Los
Ángeles y la Tradición Eucarística
por +Maurice Warnon
Si
queremos comprender la naturaleza y el trabajo de los Santos
Ángeles, primero debemos aceptar el hecho de que existen.
Debemos darnos plena cuenta de que estamos lidiando con hechos
de la naturaleza, y que los hechos de la naturaleza permanecen
siempre inalterados.
Es verdad que no sabemos mucho acerca del reino angélico,
pero debemos tratar de aprender lo que podamos. (La Gnosis Cristiana,
Charles W. Leadbeater, Capítulo 23, 1)
Si consideramos la existencia de los ángeles como un
hecho, deberemos ser capaces, al menos, de percibir su existencia.
Pero dado que mientras estamos despiertos vivimos en esta rudimentaria
vestidura de carne, consideramos a menudo que lo que vemos y
sentimos a través de nuestro cuerpo es la única
realidad. Olvidamos todas las cosas invisibles que también
son parte de la realidad, pero que están ocultas a nuestra
conciencia física, emocional y mental por nuestras propias
limitaciones, y las expulsamos de nuestra consciencia normal
y las bautizamos "esotéricas".
La
habilidad de ponderar un hecho, incluso uno invisible, está
dentro del rango de nuestros poderes como seres humanos. ¿Acaso
cuestionamos la existencia del Sol por la noche, simplemente
porque está oscuro, o la existencia de la luna durante
el día? La existencia de los ángeles es un hecho,
tanto como sería un hecho cualquier otra cosa con la
que estemos lidiando en nuestras vidas. Es también un
hecho que la humanidad no es, de ningún modo, el único
sendero de evolución en este mundo, ni siquiera la forma
evolutiva más elevada; ya que el enorme reino angélico
se extiende mucho hacia arriba y por debajo. Nos corresponde
ser humildes en nuestro estudio de estas materias y tratar de
entender la realidad del universo tal como su Creador la hizo.
Dado que las huestes angélicas no se manifiestan completamente
hasta el nivel físico denso de la consciencia, la mayoría
de nosotros no sabe nada acerca de ellos. Las Escrituras de
todas las Religiones reportan que, a veces, estas entidades
angélicas se manifiestan de tal modo que los humanos
pueden verlas por unos
breves instantes. Todos aquellos que han tenido experiencias
de ese tipo las reportan con gratitud, como un privilegio especial
y una Gracia.
A
través de los siglos, sin embargo, la humanidad ha acumulado
conocimiento sobre de los ángeles y acerca de varios
métodos para contactarlos. Una rama especial de las -así
llamadas- ciencias "esotéricas", la Teúrgia,
está relacionada con estas materias. Parece, sin embargo,
que durante los últimos siglos la mayoría de la
gente ha perdido el conocimiento tradicional acerca de los ángeles.
En el pasado, su presencia se consideraba un suceso normal.
María, en la anunciación, no estaba sorprendida
o asustada; los Apóstoles no reportan que la presencia
de los ángeles en la resurrección sea una aparición
anormal; y Jacob estaba tan poco impresionado por el ángel
que encontró que lo retó a batirse en
lucha libre durante toda una noche...
Las
escrituras Cristianas e Islámicas simplemente copiaron
la tradición Judía en lo que respecta al reino
angélico; cometiendo a menudo errores por ignorancia.
Los Hebreos clasificaron los diferentes órdenes angélicos
hace muchos siglos. las escrituras Cristianas sólo nombran
tres Arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael. por
lo tanto la tradición Católica no menciona ni
celebra festivales en honor de los otros. Las Iglesias Orientales
y el Islam han conservado al Arcángel Uriel.
Pero todas las tradiciones le dan una gran importancia a los
nombres de los ángeles, como el más eficiente
método para percibir su presencia. Invocándolos
por sus nombres se verán "forzados" a aparecer,
dice la antigua tradición; y esta es probablemente la
razón de la advertencia: "No usarás el nombre
del Señor en vano".
