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Cuando
Juzgamos a Otros nos Juzgamos a Nosotros Mismos
La
Torah escribe: "Debes juzgar a tu amigo justamente."
Rashi explica que "debes juzgar a tu amigo siempre en
un modo positivo". Esto inicialmente suena justo como
otra sencilla lección espiritual "no juzgar a
otros", una que la mayoría de nosotros ha oído
antes. La razón se entiende fácilmente; que
es dañar a la otra persona, entonces una persona espiritual
no la debería hacer. En realidad hay una razón
centrada en uno mismo muy importante por la que no debemos
juzgar a otros.
Rabí
Israel Baal Shem Tov explica que en la corte celestial una
persona es juzgada por sus propias palabras y juicio. Por
ejemplo si una persona habla mal de otra persona el puede
que todavía no sea juzgado y castigado por esta acción
negativa. Pero si viene el tiempo en el que él ve a
otra persona hablar mal de alguien más y el lo juzga
entonces esas palabras de juicio son usadas en su propio juicio.
Una vez que el ha juzgado a otra persona entonces el mismo
es juzgado por sus propias equivocaciones de ese tipo. Desafortunadamente,
mientras continuamos juzgando a otros en diferentes casos
nos añadimos a las áreas en las cuales podemos
ser juzgados. ¡Qué espanto!
Esta
es una lección increíble y práctica.
Mientras que nunca juzguemos a otra persona la corte celestial
nunca puede juzgarnos. Pero cuando juzgamos a otros entonces
inmediatamente nos causamos a nosotros mismos ser juzgados
por esas mismas cosas también. Entendemos ahora que
no debemos juzgar a otros no solo porque somos "espirituales"
y no es algo que deberíamos hacer, sino que, incluso
si fuéramos completamente egoístas y ni siquiera
un poquito espirituales no deberíamos juzgar a otros.
Al no juzgar a otros nos protegemos a nosotros mismos del
juicio. Debemos mantener esta lección en nuestra mente
siempre y especialmente antes de que sintamos el deseo de
juzgar a otros. Debemos recordarnos a nosotros mismos que
de hecho estamos trayendo juicios sobre nosotros mismos.
El
Midrash escribe: "Si ves a una persona que está
hablando bien de alguien mas, deberías saber que los
ángeles están hablando bien sobre él
ante El Santo, bendito sea Él. Y si ves a una persona
hablando mal de otra persona deberías saber que los
Ángeles están hablando mal sobre él ante
El Santo, bendito sea Él."
El
Midrash nos enseña que cuando juzgamos y hablamos mal
de otra persona, no solo estamos trayendo juicios sobre nosotros
mismos, sino que causamos que los Ángeles hablen mal
sobre nosotros.
El
Baal Shem Tov enseña otra lección que es necesaria
para entender completamente la seriedad de esta lección.
Él enseña que siendo que no hay coincidencias,
si sucede que vemos algo negativo por otra persona podemos
estar seguros de que nosotros mismos tenemos el mismo problema.
De hecho, siendo que estamos extremadamente ciegos a nuestras
propias caídas pero muy pendientes de las caídas
de otros, el Creador usa otras personas como un espejo de
nuestra propia corrección. Este entonces es el único
modo en el que deberíamos reaccionar cuando vemos a
otros haciendo algo equivocado, inmediatamente deberíamos
darnos cuenta de que la razón por la que el Creador
está mostrándonos esto es para alertarnos sobre
nuestro propio hacer equivocado en esa materia. Esta es otra
lección importante y práctica.
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