Cómo
convertir la soledad en su mejor compañera
Fuente: Rocío
Barrios y Daniel Gutiérrez - psiquiatras - Mensajes para
el alma
Autonomía,
independencia y crecimiento personal son algunas de las ganancias
de las personas que eligen la soledad como un estilo de vida.
Ya no se puede sostener que quien llegó a los 30 y no
se casó se quedó para vestir santos. Aunque no
lo crea, hay quienes no le temen a la soledad; al contrario:
la buscan, la desean y cuando la encuentran, se declaran dichosos
de 'convivir' con ella.
Los que la eligen como una opción de vida tienen sus
razones de peso para hacerlo: porque les gusta y necesitan construir
un espacio deshabitado para poder pensar, crear, producir, sentir
que se expanden.
Por
eso vivir solos es una elección que no es exclusiva de
los bohemios, artistas o intelectuales.
Esto quiere decir que los 'solitarios' por decisión no
son la mata de la amargura, no están desencantados del
amor ni son una amenaza social. Al contrario; en la soledad
encuentran su compañero más sociable.
Puede
parecer un contrasentido, pero no son personas anormales. Es
que así como hay seres incapaces de vivir solos, otros
son incapaces de vivir con los demás", explica el
siquiatra Daniel Gutiérrez.
Ellos
no cambian su situación porque corren el riesgo de perder
todo lo que han conquistado: tiempo para encontrarse consigo
mismos, para meditar y rescatar su espiritualidad, para aprender
y ganar autonomía e independencia.
Y,
curiosamente, son personas solas que nunca se sienten solas,
no sufren la sensación de vacío del que se siente
abandonado, olvidado o desprotegido.
"Son
los que más amigos tienen y a quienes más planes
les salen: disfrutan igual de quedarse en casa a leer, ver televisión,
ir a cine o a caminar solos o salir con su grupo de paseo a
una finca el fin de semana", dice la siquiatra Rocío
Barrios.
"Incluso, hay hombres o mujeres casados y con un hogar
establecido que toman la decisión de vivir solos, no
porque haya problemas en su familia, sino porque tienen esa
tendencia innata" .
¿El
encuentro del desencuentro?
Los
aventureros de la soledad no viven esa etapa, ya sea transitoria
o permanente, como el drama de su vida porque han descubierto,
como decía el poeta Gustavo Adolfo Bécquer, que
"la soledad es el imperio de la conciencia". Para
ellos es el estado ideal para reflexionar y desarrollar el poder
de determinación.
Es
más, los terapeutas la recomiendan a las personas que
se encuentran enfrentadas a grandes disyuntivas o cuando sienten
que se ahogan en un vaso de agua.
Por
ejemplo, en situaciones tan cotidianas como estar 'enamorado'
de dos personas o tener varias propuestas laborales y no saber
por cuál decidirse.
Estar
solo también ayuda a desarrollar la armonía interior,
los expertos sostienen que los solitarios empedernidos aprenden
a resolver los problemas con más fluidez, pues cuando
se busca un espacio a solas se toma un respiro, se gana concentración
y la toma de decisiones se facilita.
Otro
punto importante es que se aprende a ganar independencia y se
adquiere autosuficiencia. "A alguien que vive solo le resulta
excitante asumir las riendas de su propia vida, para él,
lo mejor de su estado es no rendirle cuentas a nadie, y tener
la libertad de actuar a su propio ritmo", señala
la siquiatra Barrios.
No
es una actitud del todo egoísta -según ella- porque
quien vive de manera positiva su soledad se cuida de causar
sufrimiento a los demás, tiene mayor capacidad de adaptación
a cualquier circunstancia, se le facilita hacer amigos e improvisar
planes porque aprende a no estar sujeto a los designios de otro.
Y
hay más. Quienes la disfrutan a conciencia desarrollan
personalidades interesantes. "Como aprenden a huirle al
tedio y al aburrimiento, dan rienda suelta a pasatiempos enriquecedores
como la lectura, la música, el gimnasio y los viajes,
por eso se convierten en seres con un poder especial de seducción".
Otra
de sus grandes ventajas es que "si tienen un buen trabajo,
se pueden dar más gustos y llevan una vida más
holgada", puntualiza Barrios.
La
necesidad del otro, por supuesto, también está
presente. Hay quienes piensan que el solitario no vive con quien
ama por temor al desengaño o al maltrato, pero para Gutiérrez
no significa necesariamente eso.
"Ellos
son de la filosofía que desde afuera se ve mejor el bosque.
Una persona acostumbrada a vivir sola, cuando tiene problemas
con su pareja toma distancia más rápido, tiene
la habilidad para disminuir la intensidad del conflicto porque
analiza los hechos y maneja conductas menos agresivas".
Y
si no tienen una pareja estable, tampoco se sienten solos. "Esa
es una gran enseñanza para los que se desesperan por
no 'estar' con alguien.
Han
aprendido que ellos mismos son su mejor compañía
y por eso no se pegan del primer hombre o mujer que se les cruza
en el camino. Valoran tanto su vida que "la convierten
en el eje de su existencia".