Los
Huéspedes honrados de Abraham

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"OH
Muhammad ¿Te has enterado de la historia de los huéspedes
honrados de Abraham?" (51:24).
El sobrenombre de Abraham fue el de "padre de los huéspedes"
porque él era muy hospitalario. Dios siempre le enviaba
un ángel que le hiciera compañía para
que Abraham no se tuviera que sentar a comer solo. Una vez,
Dios le envío a Abraham tres ángeles para que
le llevaran noticias sobre un hijo, aunque él y su
mujer eran muy mayores. Se dice que los tres ángeles
que lo visitaron fueron llamados "honrados", porque
Abraham, el Amigo Intimo de Dios, los sirvió él
mismo. También se dice, que fueron llamados así
porque el huésped de una persona honorable, es también
honorable.
Dios bendijo las tierras de todo Medio Oriente con una gran
presencia y luz angélica. Él hizo que todos
los profetas y santos que fueron mencionados en Sus Escrituras
reveladas y en las tradiciones, nacieran allí. Dios
hizo que ellos visitaran y bendijeran varios sitios que Él
hizo bañar en perpetua luz angélica, tales como
la Meca, Medina, Jerusalén, Damasco, Sinaí,
Yemen y las montañas del Líbano. Dios trajo
a Abraham a Siria y la llamó: "La tierra que Nosotros
hemos bendecido para el beneficio de los mundos" (21:71).
Un día Gabriel le pidió a Dios: "¡OH
Dios! Muéstrame a uno de Tus amados servidores."
Dios lo hizo descender para ver a Abraham. Gabriel exploró
la Tierra y encontró a Abraham sentado con su hijo
en una colina, mirando desde lo alto un valle enteramente
lleno de rebaños de ovejas y ganado. Repentinamente
Gabriel apareció ante él como un hombre y se
dirigió a él diciendo, "¡OH desconocido!
¿Cuál es tu nombre? "
"Mi nombre es Abraham."
"¿Y quién es éste que esta contigo?
"
"Mi hijo."
"¿Qué estás haciendo en esta colina?
"
"Vigilando esos rebaños que ves abajo."
"¿De quién son esos rebaños?"
"Son míos."
Abraham quería saber por qué este hombre estaba
haciendo todas esas preguntas pero se mantuvo callado. Gabriel
continuó preguntándole y verificando su fe.
Él dijo, "¡OH Abraham! Estos rebaños
son demasiados para ti."
"Son muchos pero si tu quieres una parte puedo dártela."
"Sí, pero no puedo pagar el costo."
"El precio no será mucho para ti, pero será
costoso para mí."
"No entiendo."
"Pregúntame."
"¿Cuál es el precio, OH Abraham?"
"El precio de la mitad de este rebaño esta debajo
de tu lengua y entre tus labios."
"¿Qué es eso?"
"Sólo te llevará unos pocos segundos mover
tu lengua y tus labios con algunas palabras, luego, la mitad
del rebaño será tuyo." "¿Cuáles
son estas palabras?"
"¿Aceptas mis condiciones?"
"Sí, acepto."
"Entonces di: '¡el Más Glorioso y el Más
Santo, Señor de los ángeles y del espíritu!'"
Gabriel dijo: "¡el Más Glorioso y el Más
Santo, Señor de los ángeles y del espíritu!"
"¡OH hijo mío!" Dijo Abraham, "baja
inmediatamente y pon la mitad de los rebaños a un lado
para nuestro huésped."
Gabriel continuó con la prueba para Abraham y dijo:
"¡OH Abraham! Lo que todavía queda es mucho
para ti y para tu hijo solamente, mientras que nosotros, mi
tribu y yo, somos más en número que tú."
"¡OH hermano mío! No te preocupes",
dijo Abraham, "te daré otra mitad de la mitad
restante si dices por segunda vez: 'el Más Glorioso
y el Más Santo, Señor de los ángeles
y del espíritu!'" Dios ordenó a todos los
ángeles del cielo que prestaran atención al
diálogo entre Gabriel y Abraham y que se maravillaran
ante esa fe y lealtad. Gabriel nuevamente dijo: "¡el
Más Glorioso y el Más Santo, Señor de
los ángeles y del espíritu!"
Abraham inmediatamente ordenó: "¡OH hijo
mío! Toma la mitad de lo que queda y júntalo
con la primera mitad." Luego miró al hombre y
dijo: "Siento que quieres pedir más. No esperaré
a que tú vuelvas a pedirme, te preguntaré yo
mismo:
¿Quieres más? "
En ese momento, todos los ángeles en el cielo lloraron
y alabaron la generosidad del hombre perfecto: Abraham.
Dios dijo a los ángeles: "Estoy creando de cada
gota de sus lágrimas un ángel que habitará
la Tierra hasta el fin de este mundo. Ellos serán Mis
mensajeros, a cargo de la protección y la guía
de los seres humanos hasta el Día del Juicio."
Y Dios dijo: "Sean" y los ángeles fueron
creados y descendieron en tropel sobre la Tierra para guiar
y proteger a los seres humanos. Esto ocurrió por una
persona: Abraham. ¿Qué hay de todas las otras
personas devotas, profetas y santos, quienes como Abraham,
hicieron descender la misericordia de Dios sobre la Tierra
para nuestro beneficio? Luego Abraham le dijo a Gabriel, "Di:
'¡el Más Glorioso, el Más Santo, nuestro
Señor y el Señor de los ángeles y del
espíritu!" Gabriel dijo, "¡el Más
Glorioso, el Más Santo, nuestro Señor y el Señor
de los ángeles y del espíritu! "
Entonces Abraham le dijo a su hijo: "¡OH hijo mío!
Deja todo para nuestro huésped y vayámonos.
