1–.
Estas son las enseñanzas dadas por Hermes Trismegisto,
tres veces Maestro, que vino a nuestra Tierra en el antiguo
Egipto, desde su planeta Mercurio, para ser el mensajero de
la divinidad. Todos los que buscan a Dios por el camino de la
razón, tratando de comprender con la mente la maravilla
del mundo, deben empezar sus meditaciones invocando a Hermes,
nuestro Hermano Mayor, pidiéndole que abra las puertas
de su inteligencia y que le dé la humildad suficiente
para poder comprender.
2.–
Hermes encerró en una sola frase el saber que permite
comprender el universo. Dijo: "Lo de abajo es igual que lo de
arriba y lo de arriba es idéntico a lo de abajo" Ello
significa que si comprendemos a la perfección los mecanismos
que mueven nuestro cuerpo, comprenderemos igualmente las leyes
que mueven nuestro sistema solar.
3.–
Nuestro sistema solar es un organismo vivo y puede compararse,
a escala macrocósmica, a lo que es el hombre a escala
microcósmica. Una pluralidad de sistemas solares es como
una pluralidad de hombres y si la reunión de todos los
hombres forma la Humanidad, puede decirse que la totalidad
de los sistemas solares constituye el Cuerpo Divino.
4.–
Al hablar de Divinidad, es preciso hacer una distinción
importante: Cuando los cristianos hablan de Dios, los musulmanes
de Alah, etc. se refieren al Dios de nuestro sistema solar,
es decir, la Entidad que rige, organiza y distribuye todas las
energías encerradas en la Rueda Zodiacal.
5.–
Pero hay otro Dios, que los hermetistas conocen con el nombre
de Ser Supremo, que es el que organiza y crea los millares de
sistemas solares existentes en el cosmos. Entre el Ser Supremo
y el Dios de nuestro sistema solar hay una distancia infinita
en grados de conocimiento.
6.–
El Ser Supremo no ha tenido principio ni tendrá fin.
Es el Ser eternamente existente. Su vida, al igual que la del
hombre, tiene sus Días y sus Noches. Cuando ese gran
Ser despierta, asistimos al llamado Periodo de Manifestación;
cuando se duerme, asistimos a la gran Noche Cósmica,
en la que toda existencia se repliega en su seno.
7.–
Durante su Noche, el Ser Supremo asimila las experiencias adquiridas
en su anterior Día de Manifestación, hasta que
llega el momento en que este Ser siente la imperiosa necesidad
de nuevas creaciones Entonces se produce el gran despertar y
la toma de conciencia de los poderes encerrados en su organismo
cósmico.
8.–
Cada una de las partículas de ese gran Ser despiertan
a su vez y adquieren conciencia del Saber conquistado en el
precedente Día de Manifestación, ocupando el puesto
a que su conocimiento le da derecho. Otra gran jornada empieza,
cada elemento animado por el afán de crear una nueva
vida.
9.–
Se forman así los distintos Planos de Manifestación,
donde establecen su sede las diversas jerarquías. Se
trata de espacios cósmicos, que difieren entre sí
por la progresiva densidad de su materia, aunque, a ese nivel,
la palabra materia deba entenderse como un tejido espiritual
cada vez más denso.
10.–
El Dios de nuestro sistema solar actúa en el Séptimo
Plano cósmico, lo mismo que los dioses de otros sistemas
solares, lo cual significa que por encima de nuestro Dios hay
seis escalones, en cada uno de los cuales se desarrolla una
vida de naturaleza más sublime y del todo inconcebible
para nosotros, humanos.
11.–
Al iniciar su Creación, cada uno de los dioses de los
distintos sistemas solares delimitó un espacio. En lo
que a nosotros se refiere, ese límite esférico
es conocido con el nombre de Zodíaco.
12.–
El Zodíaco está formado por doce categorías
de seres espirituales que conocemos con el nombre de Aries,
Tauro, Géminis Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio,
Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. En cada uno de esos
signos residen entidades espirituales que en un anterior Periodo
de Manifestación ya habían adquirido poderes creadores
y que el comenzar ese nuevo Periodo, dieron su esencia para
que con ella Dios pudiera realizar su Obra.