El
nombre Miguel significa: "el que está ante Dios",
"el que se encuentra delante de Dios", o "el
que es un dios". En la Tradición Bíblica
y Post-Bíblica, Miguel tiene el rango del mayor entre
todos los ángeles, ya sea en los escritos Judíos,
Cristianos o Islámicos. Se le conoció primero
entre los Caldeos, por quienes era adorado como a un dios. Incluso
los monoteístas Judíos incluyeron 'el', que significa
'dios' en Su Nombre. ['el' como en 'elohim']. Miguel es el jefe
del Orden de los Arcángeles, el príncipe de la
Presencia Divina. Su nombre en los misterios es Sabbathiel y
se le llama Mika'il en los escritos Islámicos. El Midrash
Rabba, una exégesis bíblica de la literatura rabínica,
acredita a Miguel la autoría del Salmo 85.
también se le ha identificado con el ángel que
detuvo la mano de Abraham, cuando estaba a punto de sacrificar
a su hijo Isaac.
De
acuerdo con 'La Leyenda de los Judíos' de Grinsberg (Capítulo
2, versículo 303), el fuego que Moisés vió
en la zarza ardiente era Miguel, que había descendido
del cielo como el precursor de la Shekhinah, la 'Divina Presencia'.
En el Talmud (Berekot 35, el cual es un comentario de Gen. 18,
1-10), Miguel es reconocido por Sara como uno de los "tres
hombres" albergados por Abraham.
Cuenta
la leyenda que Miguel asistió a otros cuatro ángeles
mayores en el entierro de Moisés: Gabriel, Uriel, Rafael
y Metatrón. En Baruch cap. 3, Miguel "guarda las
llaves del Reino de los Cielos" y, como tal, al menos ante
los ojos de la Iglesia Católica Romana, es el predecesor
de San Pedro y sus sucesores en el trono del Vaticano (!). Las
tradiciones Musulmanas más antiguas ubican a Miguel en
el sétimo cielo "al borde de la pleamar, flanqueado
por una incontable formación angélica". También
describe las alas de Miguel como de color verde esmeralda. En
la antigua Persia, a Miguel se le llamaba Beshter, que significa
"uno que provee sustento a la humanidad", y por tanto
sería equiparado con Metatrón, el jefe de los
ángeles en la Tierra, el aspecto primitivo de Miguel.
los Cristianos honran a Miguel como San Miguel, el ángel
más retratado de la iconografía cristiana. El
preside sobre la Liberación de la humanidad, sobre la
inmortalidad, y "conduce a las almas de los fieles a la
Luz eterna". Él es verdaderamente el ángel
de la Redención, de la Reintegración de la creación
a la unidad de la Luz primigenia.
Si
Gabriel es el ángel de la primera Anunciación,
cuando se le apareció a María para anunciarle
la Encarnación de nuestro Señor, Miguel es el
ángel de la segunda. A Rafael se lo representa, en la
primera Anunciación, de pie a la diestra de María,
cargando Lirios blancos o con una rama de palma. María
está de rodillas o sentada en actitud pasiva, y dando
la magnifica respuesta del Magnificat. Pero para la segunda
Anunciación, Miguel, el ángel de la Retribución,
se arrodilla ante ella presentándole un Cirio. Le anuncia
a María, que permanece de pie, la proximidad de su muerte
y elevación al cielo como Reina de los ángeles.
Pero, ¿De cuál orden angélico se convertirá
en Reina? ¿Es de todos los órdenes angélicos
o sólo del orden de los 'Ishim', aquellos ángeles
que aún no forman parte del Reino, siendo imperfectas
almas humanas encarnadas en este mundo? Alcanzando la perfección,
los Ishim serán reconocidos por sus semejantes, presentados
por su propio décimo Arcángel, llamado Emmanuel,
en plena hermandad con las huestes angélicas.
Los
precursores de la humanidad son aquellas almas avanzadas: la
Jerarquía de Hombres hechos Perfectos. ¿Quiénes
son miembros ya de ese orden de ángeles "en ciernes"?
