Cuando era niña adoraba los cuentos, mi tía Tomasa era
la contadora de cuentos para mi hermana y para mí. Le pedía
una y otra vez los mismos cuentos.....parece que fue ayer.
De grande le contaba cuentos a mi hija para que se duerma y a los grandes
para que despierten.
Mi hija ya es una adolescente, y adopto por un rato a los chicos que
deseen escucharlos, compartirlo con aquellos que deseen sumarse a este
servicio.
Desde el Angel de la Guarda deseamos que el Voluntariado ¨leer
cuentos de Angeles a los niños¨ sea parte de la vida, de
cada uno de sus voluntarios. De esta manera entre todos contribuimos
con un granito de Luz para nuestras vidas, ganando uno de los maravillosos
regalos del Creador, ¨la sonrisa de un niño¨.
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