¿Qué
son los Cenáculos?
Fuente:
Movimiento Sacerdotal Mariano de España - www.msm-es.org
El
Cenáculo es la oración característica del Movimiento
Sacerdotal Mariano. María nos pide que hagamos cenáculos,
pues, a través del acto de consagración hecho al final
del mismo, entramos dentro de su Corazón Inmaculado, para prepararnos
allí a recibir el Espíritu de Amor, el Espíritu
Santo.
Recuerda
la plegaria hecha con María en el Cenáculo de Jerusalén
para prepararse a la venida del Espíritu Santo. Por este motivo
llamamos a nuestra oración también Cenáculo: Hoy
seguimos unidos con María en oración para pedir un nuevo
Pentecostés que renueve la Iglesia, la humanidad, la Creación
entera y a nosotros mismos.
Tantos conflictos a nivel personal y social, tanto abandono de Dios
y como consecuencia de ello, una profunda crisis moral: aborto, divorcio,
corrupción, individualismo, egoísmo, guerras, hambre…
nos hacen dirigir nuestra mirada a lo alto. ¡La salvación
nos vendrá sólo de Dios y nunca hemos estado tan lejos
de Él!.
María,
como Madre nuestra, ve que el mal más grande que nos puede acontecer
es precisamente alejarnos de Dios. Ella quiere acercarnos a Él.
Para ello nos reúne en oración como encuentro con nuestro
Señor. Invoca con nosotros al Espíritu Santo para que
en un Nuevo Pentecostés Él quite todo obstáculo
en dicho encuentro.
MODALIDADES
DE CENÁCULOS
1.
Cenáculos Regionales y Diocesanos.
Se
desarrollan siempre de acuerdo con el Obispo del lugar, quien, o participa
en ellos personalmente, o envía su beneplácito y bendición.
Estos Cenáculos ofrecen a todos una ocasión envidiable
para hacer la experiencia concreta de la oración en común
y de la fraternidad vivida y sirven de gran ayuda a todos a superar
dudas y dificultades y proseguir con valor en el difícil camino
de la consagración.
Entre los Sacerdotes, que se han tomado la tarea de reunir a sus hermanos,
se han elegido a los responsables del Movimiento, a nivel nacional,
regional y diocesano. De los Responsables de cada nación se reciben
informes bastante satisfactorios, que aseguran que los Cenáculos
se están desarrollando más y más.
2.
Cenáculos Familiares.
Son,
hoy, particularmente providenciales ante la grave disgregación
de la vida de familia. En ellos, una o más familias del Movimiento
se reúnen en una misma casa: se reza el Rosario, se medita sobre
la vida de consagración, se practica la fraternidad, comunicándose
mutuamente problemas o dificultades, y se renueva siempre, unidos, el
acto de entrega al Corazón Inmaculado de María.
Ya se ha comprobado que las familias cristianas son ayudadas por los
Cenáculos familiares a vivir, hoy en día, como verdaderas
comunidades de fe, de oración y de amor.
FINALIDADES
DE LOS CENÁCULOS
A
imitación de los discípulos, que se reunieron con María
en el Cenáculo de Jerusalén, nos unimos mediante el Cenáculo
para:
1.
Para orar con María.
Los
Cenáculos deben ser ante todo encuentros de oración. Pero
esta oración debe ser con María.
Por este motivo, es una característica de todos los Cenáculos
el rezo del Santo Rosario. Con él se invita a la Virgen a unirse
a nuestra oración, se ora juntamente con Ella, mientras Ella
misma va revelando a las almas el misterio de la vida de Jesús.
"El Rosario que recitáis en los Cenáculos, secundando
la urgente petición de vuestra Madre Celeste, es como una inmensa
cadena de amor y de salvación, con la que podéis envolver
a personas y situaciones y hasta influir sobre todos los acontecimientos
de vuestro tiempo. Continuad recitándolo, multiplicad vuestros
Cenáculos de oración" ( Mensaje del 7-octubre-1979).
Para
vivir la consagración.
Durante
los Cenáculos debemos ayudarnos mutuamente a vivir la consagración
al Corazón Inmaculado de María. He ahí el camino
que debe seguirse: habituarnos al modo de ver, de sentir, de amar, de
orar y de obrar de la Virgen.
Para esto nos debe ayudar la pausa de meditación que hacemos
en los Cenáculos, porque hay otras oportunidades y otros lugares
para los "aggiornamenti" o programas de actualización
que son también indispensables para todos.
En general, esta pausa se dedica a la meditación comunitaria
del libro del Movimiento. Por eso, es contrario al espíritu del
Cenáculo pasar el tiempo escuchando doctas conferencias o a "aggiornamenti"
-programas de actualización cultural-, de otra forma corremos
el riesgo de alejarnos del clima de sencillez y familiaridad que hace
tan fructuosos nuestros encuentros.
3.
Para confraternizar.
Finalmente,
en los Cenáculos se llama a todos a participar en la experiencia
de una fraternidad auténtica. ¿Acaso no es una de las
más bellas experiencias que siempre se nos ofrece en cada Cenáculo?.
Cuanto más se ora y más espacio se deja a la acción
de la Madre, tanto más sentimos crecer en nosotros el mutuo amor.
"¿Por qué os quiero reunidos en Cenáculos
Conmigo? Para ayudaros a amarse mutuamente y a vivir en la verdadera
fraternidad, en compañía de la Madre. Hoy es necesario
que mis Sacerdotes se conozcan, se ayuden, se amen de verdad, que sean
como hermanos reunidos por la Madre. Hay demasiada soledad, hay demasiado
abandono, hoy, para mis Sacerdotes. No os quiero solos; ayudaos, amaos,
sentíos y sed verdaderamente todos hermanos", (Mensaje del
17-enero-1974).
Para el peligro de la soledad, hoy tan particularmente sentida y peligrosa
para los Sacerdotes, con grave riesgo de sus almas, he aquí el
remedio ofrecido por Nuestra Señora: el Cenáculo, donde
nos reunimos con Ella para poder conocernos, amarnos y ayudarnos como
hermanos.