Decodificando
Las Diez Plagas de Egipto por
Myriam Delfini
El
Creador encomienda a Moshé que se presente ante Paró
(Faraón) y, teniendo como interlocutor a su hermano Aarón,
le exija que deje salir al pueblo de Israel
de la esclavitud egipcia. Hemos precisado, que Egipto
realmente significa un estado de inmadurez espiritual, en donde
prevalece el egoísmo, la arrogancia, la incapacidad de
auto-observarse e identificar con humildad y realismo aquellas
áreas en donde tenemos que cambiar; donde los miedos
y ansiedad aún no han sido superados, donde la falta
de compromiso hace a la persona superficial y centrada en sí
misma. Egipto es, además,
la vida llena de apegos al aspecto material y el sentirse víctima
de personas y situaciones, cuando las cosas no se dan de acuerdo
a las preferencias y expectativas. En una forma extrema, Egipto
significa la falta de respeto al prójimo, la insensibilidad,
la crueldad y el odio. Paró
no es más que una fuerza que reside en cada persona y
que pone en práctica lo anteriormente expuesto.
Moshé,
por el contrario, significa la fuerza de la elevación
espiritual. El intento continuo y sincero de superación,
de alcanzar nuestra máxima expresión como partículas
del Creador que somos. Moshé
es la fuerza de la inmortalidad, el compromiso vital con el
prójimo, la certeza absoluta en la justicia y benevolencia
del Creador y la entrega al propósito esencial de nuestra
existencia.
Así
que el encuentro entre Moshé y
Paró es la proverbial lucha entre la Luz y la
obscuridad dentro de cada uno de nosotros. Dios le asegura a
Moshé que el pueblo de Israel,
todos nosotros, ya hemos sido rescatados de Egipto,
hemos sido salvados y redimidos y, finalmente, acogidos en el
seno de Su misericordioso regazo, sin embargo le conmina a que
acuda a lo de Paró y le
exija la libertad de Su pueblo. Aún cuando ya le ha asegurado
que el triunfo es seguro, le advierte que el corazón
de Paró será endurecido
y no accederá a su petición.
Esta
extraña situación significa que, aunque desde
que fuimos creados se estableció nuestra total redención,
sin embargo tenemos que hacer frente a los retos y esforzarnos,
eligiendo la Luz y la Vida y evitando el ego y la obscuridad.
Las famosas diez plagas de Egipto,
en realidad no son el cruel castigo que Dios envía a
los egipcios por la necedad de su líder.
Son
la expresión de las Diez Emanaciones Luminosas (Sefirot).
En hebreo, se usa el término "makot", literalmente
"golpes" para nombrar a las plagas. Son, a la vez,
una inoculación, una vacuna, contra la negatividad del
ego, a quien se "golpea" para transformarlo; se le
sacude para que el alma libere su real potencial, acercándose
a su Fuente original.
Un
análisis kabalístico decodificando el significado
de las plagas:
Los
kabalistas enseñan que las plagas destruyeron el árbol
del sistema negativo. El Árbol de la Vida tiene 10 Sefirot,
el espejo de este Árbol también tiene 10 Sefirot
que debe ser destruido con el fin de liberarse de nuestro deseo
de recibir para uno mismo en paz para siempre. Como se dice
en los Salmos y en Proverbios (parafraseando) Dios creó
uno enfrente del otro. Esto se entiende mejor con la metáfora
de un espejo. Parado a 4 metros delante de un espejo. ¿Qué
tan profundo en el espejo es la imagen? Se encuentra a 4 metros
de profundidad en el espejo. Que es real usted o la imagen en
el espejo? Cuanto más se piensa en esta metáfora
más es capaz de entender la ilusión del sistema
negativo.
La
plaga de sangre, es la Sefirá de Maljut: La
sangre se considera desde el punto de vista cabalístico
como la transición entre el ser físico y el ser
espiritual. Es el ser encarnado en su proceso de corrección.
La
plaga de las ranas hace alusión a la Sefirá de
Yesod: La fuerza de la abundancia, el acopio de energía
y de recursos.
