Kaparot
- Fuente: www.jabad.org.ar
Antes
de Iom Kipur existe un ritual tradicional de "kaparot o
intercambio". Básicamente, la persona que busca
el perdón cree que su desafío de la voluntad Divina
al cometer transgresiones, le ha costado su derecho a la vida.
Sin embargo, la está permitido ofrecer un "intercambio"
por su vida mediante el sacrificio de una gallina en su lugar.

Aparentemente,
el fundamento de esto es que, en lugar de considerarse el concepto
de pena capital como una abstracción absoluta, el penitente
vea su condena ejecutada en realidad sobre una forma de vida
inferior, lo cual debería ayudarlo a reconocer la gravedad
de su trasgresión. La gallina es regalada luego a los
pobres.
Uno de los discípulos del Rebe Elimélej se presentó
ante su Maestro y le pidió una comprensión más
profunda del ritual de “kaparot". "No puedo
ayudarte", dijo el Rebe Elimélej, "pero si
vas a la posada de la aldea, el posadero podrá explicarte
el concepto de intercambio'
El discípulo se dirigió inmediatamente a la posada
señalada, y al llegar, se sintió algo desconcertado
por el aspecto del posadero. Había pensado que el Rebe
lo había enviado a ver a una persona piadosa, de gran
erudición, pero se encontró frente a un hombre
rudo e ignorante que servía bebidas a sus clientes y
chismorreaba intrascendentemente con ellos.
"Sin duda este hombre debe de ser uno de los tzadikim ocultos,
que se encubre bajo la apariencia de una persona ignorante y
tosca", pensó el discípulo. Sin embargo,
al observar el comportamiento del posadero no logró encontrar
el menor rasgo redentor en él, ni tampoco rastro alguno
de actos de devoción a Di-s.
A
la noche, cuando se hubieron ido todos los clientes y la posada
cerró, el posadero le pidió a su mujer que le
trajera el libro mayor. Lo abrió, y comenzó a
leer, una por una, todas las transgresiones que había
cometido durante el año transcurrido. De vez en cuando,
se detenía, suspiraba profundamente, sacudía la
cabeza en señal de remordimiento, y continuaba con la
letanía.
Al terminar la larga lista de transgresiones, le pidió
a su mujer que le trajera otro libro mayor. Esta vez, comenzó
a dar lectura a todas las desgracias que Di-s había descargado
sobre él durante el año transcurrido. "Aquí
está la vez que compré un barril de vino y se
me puso agrio, y perdí una gran suma de dinero. Luego,
aquella tormenta que me arrancó el techo de la casa.
Aquí, se quebró un escalón cuando bajaba,
y me caí y me rompí el brazo". Y así
sucesivamente, hasta completar una larga lista de reclamos a
Di-s.
Luego
el posadero puso los dos libros mayores juntos y volvió
los ojos al cielo. "Escucha, Riboino SheI Oilom (Amo del
Universo), sé que no he hecho lo que es correcto para
Ti, pero Tu tampoco has hecho realmente lo que es correcto para
mí. Ya que nos estamos acercando al día Perdón,
hagamos un trato justo. Yo te perdonaré a Ti, Tú
me perdonarás a mí, y comenzaremos el nuevo año
con las manos limpias".
El
discípulo regresó junto al Rebe Elimélej
con el relato de este inusual intercambio. "Ese es el verdadero
espíritu de 'kaparot' ", dijo el Rebe. "El
perdón debe ser universal. El hombre debe aprender a
perdonar a su prójimo, y el hombre también debe
aprender a no guardar rencor al Todopoderoso cuando sufre una
desgracia. Este hombre simple fue totalmente sincero. Reconoció
que había cometido errores, y sabía que sus sufrimientos
no habían sido en vano, sino castigos que había
merecido. Al perdonar a Di-s por lo que El le había hecho,
afirmó su fe en la Divina Providencia, lo cual es el
objetivo fundamental de la existencia humana".
No debe sorprendernos, pues, que el Baal Shem Tov tuviera a
la gente. simple en tan alta estima. La sinceridad de su fe
no tenía paralelo.