EL SECRETO DE LA KABALAH

Extracto del libro ¨El Colapso Económico Final¨ por Rabí Aharón Shlezinger de Ediciones Bauerhouse.

Acerca de las Respuestas de la Kabalah a las sequías en la Argentina.

Observaremos minuciosamente lo relacionado con la retribución medida por medida. A través de ello tendremos un diagnostico perfecto de lo que está aconteciendo en la actualidad y sabremos como solucionarlo sin lugar a dudas. Analizaremos intrínsecamente una de las complicaciones naturales que agravó ostensiblemente la crisis, los desequilibrios causados por el cambio climático.
Hemos apreciado numerosos casos de zonas en las que hubo abundancia de agua, lo que causó
graves desastres, y también vimos que en otras regiones reinaba la sequía, provocando un grave
caos.
Uno de los países más afectados fue Argentina, considerado hasta entonces entre los productores ganaderos y de cereales más prósperos del planeta.
Pero en 2009 por causa de la sequía los productores no podían siquiera abastecer el mercado interno en forma completa. ¿Y a qué se debía esta sequía? Las propuestas eran diversas: ¡El cambio climático! ¡El calentamiento global! ¡Las negligencias del hombre! ¡Manipulación de sustancias químicas perjudiciales y no reciclables!

Antes bien, quiénes elaboraban estas hipótesis, no tomaban en cuenta un elemento esencial, el
auto–perjuicio sistemático. Para comprenderlo citaremos un ejemplo práctico. Se asemeja al
caso de un hombre que fue a visitar a su médico quejándose de que ahora tiene presión alta, cuando jamás había padecido de ese mal. El médico le preguntó si había experimentado últimamente algún cambio en sus rutinas o en su dieta. Y el individuo respondía que mantiene el mismo régimen de vida que llevaba desde hacía varios años. Hasta que conversando, el paciente descubre que bebe cuatro tazas de café al día. El médico se alarmó y le dijo:
¿No sabe usted que el café provoca que la presión aumente? Ese era todo el problema. El individuo suprimió las cantidades excesivas de café que consumía al día, y su presión se niveló. Este ejemplo nos servirá para comprender el misterio de la sequía en la Argentina.

LA CRISIS ARGENTINA DEL 2001

El presidente Fernando de la Rúa había asumido en 1999 en medio de una época de recesión. De la Rúa pretendió mantener la Ley de Convertibilidad legislada en tiempos de su antecesor, Carlos Menem. Aunque como consecuencia de ello el endeudamiento exterior
aumentaba continuamente.

La economía se mostraba sumamente inestable, y el cambio permanente de ministro de economía lo demostraba. Se sucedieron en el cargo: José Luis Machinea, Ricardo López Murphy y Domingo Cavallo.
A fines de noviembre de 2001, sucedió un hecho crítico para la estabilidad económica del país, los grandes inversionistas comenzaron a retirar sus depósitos de los bancos. Como consecuencia de la fuga de capitales, el sistema bancario colapsó. En un intento desesperado por retener los capitales que aun permanecían en las arcas, el ministro Domingo Cavallo anunciaba una nueva política económica.
Entre el paquete de medidas implantaba una serie de restricciones al retiro de depósitos bancarios, denominado “Corralito”. El mismo afectaba a todos los pobladores, y limitaba las sumas que podían ser retiradas de los bancos.
El 19 de diciembre de 2001 se produjo una ola de saqueos a supermercados y tiendas ubicadas en distintos puntos del conurbano. Esa misma noche el presidente De la Rua decretó el estado de sitio.
No obstante, aconteció que miles de personas salieron en la ciudad de Buenos Aires a las calles
para protestar contra la política económica. Hubo reiteradas marchas de protesta en las cuales
los manifestantes golpeaban cacerolas. Por esa razón, se denominó a esas manifestaciones:
“Cacerolazos”.

En la madrugada del 20 de diciembre también hubo protestas. Las mismas se manifestaron
fundamentalmente frente a la residencia del Ministro de Economía, y en la popular Plaza
de Mayo, frente a la Casa de Gobierno. Como consecuencia de las airadas protestas, el Ministro de Economía Domingo Caballo presentaba su renuncia.
Durante el mediodía la policía montada reprimió duramente a los manifestantes que quedaban en la Plaza de Mayo. Esta represión, fue cubierta por una gran cantidad de medios de difusión y generó que más manifestantes llegasen masivamente al lugar.
A medida que avanzaban las horas, los incidentes cobraban mayor intensidad. Se produjeron feroces choques con la policía y hasta hubo muertos.
Pasadas las 19 horas, el presidente De la Rúa se encontraba totalmente cercado por la crisis, y ya no contaba con respaldo político. Por eso, presentó su renuncia al cargo presidencial, y abandonó la Casa Rosada en helicóptero.
El poder gubernamental pasó efímeramente por diversas manos. Finalmente Eduardo Duhalde fue proclamado presidente de la Nación hasta el 2003 por votación de la Asamblea Legislativa. La fecha de asunción fue el 2 de enero de 2002.

En su discurso de asunción Duhalde declaró: “No es momento, creo, de echar culpas. Es momento de decir la verdad, la Argentina está quebrada”.
Con Duhalde como presidente la economía comenzó a estabilizarse y los mercados a recuperarse. Este presidente terminó el plazo de su mandato y fue sucedido por Nestor Kirchner, quien completó un gobierno relativamente estable. Finalmente Kirchner, después de ser reelecto, y tras terminar su mandato, fue sucedido en el cargo por su esposa, Cristina Kirchner. En días de Cristina Kirchner sobrevinieron serios confl ictos con el sector agropecuario. Los analistas manifestaron que el confl icto radicaba en que el campo había sido el motor del crecimiento económico de Argentina después de la severa crisis de 2001.