¿Es este el sendero seguido por la gran alma que recordamos
como María, la Madre de Jesús? ¿El alma
que se convirtió en Reina de los ángeles 'Ishim',
co-operando con el alma de su Hijo, de Emmanuel, del Arcángel
del décimo Orden, al cual rara vez se hace mención
por ser el orden de los ángeles del Reino (Malkut)? (Es.7:14
&Mt.1:23)
Durante
la Sagrada Eucaristía, durante el Prefacio, invocamos
los otros nueve órdenes o jerarquías de ángeles.
La Tradición asigna a cada orden un Fruto del Árbol
de la Vida Sefira (Singular) Sefirots (Plural). Concentrémonos
en aquellos órdenes de Ángeles con los que cooperamos
durante la Sagrada Eucaristía.
La palabra ángel viene del Latín angelus y del
Griego aggelos, significando ambos
'mensajero'. La palabra es al mismo tiempo un nombre genérico
para todos los seres del reino angélico y además,
para uno de sus órdenes, el más cercano a los
'Ishim', a las almas humanas. De acuerdo con la tradición
Judía, el jefe del orden de los ángeles es el
Arcángel Gabriel, llamado Shaddai por los Hebreos. El
orden de los ángeles está supuestamente organizado
en nueve legiones, en armonía con las subdivisiones principales
del reino angélico. Ocho ángeles directores encabezan
cada legión, uno por cada dirección principal
del espacio. Así, el total de ángeles directores
es setenta y dos. Sus nombres se derivan de tres versos en el
Éxodo (19:19 a 21). No debería sorprendernos el
leer que estos versos relatan la visión de Moisés
de la zarza ardiente, la cual es de acuerdo con la tradición,
la
aparición de Miguel. En Hebreo, estos tres versos contienen
exactamente 72 letras cada uno. El nombre del primero de los
ángeles regentes se forma tomando la primera (derecha)
letra del versículo 19, luego la última (izquierda)
letra del versículo 20, luego otra vez la primera (derecha)
letra del versículo 21. Los nombres de los otros ángeles
regentes se forman simplemente avanzando una letra hasta que
todas han sido usadas.
Una
sílaba final 'el' (masculina) o 'iah' (femenina) es finalmente
añadida, siguiendo una simple clave. Otra sorpresa: no
hay nombres duplicados en la serie completa de setenta y dos
nombres. En nuestros Servicios, cooperamos con todos los órdenes
del reino angélico, e invocamos al reino completo durante
el Prefacio. Además invocamos seres angélicos
muy específicos durante el Asperges, durante servicios
de curación, y durante Completas. Pero, a menudo, los
invocamos además de manera menos obvia, cuando nuestra
liturgia traduce algunos nombres a lengua vernácula.
A veces los nombres están 'codificados'. Nuestros fundadores,
los Obispos J.I. Wedgwood y C.W. Leadbeater eran ambos estudiantes
de la doctrina de los ángeles, y se aseguraron que la
asistencia de los seres angélicos fuera invocada repetidamente
durante la Sagrada Eucaristía. A manera de ejemplo, examinemos
una Invocación de la Trinidad, la Atribución y
el Sanctus.
A
menudo repetimos la invocación '...Tuyo es el Reino,
el Poder y la Gloria...'. La traducción Hebrea de
estas palabras clave se relacionan con los Frutos mayores del
Árbol de la Vida, los Sefirots: Reino = Malkut, Poder
= Chesed, Gloria = Kether. Con sólo nombrar estas
cualidades, invocamos las energías angélicas relacionadas
con los tres principales niveles de manifestación en
los que la humanidad tiene su ser: el mundo de las formas creadas
(Personalidad: desde lo físico hasta la mente), el mundo
de las energías creadas (alma) y el mundo de la vida
divina encarnada (espíritu). En la Bendición Solemne,
justo antes de la bendición del mundo con la Sagrada
Presencia Eucarística, saludamos a la Santa Trinidad,
a los siete poderosos espíritus delante del Trono, y
a la asamblea de hombres justos hechos perfectos (los Ishim):
los Vigilantes, los Santos y Sagrados. como sabemos, el Reino
(Malkut), como todos los otros Frutos, contiene dentro de sí
una versión en 'miniatura' de todo el Árbol de
la Vida. La Jerarquía de los ángeles 'Ishim',
aquellos hombres justos hechos perfectos son invocados como
Vigilantes (Malkut/Hod), guiados por Miguel/Elohim; los Santos
(Malkut/Yesod), guiados por Gabriel/Shaddai; y los Sagrados,
encabezados por
Emmanuel/Metatron. Hay, por supuesto, mucho más que pudiera
decirse acerca de esto, pero una mayor explicación es
apropiada en el estudio de del trabajo realizado durante la
Bendición Solemne.
