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Honrarás
a tu padre y a tu madre - Fuente:
Extraído del libro: COMPILACION DEL TANAJ, MIDRASHIM,
TALMUD, ZOHAR HA KADDOSH, CODIGOS LEGALES Y LIBROS DE MUSAR
QUE TRATAN SOBRE LA IMPORTANCIA Y LA MANERA ADECUADA DE CUMPLIR
CON ESTAS MITZVOT - Rabino Moshe Levy -Bnei Berak, Eretz Israel
Introducción
Hace
unos días estaba conversando con una mujer vamos a
llamarla Susana. Conozco bastante bien a Susana desde que
eramos pequeñas. Ella trabaja en forma independiente
como terapista ocupacional en varios geriatricos y ella me
comentaba lo siguiente:
No
se que me anda pasando porque esta semana suspendieron mis
servicios en tres geriatricos. No entiendo ¿Por qué?
¿Qué estoy haciendo mal, me pregunto?. Dice
Susana: ¨Tengo palabras de aliento para los que necesitan,
ayudo matrialmente a los que puedo...entonces que pasa.
Le
respondo: Es cierto lo que decis, pero por un lado vos realizas
actos que llenan de Luz tu vida pero por otro lado, te olvidas
de un gran detalle. Hace años que no te hablas con
tu madre y ni siquiera llevas a tu hijo (su nieto) para que
lo vea, este acto te generá mucha oscuridad en tu vida.
Susana
dice: Ah! si es cierto, y comenzó a decirme pero mi
madre me hizo esto y aquello...bla, bla, bla.
Seguí
explicandole la importancia que este acto implicaba en su
vida, que su madre estaba allí para su crecimiento
espiritual, que representaba algo más que una madre
fisica, representa el aspecto femenino del Creador, que no
solo estaba desperdiciando la oportunidad de superar los obstaculos
que su madre podía significar, sino que no estaba aprobando
esta materia.
Con
todo dolor en su Alma me dijo: Entiendo lo que me decis pero
no puedo y no quiero saber nada de ella.
Lamentablemente
para Susana esta desconexión con su madre solo traerá
oscuridad y dolor para su vida en algun area de la misma.
Por
eso, me inspire en este caso, porque hay muchas personas pasando
por la misma situación, y tal vez por desconocimiento
o dejadez de la leyes espirituales, sus vidas se convierten
en dolor y caos.
Quiera
Dios, que este material ilumine la mente y corazones de personas
que esten en esta situación y puedan retomar el cumplimiento
de este Mandamiento.
Y
cada vez que una persona presta atención a la voz de
su padre o a la voz de su madre cumple con una gran Mitzvá
"Mideoraita" (De la Torá).
"Honra
a tu padre y a tu madre..." Hónralos con toda
clase de honor, hazlos felices con buenas acciones, así
como está escrito (Mishle 23:24):
"El padre de los justos se regocijará grandemente"...De
la misma manera que un hombre honra al Santo Bendito Sea,
así debe honrar a su padre y a su madre, ya que tienen
una asociación con el Santo Bendito Sea; y de la misma
manera en que es necesario temer al Santo Bendito Sea, así
es necesario temer a los padres y honrarlos con toda clase
de honores. (Zohar ha Kadosh Yitro 92b)
Es
bien sabido que las Mitzvot (Precepto) de honrar y temer a
nuestros padres son de las más difíciles de
cumplir, no tanto porque hijos e hijas no están agradecidos
a sus padres, sino porque el Yetzer hara, el Satán,
ataca con más fuerza en aquellas Mitzvot que tienen
mayor importancia. Una prueba de esto es el hecho de que Hashem
enumeró la Mitzvá de honrar a nuestros padres
entre los diez mandamientos y este es un signo de la importancia
de la Mitzvá, ya que a través del honrar a nuestros
padres entenderemos igualmente la necesidad de honrar a Hashem,
quien es la fuente última de todo lo que tenemos, de
manera que así podamos llegar a cumplir con todas las
demás Mitzvot. También se nos asegura que por
nuestro propio bien y a fin de evitar dificultades en la vida
debemos cumplir las Mitzvot de honrar y temer a nuestros padres,
según está escrito (Kitzur Shuljan Aruj Cap
143)
"Así como la recompensa por la Mitzvá de
honrar a padre y madre es muy grande, el castigo por transgredirla
es muy grande. Y quien aflige a sus padres hace que la Shejina
[la presencia de Hashem] se separe de él y que duros
decretos pesen sobre él, y recibe muchos sufrimientos.
