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Hola!

Como estas?

Ahora un poco mejor ... luego de atravesar un tsunami emocional.

Que es un tsunami emocional para mi, es tener demasiados Darme Cuenta.

Si bien este es mi trabajo en el cual elegí sumergirme cuando apararen en torrentes necesito un tiempo para asimilar la experiencia.

Desde la Gestalt decimos que acostumbramos tratarnos a nosotros mismo como nos trataban de pequeños nuestros padres.

Te comparto mi experiencia para que tengas una idea.

De niña era muy sensible y llorona. Mi madre detestaba que llorara y me decía no llores que te vas a arrugar, con llorar no vas a conseguir nada y así fue cerrando mi corazón para no ser de este modo.

Recuerda que para un niño sus padres son como Dios, todopoderoso y no queremos perder su cariño, tememos terriblemente Ser Rechazados y nos asustamos de Ser.

Fui creciendo así de esta manera y cada vez que surgiría alguna emoción que desatará en lagrimas o llanto, ya no estaba mi madre para decirme no llores, el mecanismo funcionaba en automático y yo misma reprimía el llanto.

Ya no soy esa niña ahora puedo hacer algo diferente como validar la sensibilidad que poseo y no permitir que otros minimicen o le pongan cabeza a lo que siento y cómo lo siento o debería sentirlo.

Te preguntaste alguna vez:

¿Cual es tu mecanismo?

¿Mira como te tratas?

¿Que te dices a ti mismo?

Nos achicamos, deformamos, estiramos, replegamos… para no experimentar esa sensación tan temida. ¿Por qué? Primero, es un resabio que nos queda del mamífero que somos, y sobre todo de cuando era bebé: para ese entonces, ser rechazados podía implicar, instintivamente, el abandono y la muerte. Más tarde, el instinto gregario nos dijo que estar con otros significaba ser más fuertes (=tener más posibilidades de sobrevivir). Otra vez: rechazo= soledad= amenaza de muerte. Pero cuando evolucionamos… comprendemos que no es así! Podemos superar esas improntas primarias desde las que nos aterra el rechazo. Es más: si no lo hacemos nos sentimos morir de sobreadaptación. Y lo cierto es esto: el miedo al rechazo rige nuestra vida sólo mientras nos rechacemos a nosotros mismos. De cualquier rechazo podemos sobreponernos, salvo del seguir auto-rechazándonos.

Cuando la persona se va desplegando y se legitima a sí misma, si está decidida a no renunciar a su real identidad, a no negociar lo innegociable, sentirá con zonas menos primarias de sí que ser rechazado podrá ser doloroso, pero no significa morir. Qué alivio! Es más: el rechazo de algunas personas, nos dignifica. Y a medida que nos alejamos de ellas quizás pasemos por períodos de duelo, reacomodamiento, soledad, pero poco a poco empezaremos a hallar un nuevo sabor: el de esa confianza íntima que no depende de la aprobación de nadie. Los miedos se van retirando como un planeta eclipsador, renaciendo nuestras refulgencias…

Entonces vamos haciendo nuevas elecciones, tenemos nuevos comportamientos que nos sorprenden a nosotros mismos y, con ello, aparecen personas que jamás se nos habrían acercado si hubiésemos seguido siendo aquéllos: los asustados de Ser. El rechazo, a partir de entonces, apenas arde un poquito (cuando arde), pero su escozor es bendito al lado de lo que nos significaba vivir comprimidos para caber en la expectativa ajena.

Te invito a que leas la nota que acabo de escribir y tambien te curso la invitacion a los Proximos Talleres de Gestalt, tambien tenes la oportunidad de escuchar algunos audios y meditaciones gestalticas.

Te doy un abrazo de Osa Amorosa! hasta la proxima!

Nota:

http://www.almagestalt.com.ar/gestalt_miedo_al_miedo.htm

Talleres:

http://www.almagestalt.com.ar/taller.htm

Audios

http://www.almagestalt.com.ar/gestalt_podes_estar_mejor_y_gratis.htm

Cariños y Bendiciones!
Myriam Delfini