquillo, según prefieras.
Puedes
permanecer así desde unos minutos.... hasta
el día entero. No hay límite para la
adoración. Acuérdate del consejo evangélico
de «permanecer en oración constante»
Preferentemente
puedes rezar el Santo Rosario o el Ave María,
haciéndolo con tranquilidad y dejando que en
tu alma se reproduzca la receptividad de la Virgen
María ante el anuncio del Angel.
También
puedes emplear una invocación más simple
como por ejemplo: AVE MARIA, ORA PRO NOBIS
La
repetición se ira poco a poco uniendo a la
respiración, AVE MARIA al tomar aire, ORA PRO
NOBIS al expulsarlo.
En
algún momento o circunstancia puedes añadir
la invocación de una cualidad marial que sea
adecuada a ese momento. Por ejemplo: Ave María,
Ora pro Nobis; Stella Matutina, Ora pro Nobis. O también:
Ave María, Ora pro Nobis; Salus infirmorum,
Ora pro Nobis. Tu verás que cualidad es la
necesaria en ese momento. Las letanías son
una fuente de inspiración permanente para estos
casos.
Puede
llegar un momento en el cual el aliento en si, se
transforma en oración. El contenido de la palabra
se trasvasará al aliento, al cuerpo y al mundo.
Entenderás lo que es «ver a Dios en las
formas y las formas en Dios».
Si
decides usar otra plegaria, mira que sea una sencilla
frase o palabra que evoque en ti lo Sagrado y que
repetirás con tranquilidad dejándote
impregnar por su sabor.
Puedes
centrar tu atención en el Corazón. Eso
enraiza la oración en el cuerpo y despeja a
la mente del continuo pensamiento. De esa manera el
espíritu se "corporaliza" y el cuerpo
se "espiritualiza". En el corazón
vivirá entonces una llama orante permanentemente
encendida; como una luz que señala donde hay
un "templo vivo de Dios".
Puedes
de vez en cuando abrir los ojos un momento y mirar
a la imagen que te inspira de manera que añadas
un impulso más hacia las alturas a través
de la visión.
No
fuerces la plegaria ni mucho menos la respiración,
una de las claves fundamentales de la oración
está en aprende la manera de que la plegaria
"suceda" por si misma a su propio ritmo,
"se rece" en ti, lo mismo que la respiración
"ocurre" sin ningún esfuerzo.
Los
momentos más propicios para la oración
son el amanecer y el anochecer (los tradicionales
momentos de Laudes y Vísperas), pero puedes
hacerlo en cualquier otro momento del día o
de la noche.
Con
el tiempo la oración se irá haciendo
continua en tu vida, tanto la «Oración
Verbal» cuando sea posible, como la «Presencia
en el Sabor de lo Sagrado» que se mantendrá
como plano de fondo a lo largo de todo el día.
De la "oración verbal" se pasará
a la "oración de actitud" o a la
"oración de estado". Será
el "estado de belleza" o el "estado
de amor" o el "estado de alegría"
el que se estabilizará como plano de fondo
de la acción y ese estado será una oración
continua.
Sobre
ese sagrado "lienzo de fondo" veras que
se van dibujando las situaciones, los movimientos,
las conversaciones, el trabajo etc... Toda tu vida
quedará cubierta por el manto de tranquilidad
de lo Sagrado e iluminada por la "dorada luz
del Thabor"; un gran manto de tranquilidad, lucidez,
comprensión y gracia que irá abarcando
las situaciones, las personas, los paisajes, en cada
momento de tu vida.
También
con el tiempo esa invocación, ese sabor o esa
luz, se mantendrán por la noche durante los
sueños.
Si
sois una familia, acostumbraros a orar juntos al atardecer
o antes de dormir. ¡Apaga la televisión
y enciende el Oratorio... tu alma te lo agradecerá!
A
los niños les resulta muy fácil la oración
siempre y cuando no se les complique con palabrerías
inútiles o con doctrinas que no llegan a comprender.
Enséñales a orar con el Ave María
o con una invocación Mariana simple. Ya tendrán
tiempo para doctrina y teología más
adelante. Los niños captan magníficamente
el "sabor" de lo Sagrado y les deja un recuerdo
indeleble en sus almas. Valen más unos minutos
de oración contemplativa todas las noches –viendo
además el ejemplo de sus padres– que
todas las explicaciones teóricas que se les
pueda dar. Cuando sean mayores te agradecerán
las horas pasadas en esa atmósfera sagrada
en vez de viendo la televisión. Habrás
sembrado una semilla de paz, alegría y plenitud
con unas consecuencias que ni siquiera imaginas ahora.
Si
en periodos largos de oración sientes molestias
en el cuerpo, aprende a moverte muy lenta y armoniosamente.
Inclínate hacia delante, hacia los lados o
extiéndete hacia atrás. Haz armoniosa
y lentamente torsiones hacia los lados o cualquier
otro movimiento que te alivie las molestias. Aprende
a moverte tan suavemente que el movimiento no perturbe
el estado de oración. Así el movimiento
también será oración e invocación.
De
la misma manera que una palabra o una frase pueden
invocar y evocar lo sagrado, también un movimiento,
un gesto o la evocación visual de una imagen
pueden hacerlo. Si sinceramente ese es tu caso hazlo
así, pero no lo hagas por estar a la moda o
por ser original; mira si eso realmente te sitúa
en presencia de lo Sagrado. A fin de cuentas lo que
importa es llegar a la presencia de Dios y el vehículo
que empleemos para ello será simplemente aquel
que más nos ayude a ese fin.
Reconocerás
la presencia del Espíritu por sus frutos. Ahí
donde aparezca una Alegría sin motivo mundano,
una Bondad desinteresada, un Amor en estado puro y
sin excepciones, una Belleza que todo lo abarca con
su manto, una Paz interior y un Agradecimiento independientes
de las circunstancias exteriores, ahí estará
sin duda el Espíritu.