Y aún si la vida le sonríe en este mundo, seguramente
será castigado en el Mundo Venidero".
DEL
LIBRO MISHLE, LIBRO DE LOS PROVERBIOS:
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y
no desprecies la Torá de tu madre. (Mishle /Proverbios
1:8)
Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no
dejes la Torá de tu madre. (Mishlé Proverbios
6:20)
Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al
padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre. (Mishlé/Proverbios
10:1)
Un hijo sabio recibe el consejo del padre; mas el burlador
no escucha las reprensiones. (Mishlé/Proverbios 13:1)
El necio menosprecia el consejo de su padre; mas el que guarda
la corrección vendrá a ser prudente. (Mishlé/Proverbios
15:5)
El hijo sabio alegra al padre; mas el hombre necio menosprecia
a su madre. (Mishlé/Proverbios 15:20)
El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra;
y el padre del necio no se alegrará. (Mishlé/Proverbios
17:21)
El hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura a la que
lo dio a luz. (Mishlé/Proverbios 17:25)
El que roba a su padre y ahuyenta a su madre, es hijo que
causa vergüenza y acarrea oprobio. (Mishlé/Proverbios
19:26)
Al que maldice a su padre o a su madre, se le apagará
su lámpara en oscuridad tenebrosa. (Mishlé/Proverbios
20:20)
Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y cuando tu
madre envejeciere, no la menosprecies. (Mishlé/Proverbios
23:22)
Mucho se alegrará el padre del justo, y el que engendra
a un hijo sabio se gozará con él. (Mishlé/Proverbios
23:24)
El que guarda la Torá es hijo prudente; mas el que
es compañero de glotones avergüenza a su padre.
(Mishlé/Proverbios 28:7)
El que roba a su padre o a su madre, y dice que no es maldad,
compañero es del hombre destructor. (Mishlé/Proverbios
28:24)
El hombre que ama la sabiduría alegra a su padre; mas
el que frecuenta rameras perderá los bienes. (Mishlé/Proverbios
29:3)
El ojo que escarnece a su padre y menosprecia la enseñanza
de la madre, los cuervos de la cañada lo saquen, y
lo devoren los hijos del águila. (Mishlé/Proverbios
30:17
¿Hasta
donde se extiende la Mitzvá de honrar al padre y a
la madre? Aun si el padre saca el bolso de su hijo lleno de
oro y lo echa al mar en su presencia, el hijo no debiera avergonzarlos,
gritarles o descargar su cólera en ellos. En cambio,
debe aceptar el decreto de la Torá y permanecer silencioso.
¿Hasta donde se extiende la Mitzvá de temerlos?
Incluso si uno estuviese vistiendo finos ropajes y presidiera
a la cabeza de la comunidad, si llegasen su padre y su madre,
le desgarrasen las vestiduras, le golpeasen en la cabeza y
le escupiesen en la cara, él no debiera avergonzarlos.
En cambio, debe permanecer silencioso y temer al Rey de reyes
que le ha ordenado portarse de esta manera. Si un rey mortal
decretase algo que le ocasionase aun más
sufrimiento, él no podría mover una sola extremidad
en signo de protesta. Ciertamente, esto se aplica cuando el
mandamiento emana de Aquel que habló y causó
la existencia del mundo tal como El lo deseaba.
