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La sanación energética - por Dr. Jorge Olguín

Según la teoría del biofísico francés Régis Duthail, la materia que nos rodea no es más que la imagen relieve de una realidad fundamental hecha únicamente de ondas de frecuencias.
Esto significa que la materia está formada por las mismas ondas del mundo espiritual, pero con una vibración más densa.
En los años treinta, un anatomista de Yale, Harold Saxon Burr, descubrió que un campo electromagnético envolvía el cuerpo de todo ser vivo. Confirmó que todos los seres encarnados tenemos un campo energético de protección que filtra las vibraciones negativas. Es conocido con el nombre de aura.

Con la esperanza de poder visualizar ese cuerpo eléctrico, había conectado un voltímetro en el cuerpo de dos mil mujeres a quienes se les practicaba un Papanicolao. Y algunos de esos cuerpos eléctricos, observó, presentaban a la altura de la pelvis un accidente característico.
Eso era sorprendente, porque dichas mujeres gozaban todas de buena salud. Pero seis meses después, volvieron con un cáncer...Duthail propone la siguiente explicación: este campo de Burr revela la calidad del tránsito, vía cerebro, de las informaciones del espíritu hacia el cuerpo.
Supongamos que la conciencia de un individuo se encuentra un día "oscurecida" por un stress, una angustia o un dolor moral. ¿Qué va a suceder? Su córtex va a dejar pasar menos información del campo de la conciencia y por ello la calidad de proyección holográfica va a bajar, deformando el cuerpo eléctrico. Dañado, ese último ha de mandar, mediante fotones, una señal degradada o corrompida a las células, que van a comenzar entonces a degenerarse. Y luego aparecerá la lesión clínico-anatómica.

Ese bajón energético será lo que desequilibre la parte física. Actualmente hay una nueva medicina que se ocupa del aura, una medicina supraenergética.
Porque la medicina actual cura solamente el órgano, que no es más que la fase final de la enfermedad. Apenas se comienza a reconocer la importancia del cuerpo electromagnético, cosa que los chinos llegaron a comprender hace muchísimo tiempo. Pronto podría pensarse en restablecer un campo electromagnético en su forma normal, aplicando en el organismo, por ejemplo, una frecuencia acústica que influiría en el equilibrio físico-químico de las células.

Esa medicina no lucha contra las bacterias, sino contra un desequilibrio más fundamental... el desequilibrio del aura. Debemos saber que las bacterias sólo proliferan peligrosamente en presencia de un desequilibrio somático. En caso contrario, permanecen tranquilas. Entonces, ¿qué es lo que provoca tal desequilibrio?
Yo pienso que el miedo, el estrés y también el sentimiento de culpa son responsables de muchas enfermedades, porque perturban la conciencia, alteran el holograma y desinforman las células. El cuerpo se transforma en una esponja y absorbe influjos nefastos en grandes cantidades. A partir de ahí vienen los trastornos psicosomáticos.

¿Qué rol tienen los ángeles en este tipo de trastornos? Tengamos en cuenta que los ángeles son Entidades de Luz que vibran en una sintonía muy elevada. Esa vibración es curativa, aún en una proporción mayor que los conocidos
ultrasonidos.
En distintos talleres angélicos he constatado que venía gente con problemas psicosomáticos, lo que les causaba alteraciones en el funcionamiento corporal. Y luego de “visualizar” a su ángel, las personas se sentían mejor. La energía angélica había obrado en la parte física, sanando a la persona con trastornos.
En otros casos, la persona manifestaba directamente el problema que tenía y se le pedía al ángel que envíe su energía sanadora a la parte donde se hallaba el desequilibrio. El resultado era sorprendente: la persona se aliviaba considerablemente.
Debo hacer hincapié en que la energía sanadora no reemplaza a ningún tratamiento médico, solo es una terapia alternativa y complementaria de la medicina tradicional.

Les adjunto un ejercicio mental para poder contactarnos con los ángeles:

Es importante, aunque no imprescindible, estar con ropa cómoda. El lugar puede estar en silencio o con una música suave. Pueden estar sentados sobre almohadones o en una superficie que no sea rígida. No es obligación sentarse en postura yogui. Lo que se busca es que estén lo más cómodos posible.
Una vez acomodados, cierran los ojos. La persona instructora les guiará con su voz, suave pero firme. Intentarán trabajar con el sentido del tacto, pero sin tocar ninguna parte de su cuerpo. “Sentirán” mentalmente toda su piel. La recorrerán mentalmente hasta sentir un cosquilleo. Eso indicará que estarán percibiendo su propia aura. Podrán percibir el calor de sus manos, la pesadez de sus brazos, el cuello, los hombros... la respiración acompasada. Sentirán sus piernas, sus pies... todo su cuerpo. Una sensación de armonía les invadirá. Luego visualizarán su chakra coronario, el centro energético que se encuentra en el centro de su cabeza. "Tocarán" mentalmente ese centro y notarán una presión en el mismo, como si “algo” lo tocara. En ese momento la persona instructora les pedirá visualizar un rayo blanco azulado, la LUZ del Creador. Ese rayo penetrará por el centro de su cabeza e inundará con su Luz vuestro cuerpo. Esa Luz bañará vuestro rostro, el cuello, los hombros, el tórax, la cavidad abdominal, los brazos, las manos, las piernas y los pies. Notarán una energía muy armonizadora. Un segundo rayo, ahora de color dorado, llegará a vosotros. Es la energía Crística. Entrará por el chakra coronario y hará el mismo recorrido que el anterior. Notarán un cosquilleo vivificante. Luego, un tercer rayo, que será de color violeta, hará el mismo recorrido que los dos rayos que lo precedieron. La energía transmutadora del mismo cubrirá todos los influjos nefastos que pudiesen haber absorbido y la transformará en Luz supraenergética.