Cuando
aparezca esa Alegría sin objeto, contémplala,
quédate mirándola; permanece en esa
vivencia durante todo el tiempo que puedas, minutos,
horas o días. Cuando aparezca la Bondad, contémplala,
quédate impregnándote de esa vivencia;
quédate con ella todo el tiempo que puedas.
Así con todas las demás cualidades divinas:
el Amor, la Libertad, la Misericordia, La Infinitud,
el Silencio, la Paz profunda, etc... Conforme vayan
apareciendo en la oración, quédate contemplándolas
y así irán tomando cada vez más
presencia en tu vida.
También
reconocerás la presencia de lo Sagrado cuando
al intentar describir la vivencia aparezcan las paradojas.
Expresiones como: una "vacuidad plena",
una "plenitud sutil", un "silencio
sonoro", una "densidad ligera", una
"soledad acompañada", etc. denotan
que se ha visitado ese lugar donde mora el Espíritu.
A
veces también lo puedes reconocer por algunos
cambios físicos: notarás un cambio en
la respiración que tomará una calidad
"diferente", más profunda o más
intensa o más lenta, según el momento
o las personas. Puedes notar también algunos
cambios en la calidad de la mirada, o en la relajación
de la columna o de los plexos nerviosos. Pero todos
estos cambios, si es que ocurren, ocurrirán
de manera espontánea y como consecuencia de
la profundización, no puedes forzarlos ni fingirlos
desde afuera.
De
la oración contemplativa al silencio contemplativo
solo hay un paso. No fuerces el silencio; llegará
de forma natural cuando el alma quede impregnada del
Espíritu en una unidad, entonces de manera
natural cesará la repetición de la plegaria
y te mantendrás en la simple presencia silenciosa.
No quieras, por orgullo, llegar a lo más alto
y permanece tranquilamente ahí donde Dios te
ha puesto y donde puedas sentir su presencia. En estos
tiempos es una pena que muchas personas con gran capacidad
y vocación de interioridad, por querer llegar
directamente al último peldaño de la
unión mística.... ni siquiera alcanzan
el primero de paz interior. El silencio forzado será
un silencio "vacuo", desprovisto de gracia,
y que no tiene ningún sentido espiritual. Con
frecuencia incluso se convierte en algo angustioso.
Eso en vez de acercarte al Cielo, te deja a las puertas
del Infierno. El silencio en sí mismo no es
el objetivo, sino la presencia de Dios. La presencia
de Dios viene acompañada de silencio, pero
el silencio no siempre es acompañado por la
presencia de Dios.
La
palabra caerá como una fruta madura cuando
aparezca lo que ella invoca. Entonces reposa y descansa
en ese Santo Silencio, en esa Santa Presencia. Cuando
veas que ese perfume desaparece, cuando veas que vuelve
la inquietud o la sequedad, entonces vuelve a la palabra
hasta que el fuego se avive de nuevo. Una y mil veces.
Por
otra parte no debes tampoco forzar la oración
verbal, la palabra, cuando veas que el silencio te
ha tomado o esté llamando a tu puerta. En esos
momentos, incluso la palabra que te elevaba puede
convertirse en un estorbo y hacerte descender de esa
«ligereza plena». No tengas miedo al silencio.
La simple presencia, o el simple aliento son oración
cuando están impregnados de Gracia y de Sacralidad.
Aunque
estés en soledad, ponte en camino y ora en
soledad. El mundo del espíritu ha estado desde
siempre lleno de ermitaños y solitarios, y
ahora, con el actual descalabro espiritual, sigue
estándolo aunque permanezcan ocultos en las
ciudades. Si lo puedes hacer en grupo o en familia
hazlo así, pero sea cual sea la situación
no dejes de Meditar, Orar y Contemplar lo Sagrado.
No
puede un ser humano hacer acto más bello que
la oración. Sumergirse en el acto orante es
sumergirse en la belleza que encierra dicho acto...
El abandono y la entrega al acto orante es la mayor
belleza que puede acompañar nuestra vida; esa
entrega... esa rendición ante lo que nos sobrepasa...
Uno
puede optar por cubrir su vida con un manto de belleza
o permanecer en la sequedad, el desasosiego, la inquietud,
la fealdad o en la amargura. En algún momento
de tu vida tendrás que optar por lo uno o por
lo otro, más allá de ideologías,
argumentaciones y razonamientos de la mente pensante.
Merece
la pena apostar por lo primero y que tu paso por este
mundo esté acompañado de la Luz, el
Calor y la Belleza de lo Sagrado, convirtiéndote
así en un foco de irradiación de esas
cualidades para tu entorno.
Si
tu impulso y tu vocación son fuertes, esa opción
se hará de una vez y para siempre. Pero lo
más habitual es que esa opción sea un
gesto que se renueva cada día o cada momento
del día en una apuesta y una decisión
constante.
Hay
momentos de "sequedad" interior; cuando
la "noche oscura", el desánimo y
la aspereza invaden cada célula. En esos momentos
lo mejor es poner orden en la vida exterior y mantener
un "mínimo" de oración. Pueden
bastar tres avemarías a la mañana y
tres a la noche. Eso no cuesta ningún esfuerzo
a pesar de que estemos en plena "noche oscura".
Aunque te parezca poco, eso es mejor que nada. En
esos momentos tienes que ser humilde y reconocerte
en tu humanidad. No puedes en ese estado ponerte metas
muy altas; se como un niño, Dios no te pide
nada más allá de tus posibilidades actuales.
Comprobarás como tan solo tres avemarías
pueden obrar milagros... |