La
plaga de piojos se refiere a la Sefirá de Hod:
Que significa la fuerza de la perspectiva; la capacidad de distinguir
el árbol del resto del bosque, el entendimiento que en
la vida no sólo lo que se da a corto plazo es lo válido,
no sólo lo que se presenta frente a nosotros es lo único
que hay, sino que la realidad de la Luz y la revelación
de su plenitud, implica que tengamos la prudencia y sabiduría
para conectarnos con la verdad.
La
plaga de animales feroces es la Sefirá de Netzaj:
La cual nos infunde la fuerza de la perseverancia. El camino
a la superación espiritual implica el esfuerzo continuo,
el continuar a pesar de que pueda haber situaciones que nos
dificultan el trayecto.
La
plaga es la epidemia, la cual se refiere a la Sefirá
de Tiferet: Tiferet se activa en nuestras vidas a través
de las acciones de restricción, cuando podemos detener
los impulsos del ego. Este es el secreto de la armonía
y el balance.
La
plaga es la de llagas. Esta plaga significa la Sefirá
de Guevurá: Implica el discernimiento para detectar
la negatividad y seleccionar lo luminoso. Implica el incorporar
una estructura en nuestras vidas.
Laplaga
es la de granizo, la cual representa la Sefira de Hesed:
Misericordia. Es la fuerza de la misericordia, el ascenso a
la conciencia del amor incondicional, del amor al prójimo.
La
plaga de langostas es la Sefirá de Binah: La
fuente de energía en nuestra vida, la esencia del deseo
de recibir con objeto de compartir.
La
plaga de obscuridad es la Sefirá de Jojma: Esta
fuerza se relaciona con nuestro compromiso para ayudar a nuestros
congénes a revelar la Luz en sus vidas.
Finalmente,
la muerte de los primogénitos, es la décima
plaga. Es la Sefirá de Keter: Significa la muerte
de la muerte, el alcance de la inmortalidad, la fuerza de la
humildad. Es el fin del caos, el dolor y del sufrimiento, donde
son erradicados a nivel de la semilla.
Codigos:
¿Qué
es Egipto? ¿Qué significa para
salir de Egipto? Egipto en hebreo se escribe
.
Las dos últimas letras forman la palabra Yam, que significa
"mar". También es una terminación femenina
a un sustantivo hebreo. Las tres primeras letras Maitzar (Mem
Tzadi Resh) escribe una Shoresh que significa "estrecho",
"estrechos", sobre la prescripción de la frontera
o límite. Podemos empezar a entender que la tierra de
Egipto representa un lugar que es la antítesis del Creador.
El Creador no es ilimitado estrecho. El Creador no tiene fronteras
o límites. El Creador no tiene límites.
Israel:
Los hijos de Israel o israelita
es un estado de conciencia. ( Ver mas detallado en http://www.angeldelaguarda.com.ar/todos_somos_israelitas.htm
) es la nación que el Creador ha elegido para representar
al Creador para toda la humanidad. Ese es el significado del
pueblo elegido y que es responsabilidad del pueblo elegido.
Mashíaj:
Significa «salvador»,
ya que nos salva del peor enemigo de la humanidad: el egoísmo.
Así desembocamos en la ya citada profecía de Jeremías:
"Y no enseñará más ninguno a su prójimo...
porque todos Me conocerán".
Todos
somos hijos para aprender a ser un adulto en el mundo de la
espiritualidad. Parte de ese proceso para convertirse en un
adulto es aprender a usar nuestras mentes para controlar la
materia o el mundo físico.
La
Kabalah enseña que el huevo es anterior a la de pollo
debido a que la sefira Maljut (pollo) está incluido en
el sefira de Keter (huevo). Es necesario que el hombre aprende
a controlar la integridad física (mente sobre la materia).
Esto, junto con el odio sin razón, es lo que está
retrasando la llegada del Mashíaj. Es simplemente difícil
de romper con el Egipto (limitación) de nuestra creación.
Cuando nos enteramos que la Kabalah es una tecnología
para darle luz a nuestra alma, vamos a ir por el camino hacia
el Mashíaj.
