LAS
ENSEÑANZAS DE NEW ORLEANS - Fuente:
Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María.
- Artículo
del Padre Jordi Rivero, 5 Septiembre 2005.
Lo
primero ante el sufrimiento de tantos: el amor que se traduce
en oración y compromiso.
El magno desastre de New Orleans y la zona del golfo es NUESTRA
tragedia ya que somos un solo Cuerpo en Cristo. ... ... La Iglesia
Católica se movilizó inmediatamente para ayudar.
También abrió sus escuelas para los niños
desplazados. Estas actitudes contrastan con alguna prensa despiadada
que está aprovechando la tragedia para burlarse con sarcasmo
de Estados Unidos.
Los
cristianos no podemos caer en eso. Además deberíamos
recordar que todos los países sufren desastres naturales.
¿Por
que ocurren los males?
Debemos
tener mucho cuidado como respondemos, especialmente ante el
sufrimiento de nuestros hermanos. Sabemos que Dios creó
todo bueno y lo entregó al hombre para que lo dominase.
Por
eso, el pecado del hombre ha dañado también a
la creación. Pues sabemos que la creación entera
gime hasta el presente, y sufre dolores de parto.
-Romanos 8,22. En la Salve rezamos: "a ti suspiramos gimiendo
y llorando en este valle de lágrimas".
Las
calamidades no son ocasión para condenar sino para salvar.
Si
bien es cierto que los desastres naturales son fruto del pecado
del hombre, no significa que las víctimas sean mas culpables
que otros.
"Llegaron
algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había
mezclado Pilato con la de sus sacrificios.
Les respondió Jesús: «¿Pensáis
que esos galileos eran más pecadores que todos los demás
galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro;
y si no os convertís, todos pereceréis del mismo
modo.
O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre
de Siloé matándolos, ¿pensáis que
eran más culpables que los demás hombres que habitaban
en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís,
todos pereceréis del mismo modo". Lucas 13,1-5
Al
mismo tiempo que Jesús nos enseña a no condenar
a las víctimas, también nos advierte que todos
necesitamos conversión "si no os convertís,
todos pereceréis del mismo modo". Creo que
podemos concluir que mientras no debemos hacer juicios sobre
otros, haremos bien en aprovechar los avisos que Dios nos da
para nuestra conversión y la de nuestros hermanos.
Hay
datos en torno del huracán Katrina que nos hacen pensar
en una purificación:
El arzobispo Hugh, de New Orleans dijo después del desastre:
"Lo mas importante es no dudar la presencia de Dios y su
gracia salvadora y transformadora. Estoy convencido que Dios
nos purificará por medio de esto".
Katrina
significa "pura" en griego. Llegó a la costa
del golfo el 29 de Agosto (trayectoria), fiesta del martirio
de Juan Bautista, profeta que predicó la necesidad de
conversión ante la venida del Mesías. El "French
Quarter" (Barrio Francés) de New Orleans, de antaño
pintoresco y musical, se convirtió en centro de ocultismo
y depravación moral. Los sourvenirs representativos de
la ciudad pasaron a ser artículos relacionados con esas
cosas.
El
31 de Agosto iba a comenzar la fiesta anual, denominada por
los propios organizadores "Southern Decadence" (Decadencia
del Sur) que duraría todo el fin de semana.
Un día antes del comienzo de la fiesta, se rompieron
los diques de la ciudad.
En New Orleans, como en las otras ciudades afectadas del golfo,
hay muchísimos buenos cristianos, por cierto muchos latinos.
Hay grupos de oración y apostolados que sirven al Señor.
Muchos allí oran intensamente para que se manifieste
la misericordia de Dios y haya conversión en su ciudad.
Ellos también fueron víctimas del huracán.
El huracán no solo arrasó con casinos sino también
con las iglesias. Mientras escribo, no se sabe nada de la mitad
de los sacerdotes de la ciudad. Dos sacerdotes que se quedaron
para servir a los refugiados en el Superdome están desaparecidos,
como también otro que fue al aeropuerto para ayudar a
los ancianos y enfermos. ... ...
El
domingo después del desastre la primera lectura, del
profeta Ezequiel 33, 7-9, nos enseña la importancia de
estar alertas:
"Así dice el Señor: «A ti, hijo de
Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando
escuches palabra de mi boca, les darás la alarma de mi
parte. Si yo digo al malvado: "¡Malvado, eres reo
de muerte!", y tú no hablas, poniendo en guardia
al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá
por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre;
pero si tú pones en guardia al malvado para que cambie
de conducta, si no cambia de conducta, él morirá
por su culpa, pero tú has salvado la vida.»