He recibido el precio que pedí. Estas tres declaraciones
de bendición sobre mi Señor son más valiosas
para mí que todo este rebaño." "Abraham,
espera! Yo soy Gabriel, el ángel. Yo sólo vine
para verificar tu amor y tu sinceridad. ¡No necesito
todas estas ovejas y ganado!"
"¡OH Gabriel!" Dijo Abraham, "¿No
pensaste que yo sabia que eras tú? ¿No te diste
cuenta que te reconocí desde el primer momento en que
llegaste aquí? Tú viniste velándote a
ti mismo, pero te descubrí cuando te pedí que
alabaras a tu Señor con las palabras: 'el Señor
de los ángeles y del espíritu.' Fui yo quien
se cubrió a sí mismo de ti. Yo me distinguí
de ti cuando te hice decir la tercera vez, 'Nuestro Señor
(Señor de los seres humanos) y el Señor de los
ángeles y del espíritu.'" Gabriel estaba
desconcertado con la respuesta de Abraham y no supo qué
hacer con el ganado y las ovejas! Dios lo llamó y le
dijo: "¡OH Gabriel! Deja a Abraham, ya que él
nunca las volverá a aceptar. Esto es así porque
cuando una persona generosa da, nunca toma nuevamente y nunca
hace recordar a nadie un favor dado. Yo he adornado a Abraham
con Mi atributo: al-Karim : 'el Generoso', por su amor y su
sinceridad. Dirige estos rebaños de ovejas, vacas,
cabras, caballos, burros, búfalos y camellos a los
lugares despoblados de esta Tierra. Asignen ángeles
guardianes sobre ellos para cuidarlos. Mi Voluntad es que
estas especies de animales nunca se extingan en la Tierra,
gracias a la generosidad de Abraham." Gabriel les asignó
ángeles a estos rebaños. A dónde sea
que vayan en esta Tierra encontrarán generaciones de
estos animales debido a las bendiciones de la generosidad
de Abraham.
Cuando Nimrod quiso lastimar a Abraham, él construyó
un gran fuego como nunca antes había sido visto en
la faz de la tierra. El fuego era tan grande que los Hombres
no podían acercarse para arrojar a Abraham en él.
Un hombre le dijo a Nimrod que él había inventado
una máquina especial que él podría usar
si lo deseaba. Esta era una catapulta. Abraham fue capturado,
colocado en ella y arrojado al fuego. Abraham continuó
diciendo: "Yo cuento solamente con Dios." Cuando
él cayó en el fuego, dijo: "OH Dios, Tú
eres Uno en el cielo y yo soy uno en la Tierra alabándote
a Ti." Inmediatamente Gabriel le pidió permiso
a Dios para ir y ayudar a Abraham. Dios dijo: "Si lo
deseas puedes ir y preguntarle si quiere ayuda." Gabriel
descendió y apareció ante Abraham. Dios les
dijo a todos los ángeles que miraran lo que pasaría
y que escucharan la respuesta de Abraham.
Gabriel dijo: "¡OH Abraham! He venido a ayudar.
¿Quieres que te saque del fuego?"
Abraham respondió, "¿No mira Dios a Su
servidor, OH Gabriel?"
"Si, por supuesto, ¡Él lo ve todo!"
"Entonces, permítele que haga lo que Él
quiera conmigo, ¡OH Gabriel!" El ángel de
la lluvia le preguntó a Dios: "Nuestro Señor,
¿me permites que ordene a la lluvia que apague ese
fuego?" Todos los animales de la creación se juntaron
e intentaron apagar el fuego, cada uno usando el medio que
disponía. Sólo a la lagartija geco (ó
salamanquesa) se la encontró avivándolo. Pero
la orden de Dios al fuego fue más rápida, ya
que Dios ya había enfriado el fuego y lo había
hecho seguro para Abraham. Los ángeles alabaron a Abraham
por su absoluta confianza en Dios. La única disconformidad
que él sufrió en ese momento fue que sudó
un poco y Gabriel limpió su sudor por él.
Luego
Dios ordenó al ángel de la sombra que descendiera
y que hiciera que la espera de Abraham fuera confortable.
El ángel de la sombra descendió y provocó
que un inmenso jardín brotara instantáneamente
en el medio del fuego. Una verde pradera apareció,
en el medio de la cuál había un agradable estanque
lleno de peces y cisnes del paraíso. Sus escamas y
plumas brillaban como la seda y reflejaban todos los colores
de la creación. Los servidores atendieron a Abraham,
que se encontraba bajo la fresca sombra de un sauce, rodeado
con deliciosas frutas y sabrosos manjares. Los ángeles
lo entretuvieron en una conversación divina, durante
la cuál ellos le revelaron los secretos de sus estaciones
y los poderes que Dios les concedió, dándoselos
todos a él.
En
ese momento, todos los que estaban afuera mirando, comenzaron
a desear que ellos también los arrojaran a ese fuego
con Abraham. Incluso su padre, que previamente no creía
en su hijo, dijo: "¡OH Abraham, que maravilloso
Señor es tu Señor!". Y su madre verdaderamente
entró al fuego escoltada por los ángeles, abrazó
a Abraham y volvió a salir sin ser dañada. Nadie
más pudo acercarse a él sin sentir el intenso
calor abrasador.
El
fuego ardió descontroladamente por cuarenta días,
pero el jardín de Abraham seguía creciendo en
vegetación y mantenía su expansión en
las constantes visitas y bendiciones de los ángeles.
En ese momento, el fuego de Abraham fue el lugar más
bendecido de toda la superficie de la Tierra, ya que Dios
le dio la más alta gracia. Él le ordenó
a todos los ángeles de la creación que le hicieran
por lo menos una visita a Su Amigo Abraham.