Libertad
Verdadera

La
falsa creencia es, que cuanto más tengas, más
adquieras, y en definitiva mayor libertad disfrutarás.
Tú puedes comprar la libertad!, te dice el ego, y eres
libre de gastar incluso el dinero que no tienes todavía.
El ego insiste, en que lo único que tienes que hacer
es quererlo, y que el ser especial que eres te da derecho a
ello. Ni siquiera tiene que ganarlo, sólo quererlo.
Cualquier libertad entendida de ésta manera... es falsa
y por lo general requiere de tarjetas de crédito. Uno
no es libre; de hecho, se es esclavo del crédito. Se
acumulan deudas a un interés usurero; hipotecas tu futuro
y tu felicidad; emponzoña tu vida con preocupaciones
y miedos; todo ésto no aporta auténtica libertad,
en ningún sentido.
Los objetos no pueden darte la libertad. Esa es una trampa preparada
por el ego, para mantenerte en una búsqueda consumista,
alimentando siempre ésa falsa idea. El ego insiste en
que encontrarás lo que buscas, siempre y cuando continúes
esforzándote por incrementar tu éxito económico.
Pero... ¿qué es lo que buscas? Por ejemplo, cuando
un niño piensa estar en el equipo de fútbol. Consigue
entrar en él y ve que no es éso. Más tarde
piensa que una cita con La Chica, lo sería. Ella es maravillosa,
pero tampoco es éso. Piensa que tener su propio coche
lo será. Luego que lo será entrar en la universidad.
Después piensa obtener una licenciatura. Pero con cada
logro, no consigue alcanzar lo que busca. Así que piensa
que su esposa lo será, luego un hijo, o varios.
Todos son acontecimientos maravillosos en su vida, pero no son
lo que busca. Más la meta sigue siéndole esquiva.
¡La auténtica felicidad no puede comprarse ni hallarse
fuera de uno mismo!... Tú no hallarás ésa
esquiva meta en el dinero, la fama, el prestigio, las posesiones,
ni siquiera en la familia.
Éstas son tres de las metas... que el ego te propone
en su esfuerzo por venderte su idea de libertad. ¡La auténtica
libertad es la de saber quién eres, por qué y
para qué estás aquí, cuál es tu
propósito en la vida y a dónde vas cuando se marchas
de aquí!... Es saber que tu identidad no se halla en
el mundo físico, sino en el mundo espiritual.
¡La auto-realización es la auténtica libertad!...
La auto-realización no es algo que uno adquiera, sino
una comprensión que, una vez conseguida, no puede perderse.
Todos los frutos de la falsa libertad pueden perderse antes
o después, y se perderán.
¡La auténtica libertad es permanente!... Está
más allá de todo ése trajín. Y llega
como un conocimiento, no como una creencia. Una vez que sepas
en tu fuero interno, que ésta experiencia interna de
tu Alma es la fuente de tu libertad. Te verás libre de
enojo, odio y amargura. En esencia, serás libre para
amar. Tu vida se colmará de júbilo porque habrás
logrado la auto-realización.
El Yo de la auto-realización no es el ego. Así
que has de saber que la pérdida de la falsa libertad,
no supone una pérdida. La libertad auténtica no
deja lugar al ego. Uno deja de ser un egocéntrico.
¡Libre del egocentrismo, disfrutarás de la auténtica
libertad!. Esta nueva libertad te proporcionará un conocimiento,
que excluirá para siempre cualquier incertidumbre. En
cambio, vivirás la libertad como una conexión
interna con lo divino.