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Islamismo - Sufismo - La Ballena Angélica de Jonás



"Jonás fue, ciertamente, uno de los enviados. Cuando se escapó en la nave sobrecargada y luego echó suertes y perdió; y la ballena se lo tragó cuando él había incurrido en censura; si no hubiera sido de los que glorifican a Dios, hubiera permanecido en su estómago hasta el Día de la
Resurrección" (37 :139-140).

Dios envió a Jonás a la gente de Nínive en Irak. Los llamó al mensaje de Dios, pero ellos se negaron a escucharlo. El los llamaba noche y día sin ningún resultado. En cambio, ellos lo lastimaban y lo maldecían a cada momento. Esto duró un largo tiempo. Jonás fue incapaz de soportar esta situación por más tiempo y comenzó a asustarlos, "Yo le voy a pedir a mi Señor que les envíe un severo castigo que no haya sido visto antes; que destruya sus ciudades y queme sus jardines; que los haga estériles y que termine con su descendencia." Luego, él los abandonó. Lentamente su gente comenzó a sentir la proximidad del castigo en la vida diaria. Comenzaron a darse cuenta de que habían cometido un gran error. Dios es el Más Misericordioso y en cada momento en este mundo Él mostrará Su Grandeza y hará que la gente Lo observe mediante muchas señales. Realizará esto enviando ángeles para dirigir a los sinceros y
verdaderamente, a quienquiera que pida por guía hacia la luz de la felicidad en la vida. Dios le envió a la gente de Jonás los ángeles de la misericordia y los ángeles de la seguridad para inspirar sus corazones para que hagan el bien y guiarlos hacia la seguridad, atravesando la destrucción que estaba descendiendo sobre sus cabezas.
Abraham fue protegido del fuego de Nimrod por la intervención del ángel de la sombra y del ángel de la paz. En el inmenso calor de este gran fuego donde él había sido arrojado, rodeado de gran destrucción desde arriba, abajo y de todos lados, Abraham fue salvado y protegido. Este fue un mensaje de Dios para decirle a Su gente: "Yo puedo salvar a quien quiera de cualquier daño, cuando Yo quiera, no importa lo mala que sea su situación."
Jonás se alejaba de su gente enojado. Ellos lamentaban lo que le habían hecho a su profeta. Hombres, mujeres, niños, gente mayor y hasta animales, tanto salvajes como domésticos, fueron escuchados y fueron vistos llorando, cada uno en su propio lenguaje particular. Fue un evento
tremendo. Todos pedían por misericordia y por la intercesión de los ángeles.
Dios, el Más Misericordioso, el Más Poderoso y el Más Benefíciente, quitó la destrucción y los salvó de esta gran ruina a través de Sus ángeles.


Mientras tanto, Jonás abordó un barco y entró en el mar. Se desató una tormenta. El barco se movía precipitadamente y estaba a punto de hundirse. La tripulación decidió echar suertes y arrojar a un pasajero, como una expiación por el pecado que traía a la muerte sobre ellos. Cuando salió Jonás desfavorecido, ellos odiaban tener que arrojarlo al mar debido a que él era un profeta, entonces echaron suertes nuevamente. Sin embargo, todas las veces Jonás continuaba saliendo. Al final, Jonás se tiró por la borda.
Una gran ballena verde vino desde el fondo del océano y se lo tragó.
Un ángel apareció ante la ballena y le indicó que no aplastara a Jonás, sino que lo mantuviera a salvo en su estómago. En ese momento, Jonás habló con el ángel y le pidió consejo, diciendo: "Dame las buenas nuevas de tu
Señor. ¿Por qué Dios le enseña a los ángeles el conocimiento de lo No Visible ?"
"Porque nosotros no cometemos pecados," dijo el ángel.
Jonás dijo: "Enséñame."
El ángel respondió: "Sé paciente y no te llenes de ira, ya que tú estas lleno de ira contra tu Comunidad en este momento. Sé una persona que provoque beneficios, no daños - porque tú estuviste rezando a tu Señor para que destruyera a tu gente por haberte dañado. No estés feliz de tu orgullo y arrogancia. No humilles a tu Comunidad con sus pecados, porque tú también has cometido errores."
Dentro del estómago de la ballena verde Jonás se prosternó y dijo, "Oh Dios, yo me prosterno ante Ti en un lugar en el que nadie antes se ha prosternado. Oh Dios, me has sumergido en los océanos de esperanza y haz hecho que olvide el día de mi muerte. Oh Señor, eres el poseedor de mi corazón y de mi secreto. Yo soy el ahogado, entonces, tómame de la mano y sálvame. Vivifícame con tu perfección, e inspírame con Tu amor ! Permite a los ángeles de la misericordia que me alcancen y me saquen, oh Tú, que aceptas las plegarias de los necesitados en la oscuridad del castigo. Oh, el que devela y remueve las dificultades y el daño, yo me estoy dirigiendo hacia Ti y Te adoro. No me apartes de Tu Presencia. Perdóname."