TODOS
necesitamos arrepentirnos y ser purificados:
La humanidad se encuentra en grave decadencia moral. Necesita
Atalayas que le digan la verdad sobre el pecado, sus consecuencias
y el remedio en Cristo. Hemos sacado a Dios de las escuelas,
de las cortes y de la vida pública. Con frecuencia también
lo hemos sacado de los hogares. Aun gran cantidad de católicos,
en todos los países, aceptan anticoncepción, aborto,
fornicación, adulterio, materialismo...
Se
ha perdido la conciencia de la gravedad de estos males. Vivir
cómodamente se ha convertido en la prioridad. Dios nos
ha dado capacidad para desarrollar la tecnología pero
hemos hecho de ella un dios. Hemos caído en lo que el
Cardenal Ratzinger llamó la "facilonería"
de la vida que nos embota la mente con egoísmo y apegos.
Dios
no quiere castigarnos. Pero llega el momento cuando es necesaria
purificación para evitar que nos perdamos del todo. La
purificación nos mueve a reconocer que somos pecadores
y necesitamos conversión. No es el final de la historia
sino la preparación para la victoria. Los hombres no
pueden crecer en la vida con Dios hasta que son libres de la
impureza que los domina.
Dios desea salvar y no condenar:
Cuando Dios envía profetas que adviertan sobre castigos
es con la esperanza que el pecador se convierta y se salve ateniéndose
a su misericordia.. Recordemos que Dios es Padre de todos y
desea la salvación de todos. El desea que sus hijos se
amen y se ayuden. El se ofende cuando sus hijos acusan y juzgan
a sus hermanos.
Vemos
el ejemplo de Moises que intercede continuamente por los Israelitas
para que no reciban el castigo que merecen.
Abraham intercede ante Dios a favor de Sodoma: Abordóle
Abraham y dijo: «¿Así que vas a borrar al
justo con el malvado? -Génesis 18,23
Dios
corrige a Jonás cuando este no acepta la misericordia
de Dios para Nínive. Y Yahveh dijo:
«Tu
tienes lástima de un ricino por el que nada te fatigaste,
que no hiciste tú crecer, que en el término de
una noche fue y en el término de una noche feneció.
¿Y no voy a tener lástima yo de Nínive,
la gran ciudad, en la que hay más de ciento veinte mil
personas que no distinguen su derecha de su izquierda, y una
gran cantidad de animales?» -Jonás 4,10-11
Todos
debemos tomarnos en serio la purificación:
Todas las ciudades donde se ha predicado la Palabra de Dios
requieren conversión. Cf. Lc 10,13-15
"¡Ay
de ti, Corazin! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro
y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han
hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados con sayal y ceniza,
se habrían convertido. Por eso, en el Juicio habrá
menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú,
Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar?
¡Hasta el Hades te hundirás" -Lucas 10,13-15
¡Jerusalén,
Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los
que le son enviados! ¡Cuántas veces he querido
reunir a tus hijos, como una gallina reúne a sus pollos
bajo las alas, y no habéis querido! Pues bien, se os
va a dejar desierta vuestra casa. -Mateo 23,37-38
No
todos los ciudadanos de Jerusalén mataban y apedreaban
profetas:
Jesús amaba a Jerusalén y por eso se lamentaba
por ella. Allí Jesús instituyó la Santa
Misa y el sacerdocio, allí Jesús muere por todos
nosotros y allí resucita victorioso. También allí
estaba la Iglesia recién nacida que aportó los
primeros mártires. Pero a pesar de todo esto la ciudad
no regresó al Señor. La purificación habría
de venir en forma de legiones romanas y no quedó piedra
sobre piedra.
La
Cruz
Dios no nos abandonó en nuestra miseria sino que, haciéndose
hombre por amor, sufrió en su carne la cruz. Dios no
quita la cruz porque es producto de la libertad de los hombres.
Dios respeta nuestra libertad. Pero al abrazarla por amor, la
transformó en camino salvación para todos. Sus
seguidores deben hacer lo mismo. Ser cristianos no nos libra
de la cruz sino que nos da fuerza y amor para abrazarla.
La
gracia se manifiesta por medio de la cruz. La doctrina católica
no acepta la novedosa idea de que Dios nos llevará en
el rapto antes de la tribulación. No. Mas bien, Cristo,
siendo el Hijo de Dios, sufrió y murió en la cruz.
