Consagración
al Corazón de María para los Laicos y Religiosos
Fuente:
Movimiento Sacerdotal Mariano de España - www.msm-es.org
Virgen de Fátima, Madre de Misericordia, Reina del
Cielo y de la Tierra, refugio de los pecadores, nosotros,
adhiriéndonos al Movimiento Mariano, nos consagramos
de modo especialísimo a tu Corazón Inmaculado.
Con
este acto de consagración queremos vivir Contigo y
por medio de Ti todos los compromisos asumidos con nuestra
consagración bautismal. Nos comprometemos también,
a realizar en nosotros aquella interior conversión
tan requerida por el Evangelio, que nos libre de todo apego
a nosotros mismos y a los fáciles compromisos con el
mundo, para estar, como Tú, siempre dispuesto a cumplir
sólo la Voluntad del Padre.
Y
mientras queremos confiarte, Madre dulcísima y misericordiosa,
nuestra existencia y vocación cristiana, para que Tú
dispongas de ella para tus designios de salvación en
esta hora decisiva que pesa sobre el mundo; nos comprometemos
a vivirla según Tus deseos particularmente en cuanto
se refiere a un renovado espíritu de oración
y de penitencia, a la participación fervorosa en la
celebración de la Eucaristía y al apostolado,
al rezo diario del Santo Rosario y a un austero modo de vida,
conforme al Evangelio, que sirva a todos de buen ejemplo en
la observancia de la Ley de Dios y en el ejercicio de las
virtudes cristianas, especialmente de la pureza.
Te
prometemos también estar unidos al Santo Padre, a la
Jerarquía y a nuestros Sacerdotes, para oponer así
una barrera al proceso de oposición al Magisterio que
amenaza los fundamentos mismos de la Iglesia.
Bajo
tu protección queremos ser también los apóstoles
de esta hoy tan necesaria unidad de oración y de amor
al Papa, para quien Te suplicamos una especial protección.
Finalmente
Te prometemos conducir a las almas con las que entremos en
contacto, en cuanto nos sea posible a una renovada devoción
hacia Ti.
Conscientes
de que el ateísmo ha hecho naufragar en la fe a un
gran número de fieles, que la desacralización
ha entrado en el Templo Santo de Dios, que el mal y el pecado
invaden cada vez más el mundo, nos atrevemos a levantar
confiados los ojos a Ti, Madre de Jesús y Madre nuestra
misericordiosa y poderosa, e invocar también hoy y
esperar de Ti la salvación para todos tus hijos, ch
clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.
(Con
aprobación eclesiástica)