Dios ordenó al ángel que moviera la ballena a través de los más lejanos océanos del mundo y que la llevara a las más saladas o a las más concentradas y hondas profundidades de los mares. Allí, Jonás comenzó a oír la alabanza de todas las ballenas, de todos los peces, de todos los corales y de todas las criaturas de las profundidades. No había nada más que aquellos que alababan a Dios y Lo glorificaban y Jonás también Lo alababa.

Dios creó un santo, a quien dotó con poderes tan grandes de alabanza y recuerdo de Dios, que no necesitaba comer o dormir. En vez de eso, se pasaba todo el tiempo rezándole a Dios, cantando Su alabanza e intercediendo por otros seres humanos. Dios lo ubicó en una habitación en el fondo del océano. Allí, él perpetuó la alabanza de Dios por cientos de años, sin impedimentos. Cuando ese santo murió, los ángeles lo llevaron ante Dios que le preguntó: "Oh mi amado servidor, debería recompensarte de acuerdo a tus acciones o de acuerdo a Mi perdón ?" El respondió, "Oh mi Señor, de acuerdo a mis acciones, ya que Tú has
permitido que ellas consistan solamente en Tu alabanza." Los ángeles colocaron las acciones del santo de un lado de la balanza y del otro lado colocaron la generosidad de Dios hacia ese santo. La generosidad de Dios pesó más y el santo cayó en prosternación y sin habla, implorando el perdón de Dios.

El ángel inspiró a que Jonás dijera, "Oh Dios, el Más Exaltado, nadie puede agradecerte a Ti, ni alabarte a Ti, como Tú mereces ser agradecido y alabado. Tú conoces los secretos, y el más profundo conocimiento. Tú quitas el velo de todo lo oculto en Tus servidores. Tú conoces todos los pequeños asuntos en este mundo y en el siguiente y aceptas la oración de todas las creaciones, perdóname, y acéptame en Tu Presencia como Tu humilde servidor."
Dios reveló los siguientes versos sobre Jonás, "Y menciona el Señor de la Ballena Zul-Nun, cuando él se lleno de ira y creyó que Nosotros no teníamos ningún poder sobre él, pero exclamaba en la oscuridad, diciendo,
‘¡No hay más dios que Tú! ¡Gloria a Ti! He sido de los impíos.’ Escuchamos su plegaria y lo libramos de su angustia. Así es como salvamos a los creyentes" (21 :87-88).

Luego Dios le ordenó a la ballena que arrojara a Jonás hacia la orilla. Él le ordenó al ángel que le dijera a Jonás: "Esta es la misericordia de Dios. Él puede enviarla a quien Él quiera, hasta en medio de la más grande destrucción y la muerte más segura, cuando se está alejado de toda posible
ayuda." Así Dios salvó a Jonás.


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Angel de la Guarda