Aunque estas órdenes han sido expedidas, se prohíbe
que una persona imponga un pesado yugo a sus hijos y sea tan
puntilloso en que éstos le honren y que así
les
presente un obstáculo. En cambio, él debiera
prescindir de su honor e ignorar cualquier afrenta. Porque
si un padre desea prescindir de su honor, puede hacerlo.
Explicación
de un Maestro (Kabaleb) con respecto a la relación
de padres, hijos y el Creador.
La
primera tarea de un adolescente, consiste en vivir armoniosamente
con sus padres. Los padres se encuentran a otro nivel generacional
y simbolizan, para los hijos, el nivel superior espiritual.
No se trata aquí de que los padres sean entidades más
espiritualizadas que los hijos (a menudo la verdad es lo contrario),
pero representan para los hijos su estado de relación
con la espiritualidad, de manera que la discordia entre ellos
significará que esa discordia existe igualmente entre
el hijo y el Padre Divino o fuente primordial de vida.
Así pues, los hijos que dicen "No me entiendo
con mis padres", "Mis padres no me comprenden",
etc. significa que hay un malentendimiento con la divinidad
y que sólo podrán conectar con las fuerzas espirituales
a través de circunstancias dramáticas o difíciles;
mientras que si hay unísono, ello será indicio
de que la conexión con la espiritualidad vendrá
de una manera natural y armoniosa.
Muchas personas llegan a la espiritualidad por caminos dramáticos
después de ser objeto de agresiones evasiones, privaciones
de libertad, amenazas, enfermedades y mil avatares. Estos
itinerarios están ciertamente marcados en sus Mapas
del cielo por la posición de un Sol entenebrecido,
pero muchos de esos dramas podrían ser evitados, si
inicialmente el individuo realizara un esfuerzo para comprender
y amar al padre físico, que es el representante de
esa espiritualidad inscrita en su vida con letras de sangre.
A veces es difícil amar a los padres porque su imagen
lleva el estigma de todos los vicios, de todas las pasiones,
de todas las violencias. Pero el hijo que es víctima
de esta situación debe saber que si esto es así
para él, no se debe a una casualidad, sino al hecho
de que en anteriores encarnaciones ha utilizado sus poderes
espirituales de una manera arbitraria y el modo de ser de
su padre le anuncia que le espera una vida en la que él
será víctima de la arbitrariedad. Si a través
de sus padres, él busca la manera de superar lo arbitrario,
de neutralizar esa fuerza hostil y crear la armonía
ahí donde no la hay; si a pesar del modo de ser de
sus padres él consigue establecer esa armonía,
ello supondrá haber conjurado los peligros de una vida
difícil, de modo que las buenas relaciones entre padres
e hijos son la mejor garantía de estabilidad y felicidad
en su ulterior existencia.
Esto es así porque el símbolo que los padres
representan, pasa a encarnarse en el marido o en la esposa,
cuando el hijo se casa y funda su hogar; y en la vida profesional,
se encarna igualmente en el patrón, y en la vida civil
y política encontramos al símbolo encarnado
de nuevo en la autoridad administrativa, pudiendo así
establecerse una Ley que podríamos enunciar de esta
forma: Según sean tus relaciones con tus padres, así
serán tus relaciones con el cónyuge, con los
superiores jerárquicos, con las autoridades civiles
y con Dios.
No es pues casual que en las leyes que Jehová entregó
a Moisés, después de los preceptos relativos
a las relaciones del hombre con Dios, viniera inmediatamente
el precepto de honrar padre y madre. El mismo precepto se
encuentra en la Escuela Iniciática de Pitágoras,
ocupando el mismo rango y dice: "Se buen hijo, justo
hermano, tierno esposo y buen padre. Como amigo elige a quien
lo sea también en la virtud".
Entenderse con los padres es la primera dificultad a vencer
en la vida de un individuo y del buen o mal resultado de esa
prueba inicial dependerá todo el futuro de la persona.
No se trata pues de saber quien lleva la razón en la
conflictividad, sino de detectar la capacidad de maniobra
del individuo para convertir la adversidad en circunstancia
propicia. Los padres constituirán el primer terreno
de prueba.
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