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Islamismo - Sufismo - Los Visitantes de Zacarías



"Y los ángeles lo llamaron cuando, de pie, rezaba en el Templo: Dios te anuncia la buena nueva de un hijo cuyo nombre es Juan, que viene a confirmar una Palabra de Dios, que será noble y puro, un profeta de los justos" (3 :39).

Los ángeles que estuvieron con Zacarías vinieron como mensajeros, interrumpiendo su oración para traerle una mejor comunicación celestial.
Le dijeron que su esposa portaría un bebe que se encontraría en la buena compañía de los justos y que él seria un profeta. Estos dos ángeles mensajeros aparecieron ante Zacarías en una luz púrpura, enseñándole que ellos eran los guardianes de su bebé, Juan, quien conduciría a los servidores de Dios hacia el Camino Recto.
"Y recuerda cuando los ángeles dijeron : ¡Oh María! Dios te anuncia la buena nueva de una Palabra que procede de El, cuyo nombre es el Mesías, Jesús, hijo de María, ilustre en este mundo y en el más allá, y será de los allegados a Dios" (3 :45).
Los mensajeros guardianes que llegaron a María, le informaron que ella portaría al Mesías largamente esperado. María pertenecía a la vigesimocuarta generación descendiente del Profeta Salomón, a quién los ángeles y los genios debían servir. Ella le pidió a Dios que sólo la alimentara con comida lícita que llegara a ella sin que tuviera que trabajar para conseguirla, ya que se había consagrado a si misma a Su
servicio. Es por esto que Zacarías, su tío, veía comida al lado de ella cada vez que él entraba al santuario. Cuando él le preguntaba de dónde venia, ella contestaba que venia de Dios.

Los dos ángeles mensajeros criaron a María desde la infancia hasta la madurez, sin que ella dejara su santuario excepto para obtener agua de cierta gruta. Un día, mientras ella estaba allí, vio una gran bóveda de nubes llenando el cielo y centellando con variedad de colores. Ella sintió miedo.
Sus dos guardianes aparecieron ante ella y dijeron: "Este es el gran momento. Tú vas a llevar un hijo que será el Mesías de este mundo." En cuanto ellos terminaron, el Arcángel Gabriel apareció con la imagen de un hombre vestido de blanco y le dijo: "’Yo soy el mensajero de tu Señor, para anunciarte el regalo de un hijo puro.’ Ella dijo: ‘¿Cómo puedo tener un hijo, si ningún hombre me ha tocado y soy casta?’" El Arcángel continuó diciendo: "Así será; tu Señor dice: ‘Es cosa fácil para Mi ; y Nosotros lo elegimos como un signo para los hombres y muestra de Nuestra misericordia.’ Es un asunto decidido. Así ella lo concibió y se retiró con él a un lugar alejado" (19 :19-22).
Cuando María comenzó a sentir los dolores del parto al final de su embarazo, uno de sus vecinos, un carpintero llamado José, la reprendió diciéndole: "Oh María, ¿alguna vez en tu vida has visto crecer cultivos sin semilla?"
Inmediatamente aparecieron sus dos guardianes y Gabriel y abrieron para ella un vasto conocimiento. María no vio otra cosa que a sí misma en medio de un infinito número de ángeles cantando y bailando, alabando y bendiciendo y diciéndole: "Di: ¿Acaso Dios no hizo crecer cultivos sin semillas cuando El creó la tierra?"

Cuando José escuchó esto, repentinamente se quedó mudo. Después de un rato, él le respondió: "Tienes razón."
María tenia trece años cuando dio luz a Jesús y murió a la edad de 112 años. Durante todo ese tiempo sus ángeles guardianes la acompañaron y nunca la abandonaron. Ellos le comunicaron el deseo de Dios de llamarlo Jesús, el Mesías, o en árabe : "Isa al-Masih." El fue llamado así porque salió del seno de su madre ungido con perfume y fragancia que emanaba de ella mientras daba a luz. De cada gota de ese perfume, Dios creó un ángel para que cuidara de él durante su vida. Estos ángeles le permitieron portar los poderes milagrosos para curar a los enfermos y devolver los muertos a la vida. El Arcángel Gabriel también ungió a Jesús con sus alas, protegiéndolo del demonio. Es por esto que Jesús, sucesivamente, ungió la cabeza de cada niño y huérfano, como un símbolo de Dios ungiéndolo a él.