El nos dijo:
"Si
alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí
mismo, tome su cruz y sígame" -Mateo 16,24.
La
Cruz siempre ha estado y estará en el centro de nuestra
fe como camino necesario para llegar al cielo. Todos sufrimos
las consecuencias del pecado en la sociedad. Los sufrimientos
nos sirven para unirnos a la Cruz de Cristo y crecer en la fe.
Rechazarla es rechazar la salvación. Bendita es la cruz
que nos purifica y nos libera.
No acomodarnos al mundo
"Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos
lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales
del cielo". -Lucas 21,11.
Los
desastres naturales no significan que el fin del mundo sea inminente.
Cuando será el fin no lo sabemos. Pero si nos recuerdan
que el mundo pasará y que nuestra casa definitiva no
es la tierra. Somos mortales y, aunque no nos toque vivir el
fin del mundo, nuestra vida aquí es corta. Jesús
advierte a sus discípulos que estamos en una gran batalla
espiritual y no debemos acomodarnos a este mundo que pasa.
Dios manifiesta su misericordia aun en las tragedias.
Cuando el Huracán Katrina llegaba a New Orleáns,
hecho un monstruo categoría 5, con vientos de 175 MPH,
de repente vino un viento extraño que le desvió
y le hizo perder fuerzas. Los meteorólogos se quedaron
sorprendidos pues no atinaban a entender como se produjo. Sin
la intervención de ese viento misterioso, toda la ciudad
pudiese haber quedado en seguida bajo más de 4 metros
de agua. Pocos hubiesen sobrevivido.
Chuck
Kelley, ministro bautista de New Orleans, ahora sin hogar, discierne
la mano de Dios en la situación: "Imagínese
que hubiese ocurrido (New Orleans) si hubiese recibido un golpe
directo". "El dique no se rompió hasta después
de la tormenta cuando los vientos se habían calmado y
los trabajadores de rescate pudieron salir. Si el dique hubiese
cedido durante el huracán incontables miles hubiesen
muerto...."
En
las pruebas Dios da la gracia para que comprendamos que nuestra
vida está en sus manos y encontremos su verdadero propósito
en El. En New Orleans, mientras algunos se aprovecharon para
hacer mal, hemos visto también grandes manifestaciones
de amor procedentes de diversos sectores.
Oración
por misericordia
En el año 1935, Santa Faustina Kowalska (a la que Jesús
reveló la Devoción a la Misericordia Divina),
recibió una visión de un angel enviado de Dios
para castigar a cierta ciudad. Ella comenzó a rezar por
misericordia. De repente vio a la Santísima Trinidad
y experimentó la gracias de Jesús con ella. Al
mismo tiempo comenzó a pedirle a Dios por misericordia
con palabras que escuchaba interiormente:
"Padre
Eterno, te ofrezco el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de tu
amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como
propiciación de nuestros pecados y de los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros".
Diario, 475.
"Mientras
continuaba rezando así, el ángel no pudo implementar
el castigo". Diario 474.
"El
próximo día mientras entraba en la capilla, otra
vez escuchó una voz interior, instruyéndola a
rezar la oración que después llamó la "coronilla"
. Esta vez se añadieron las palabras "y del mundo
entero" Diario 476.
Desde
entonces rezaba esta oración casi constantemente, ofreciéndola
en especial por los moribundos. Sta. Faustina Kowalska comprendió
que merecemos castigo, pero también que Jesús
quiere derramar su misericordia si confiamos en El.
(
Horas antes de entrar en la Florida, Katrina era una tormenta
tropical. Los expertos nos decían que no había
peligro para Miami mas que fuertes lluvias. Pero justo antes
de entrar en la Florida, Katrina se convirtió en huracán
y cambió de dirección, hacia el sur, cruzando
Miami de norte a sur. Hubieron varios muertos, gran parte de
la ciudad se quedó sin electricidad y la devastación
de los árboles fue inmensa. Nadie lo esperaba.)
(Una
vez mas podemos ver que toda la tecnología del mundo
no nos salva. Estamos en las manos de Dios. Sin embargo los
hombres desprecian el amor de Dios y las advertencias de María
Santísima que nos ha avisado en Fátima y otras
apariciones sobre las consecuencias del pecado. ¿Aprendemos?
¿Ponemos nuestra vida en sus manos?)