13.–
El Trabajo de Dios consistió en mezclar las doce esencias
zodiacales para formar con ellas todo lo que hoy existe en nuestro
universo solar. Para llevar a cabo su Plan, dividió su
espacio en siete esferas, Día mismo modo que el Ser Supremo
dividió el suyo, infinito, en siete mundos, y se fijó
un plazo de Siete Días Cósmicos para llevar su
Obra a la perfección.
14.–
En el Primer Día, Dios diferenció de sí
mismo los Espíritus Vírgenes, que son como las
chispas de una gran llama. Los Espíritus Vírgenes
somos nosotros, la presente humanidad, que empezósu evolución
en ese Primer Día, mientras que más allá
de nosotros existían ya los que hoy conocemos con el
nombre de Ángeles, y que entonces tenían un estado
de conciencia semejante a los actuales vegetales. Nosotros fuimos
los "minerales" de ese Primer Día de la Creación.
15.–
Tras ese primer Día vino una Noche Cósmica, que
no debe confundirse con la Gran Noche Día Ser Supremo,
de la que hemos hablado en el apartado 6 y que sólo se
produce al final de un Periodo de Manifestación. La Noche
de que hablamos ahora tiene lugar en el ámbito de nuestro
universo y en ella nuestro Dios asimila las experiencias de
ese Primer Día que se prolongó por espacio de
miles de años nuestros.
16.–
A su despertar, se inició el Segundo Día de la
Creación, en el que nosotros pasamos por un estado de
conciencia semejante al de las plantas actuales, mientras una
nueva Oleada de Vida venía al mundo y ocupaba nuestro
puesto anterior, el de minerales.
17.–
Nueva Noche y nuevo Despertar al Tercer Día de la Creación.
En ese Periodo, nuestro estado de conciencia era semejante al
de los animales; la Oleada de Vida que inició su evolución
en el Segundo Día adquiría un nivel de conciencia
semejante al de las plantas actuales, mientras una nueva Oleada
de Vida venía por primera vez al mundo y se situaba en
el puesto de los minerales actuales.
18.–
Otra Noche Cósmica y al despertar nos encontramos ya
en el Cuarto Día, el actual en el que nosotros, los Espíritus
Vírgenes Día Primer Día, hemos conquistado
la autoconciencia y nos encontramos en la fase humana. Los que
empezaron su evolución en el 2º Día son los animales
actuales; los que la iniciaron en el 3er Día
son nuestras plantas y la nueva Oleada de Vida que inicia su
evolución en este 4º Día, son los actuales minerales,
que nosotros utilizamos, transformándolos, en' nuestras
experiencias humanas.
19.–
El 5º, 6º y 7º Día forman Parte de nuestro futuro. En
el 5º Día nosotros, los humanos, conquistaremos la omnisciencia;
en el 6º Día empezaremos a dirigir la evolución
de los seres animados y en el 7º Día habremos conquistado
la categoría de Dioses Creadores y el Dios de nuestro
sistema solar podrá descansar y retirarse, para dejarnos
a nosotros las riendas del universo.
20.–
Las Oleadas de Vida que nos siguen, pasarán por las mismas
fases de progreso: los animales de hoy serán la Humanidad
del 5º Día; la Oleada de Vida hoy vegetal será
la Humanidad del 6º Día, y la Oleada de Vida hoy mineral
será la Humanidad del 7º Día.
21.–
Nosotros utilizamos las Oleadas de Vida inferiores, del mismo
modo que las entidades más avanzadas nos utilizan a nosotros,
pero es con la Oleada hoy mineral que ejercemos nuestro talento
creador. Cuando en el 5º Día los minerales pasen por
su fase vegetal, nosotros seremos los directores y organizadores
de su vida. Cuando en el 6º Día alcancen su fase animal,
nosotros seremos igualmente los creadores de las especies. Y
finalmente, cuando en el 7º Día ellos sean humanos, nosotros,
como dioses, organizaremos sus vidas y velaremos por su instrucción
y felicidad.
22.–
Cuando el 7º Día toque a su fin, todos los pianos cósmicos
serán absorbidos por el Ser Supremo y tendrá lugar
la Gran Noche, en la que todo Será, pero nada Existirá.
Al despertar del Ser Supremo, en un nuevo Periodo de Manifestación,
nosotros despertaremos con poderes creadores para construir
un sistema solar.

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