Ya los tres rayos en combinación habrán llevado vuestro ser a un estado de semi conciencia llamado alfa, donde estarán aletargados, pero sin perder el control de vosotros mismos.
La voz de la persona instructora los seguirá guiando. Su mente se transportará hacia una vibración muy sutil, llevándolos fuera del plano físico. Allí, intentarán captar a vuestro ángel. Cada uno lo visualizará de acuerdo a sus necesidades. Podrán ver la figura que vuestro subconsciente capte: La mayoría siempre visualiza figuras antropomorfas, ya sea un querubín o un esbelto mozalbete con
largas alas. En realidad, los ángeles se pueden percibir como trazos de Luz, en su forma real. Otros los ven como mandalas o figuras geométricas, como símbolos, como jeroglíficos, etc.

La mente humana es un gran decodificador del concepto espiritual: “traduce” las ideas en palabras e imágenes, aunque el ego, inherente al ser humano, “deforma” tanto esa traducción, que nuestras emociones participan de los que captamos y entonces adecuamos a nuestra necesidad lo que visualizamos. Por eso no todos vemos lo mismo.
El contacto angélico es importante pues, una vez que visualizamos mentalmente a nuestro ángel guía, le podemos pedir orientación (si tenemos problemas a resolver) y Sanación (si nuestro organismo tiene altibajos físicos).
Es entonces cuando el ángel nos manda su Luz sanadora y la focaliza en el punto donde no circula la energía. El cuerpo electromagnético o campo áurico se restablecerá y nuestras células normalizarán su recepción de energía espiritual. De esa manera, el cuerpo tenderá a sanarse. La voz de la persona instructora nos devolverá lenta y sutilmente al plano físico. Nuestra vibración será más lenta... volveremos a sentir nuestro cuerpo, nuestra respiración... hasta el cosquilleo de nuestra circulación sanguínea. Lentamente iremos abriendo los ojos. Quizás haya bajado un poco nuestra temperatura corporal y tengamos algo de frío. Eso se soluciona con una infusión caliente de té o de alguna otra hierba.

Aprendan a “estudiarse” ustedes mismos. Traten de sentir todos sus órganos. Notarán que después de la experiencia que tuvieron se sentirán mejor, no solo física, sino anímicamente. Antes de retirarse den gracias a vuestro ángel y sepan que él los ama incondicionalmente, porque el Servicio es Amor y así como la función del Sol es dar luz y calor a nuestro pequeño mundo, la función de los ángeles es Sanar a través del Amor.

Les agrego una técnica explicando como un Sanador, por intermedio de su ángel, puede llegar a estabilizar el desequilibrio áurico que produce trastornos físicos en la persona.

Sabemos que todos los seres humanos somos Canales Divinos o, como se dice comunmente, antenitas que captan energía de Dios. Todos tenemos el Don de corregir las deficiencias energéticas de otro ser humano, pero muchas veces nuestro propio ego nos acompleja y nos hacer creer que no podemos hacerlo. Por suerte, hay seres especiales que tienen el Don natural de sanar.
Las técnicas son variadas: Se puede sanar con colores, con gemas, con reiki o directamente canalizando la Energía Crística como hago yo.
Recomiendo a aquellas personas que tienen la Gracia Divina de sanar, que pueden reforzar su técnica mediante la ayuda angélica.
A diferencia de las personas que concurren a los talleres angélicos, los que desarrollaron el Don de sanación no precisan comunicarse con su ángel, sino que forman una especie de simbiosis con él, o sea, "comparten" la energía sanadora.
La técnica a realizar es la siguiente: La persona que realiza la Sanación tiene también el Don de "captar" a la entidad angélica a traves de todo su cuerpo. Recordemos que el ángel contactado se manifiesta como una elevada vibración. Esa sintonía fina se puede percibir en toda la piel como un cosquilleo, de la misma manera que percibimos nuestra circulación sanguínea.
"Sentimos" el ángel en nosotros, nos invade una sensación de armonía. Si estamos conectados en empatía total entramos en éxtasis, un estado donde nos sentimos transportados fuera del mundo sensible.

A medida que vamos practicando la técnica, la "conexión" se realiza más rápidamente y llega un momento en que lo podemos hacer casi en forma automática. Aclaro que eso no significa perder el estado de éxtasis.
Entonces, cuando percibimos a una persona con deficiencias en su campo áurico, pedimos ayuda a nuestro ángel guía. Se juntarán ambas energías, la angélica y la que canalizará nuestro Yo Superior. Ambas vibraciones estarán mancomunadas y proyectarán su LUZ al campo electromagnético de la persona en cuestión, sanando su aura. De ese modo, los trastornos psicosomáticos irán desapareciendo.
La fe es muy importante, pero la energía Divina actúa en forma independiente. Hace años atrás pude canalizar esa energía para sanar a una beba de 8 meses. A esa edad no se puede hablar de fe, de efecto placebo ni de sugestión.
La sanación fue totalmente real... pero reitero que la energía sanadora no reemplaza a ningún tratamiento médico, solo es una terapia alternativa y complementaria de la medicina tradicional.