El
Sanctus es ciertamente el caso más simple y más
obvio de invocaciones 'codificadas' de la Eucaristía.
Sabemos que esta poderosa invocación llama al gran Ángel
de la Presencia en la Eucaristía. Él es el verdadero
oficiante del trabajo de Transubstanciación. Él
es capaz de operar en este mundo físico colocándose
detrás del sacerdote y usando las formas del sacerdote.
El capítulo sobre la consagración en 'La ciencia
de Los Sacramentos' de Leadbeater es una explicación
maravillosa del trabajo interno de este santo Sacramento.
Saludamos al Ángel de la Presencia en el Benedictus qui
venit. Pero, ¿Quién es ese gran Ángel?
¿Podemos encontrar alguna indicación de su nombre,
su orden o su función en la Liturgia? El Sanctus es una
palabra de poder o 'mantra'. "Santo, Santo, Santo, Señor
Dios de las Huestes" se traduce del texto Hebreo: "Kadosh,
Kadosh, Kadosh, Adonaï Elohim Sabaoth." En una carta
a un estudiante de Teúrgia, el Teósofo francés
Louis-Claude de Saint-Martin, recomienda: "Cuida mucho,
cuando estés invocando al Gran Ángel, de incluir
la plegaria Kadosh, Kadosh, Kadosh (Santo, Santo, Santo) en
tu operación...". Pero aún hay más:
las primeras letras de cada palabra de esta invocación
forman la palabra KAES, el cual resulta ser el nombre uno de
los ocho serafines, "eternamente presente ante el Rostro
de Dios". Los Serafines, pertenecen al más alto
orden del reino angélico. KAES también es llamado
KAEL, como en Mi-KAEL. Estos ángeles son tan elevados,
como atributos de Dios, que es difícil para nosotros
distinguir lo que son, lo que hacen, y lo que se hace a través
de ellos. Santo Tomás de Aquino habló de dios
como lo Primario, y de los Ángeles como lo Secundario,
explicando que Dios produce todos los efectos visibles a través
de la mediación de estos Espíritus Planetarios.
De la misma forma, Basílides, un escritor gnóstico,
habladel
orden más bajo de los ángeles como los constructores
de nuestro mundo material, asociados con los daimones, tan bien
descritos por el Rev. Van der Stok.
Para
concluir, otra cita de 'Gnosis Cristiana' de Leadbeater: "Encontramos
en la Kábala, la enseñanza secreta de los Judíos,
que el cosmos está dividido en siete mundos o planos,
uno sobre el otro; de los cuales, los mas altos son llamados:
el Original, el Inteligible y el Celestial. Es en el segundo
de estos planos -el mundo inteligible- que primero aparecen
estos Siete Ángeles de la Presencia, que son llamados
los Sefirots (...) El hombre mismo puede convertirse en un ángel
(Ishim?), si él lo escoge; en cierta etapa de su evolución,
cuando ha pasado a través de la humanidad ordinaria y
se ha convertido en superhumano, una de las posibilidades ante
él es la de entrar en esa poderosa evolución angélica
en la que
Nuestra Señora lo ha hecho (...) Los ángeles prestan
asistencia a todos los humanos; pero el hecho de que los conozcamos,
que los estemos esperando y que permitamos su ayuda, les facilita
brindárnosla; no como aquellos que nada saben de la materia,
no están a la espera, y no se han puesto en un estado
mental propicio para sacar provecho."