Teniendo en cuenta el importante rol del campo en la recuperación económica, el gobierno suponía al agro como una importante fuente de recaudación de impuestos. Pero esto disgustaba enormemente a los agricultores, quienes no deseaban ceder sus ingresos.
Los analistas revelaron que la Argentina era hasta esos momentos el tercer productor mundial de
soja y uno de los mayores exportadores mundiales de carne.

Este confl icto desató una verdadera guerra entre el gobierno y los productores agropecuarios.
El 11 de marzo de 2008 los productores agropecuarios bloquearon los puertos durante dos días. Dos días más tarde, las cuatro entidades de los productores agropecuarios se asociaban y
en conjunto declaraban una huelga comercial.
Además, bloqueaban carreteras en diversos puntos del país. En la ciudad de Buenos Aires se volvieron a ver marchas con cacerolas, protestando contra la política estatal. El 26 de marzo fuentes gubernamentales advierten que enviarán a las fuerzas de seguridad para despejar las carreteras.

El 27 de marzo acontecía un hecho previsible. Comenzaba a existir desabastecimiento de alimentos básicos en las góndolas de los supermercados y autoservicios. Esto acontecía en todo el país. Los consumidores recorrían los centros de abastecimiento y no conseguían más que fideos o conservas. Había escasez de carne, leche y frutas.
Los productores con sus camiones cargados permanecían en las rutas sin dar marcha atrás en su
protesta que consideraban justa y legítima. Muchos de ellos derramaban las frutas que llevaban sobre las rutas en señal de protesta.

El 28 de marzo los productores tomaban la determinación de suspender los bloqueos de
las rutas. Asimismo se habilitaba una mesa de negociaciones con el ente gubernamental. Pero
la misma fracasaba debido a la falta de acuerdos. Como consecuencia del desacuerdo, los productores retomaban los piquetes.
El 1 de abril los productores agropecuarios permitían el tránsito de camiones con alimentos
perecederos, como lácteos y hortalizas. El 30 de abril los productores llegan a un acuerdo con el gobierno para que se reanudasen las exportaciones de carnes y trigo. Sin embargo, el 2 de mayo, se retomaron las protestas, pero esta vez sin bloquear las rutas.
El 29 de mayo, tras airadas negociaciones, el ente gubernamental anunciaba una enmienda del paquete de impuestos para las exportaciones de granos. Sin embargo, los cambios no dejaron
satisfechos a los productores.

CONSECUENCIAS DEL CONFLICTO
Los cortes de las rutas impedían a los productores de leche transportarla a destino. Por tal razón, derramaban en las carreteras miles de litros de leche. El 6 de Junio de 2008 los medios de comunicación llenaban sus ediciones con titulares que invitaban a leer notas descriptivas del derramamiento de leche. Asimismo, mostraban imágenes de los hechos, donde se apreciaba a los transportistas derramando sobre el suelo la rica producción que transportaban.
Esto había ocurrido durante las protestas y los cortes de ruta con todo tipo de alimentos
perecederos. Lácteos, frutas y verduras. Era un caos. Un hecho nunca antes visto. Toneladas de
alimento arrojado, mientras millares de personas que se encontraban a pocos kilómetros de allí
sufrían el hambre.

IMPLICANCIAS
Es verdad que los productores tenían el derecho de reclamar, y el gobierno de defender su política. Uno no puede juzgar y decidir quien llevaba la razón. Pero aun así, seguramente era posible evitar la pérdida voluntaria de toneladas de alimento.
El Santo, Bendito Sea es muy riguroso con la abundancia que proporciona. Es por eso que la ley estipula la prohibición absoluta de avergonzar a los alimentos.


Considérese que en el Código Legal se advierte terminantemente que no debe arrojarse el pan. La razón se debe a la grave prohibición proscripta por avergonzar a un alimento que se arruine al ser arrojado. Por eso, también es prohibido utilizar al pan como apoyo para colocar sobre él una cacerola u otro elemento, pasar sobre el pan un vaso o un plato lleno de jugo, o llevar a cabo cualquier acto que cause desprecio al pan u otro alimento.
En cambio si un alimento no se arruina al arrojarlo, como el arroz, que se tira a los novios, es permitido, siempre y cuando sea en un lugar limpio, y el arroz pueda ser juntado después de allí
(Shulján Aruj Oreaj Jaim 171: 1 – Mishná Brurá).


De acuerdo con lo manifestado en esta ley podemos comprender que la situación expuesta
en Argentina, no estaba bien vista por El Santo, Bendito Sea. Y como prueba de ello, en los
meses siguientes aconteció un hecho inesperado.
Una nación tan rica y de lluvias tan abundantes, atravesó la peor sequía que se recuerde. Millares de hectáreas sembradas se perdieron, muchos animales murieron por carecer de alimento. Un cuadro caótico. Cuando eso aconteció, el gobierno en vez de mantener pleito con el campo, se vio obligado a ayudarlo para que pudiesen salvar lo que aun había quedado en pie.


Apreciamos en este suceso, una nueva prueba contundente de que El Santo, Bendito Sea rige Su mundo medida por medida. De acuerdo a como uno se conduce con las bondades que nos otorga y también con el prójimo, según ese parámetro Él conducirá al mundo. Cuando prevalece la bondad entre los seres humanos, el Eterno conduce al mundo mediante el atributo de la bondad absoluta. En cambio, cuando prevalece el rigor entre los seres humanos, el Eterno conduce al mundo mediante el atributo del rigor absoluto. Y cuando existe bondad entre los seres humanos, y también rigor, el Eterno conduce al mundo mediante el atributo de la misericordia.