Un día tres demonios se acercaron a Jesús. Inmediatamente aparecieron tres arcángeles : Gabriel, Miguel, e Israfil. Miguel sopló un demonio hacia el Este, hasta que llegó al sol y fue quemado por él. Israfil sopló otro demonio hacia el Oeste, hasta que dió con el sol del lado opuesto. El Arcángel Gabriel tomó al líder y más grande de los tres, Satán, y lo enterró bajo las siete tierras por siete días, asegurándose de que no se acercara a Jesús otra vez.
"El Ungido nunca despreciará ser un servidor de Dios, tampoco lo harán los ángeles agraciados. A todos aquellos que desprecien servirlo y se jacten de ello, El los congregará hacia Si" (4 :172).
Dios muestra que hasta los ángeles más cercanos a El, creados de luz, y Jesús, que fue creado por una palabra de Dios a través del Arcángel Gabriel (uno de los ángeles agraciados), son felices de alabar a Dios. El significado implícito aquí, es que Dios elevó a los ángeles y les dió un
estado como el de Jesús, lo que significa que Jesús también fue uno de "los allegados".
Cuando Jesús vio la dureza de la gente a su alrededor, ansió encontrarse con su Señor. Los ángeles aparecieron ante él y lo ayudaron con los siguientes versos :

¡Oh Dios! Nos has hecho ambiciosos en la búsqueda
De Tu perdón y generosidad.
Oh Dios, Tú nos inspiraste para agradecerte Tus favores,
Y Tú nos llevaste a Tu puerta,
Y nos alentaste para buscar
Lo que Tú has preparado para Tus invitados.
¿No proviene todo esto de Ti,
Y no nos conduce todo esto a Ti?
Salimos de Ti y Tú nos trajiste.
Nosotros no deseamos nada más que a Ti.
Tu puerta es vasta. Su umbral es Tu generosidad.
A Ti llegan los pobres por su objetivo.
La paciencia no es buena para otra cosa más que para encontrarte.
Yo elevo ante Ti la queja de una mente confusa.
La esperanza me ha dejado embriagado.
He olvidado las injusticias de los hombres malvados.
Tú conoces mi caso mejor que yo.
No me dejes embriagado con el vino de Tu amor.
Perdóname a través de Tu perfecta generosidad.
Tú eres el dueño de mi corazón. Está bajo Tu protección.
No hagas que me separe de Ti.
Tú eres mi secreto, y yo soy aquel que esta ahogado en él.
Extiende Tu ayuda y sálvame.
Aquel a quien Tú dejas atrás está en desgracia.
Si Tu misericordia es sólo para los buenos,
¿Hacia dónde se dirigirán las esperanzas de los pecadores?
Oh Tú, Quien recibes la plegaria del necesitado
En la profundidad de una noche oscura,
Oh Tú, Quien remueves la injusticia, la dificultad y el dolor,
Tu gente se ha dormido fuera de Tu casa,
Pero Tú eres el que está siempre despierto, siempre presente
Y vigilas todo con Tu misericordia.
Oh Dios! Perdona a todos los que han estado contra mi,
Y perdóname a mi, porque mi amor por Ti es puro.
Elévame a Tu Presencia, donde siempre pueda verte.

Se dice que cuando Judas traicionó a Jesús, legiones de ángeles aparecieron al lado de Jesús listos para diezmar a los enemigos de Dios que deseaban destruir Su mensaje. Pero Jesús detuvo sus manos, ya que él estaba ansioso de que aconteciera la Voluntad de Dios, sin interferir.
En ese momento, Dios le habló y dijo: "Jesús, voy a traerte hacia Mi, voy a elevarte hasta Mi, voy a librarte de los que no creen" (3 :55).
Él fue llevado por el ángel Gabriel y ascendió a los cielos. En el octavo día después de su ascensión, los discípulos de Jesús, su madre y otra mujer, estaban reunidos en la casa de María para llorar por su pérdida, cuando repentinamente Jesús apareció ante ellos misteriosamente. Él les dijo la verdad de lo que había ocurrido y cómo su Señor lo había ascendido a los cielos, donde él continuaría viviendo hasta el final de los tiempos en que volvería a la tierra. Él los reconfortó. Luego él preguntó por Judas, quien lo había traicionado. Le contaron que él había sentido remordimiento por su traición y desesperado se había quitado la vida. Jesús dijo: "Oh, si sólo se hubiera tornado hacia Dios e implorado Su perdón. Dios Todopoderoso lo hubiera perdonado y aceptado su arrepentimiento. Ya que no existe pecado tan grande que nuestro Señor, en Su infinita Misericordia, no perdone." Y Jesús lloró por él. Luego les dio a sus discípulos autoridad para continuar predicando el Evangelio, los bendijo y rezó con ellos hasta el amanecer. Los ángeles se juntaron
alrededor de la reunión más santificada en la tierra y los consolaron cuando llegó la hora para Jesús de retornar al cielo, adónde fue nuevamente elevado.


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Angel de la Guarda