10 Poderosas Mujeres
Desde el exterior,
las mujeres de la Torá parecen solo jugar un rol secundario en un
drama dominado por los hombres.
Desde el interior, una historia de hombres manipulados por mujeres potentes
y llena de valores femeninos. Una historia que revela la cualidad interna
femenina que transciende las mentes de los hombres...
Hay una Torá
externa--una historia de hombres y mujeres, de guerras y milagros. Y hay
una Torá interna, según antiguas tradiciones, en que cada palabra
revela sabiduría insondable, belleza y luz.
Éste es el secreto de las palabras de la sabiduría de Salomón,
"Una mujer de valor es la corona de su marido". Como una corona
está arriba de la cabeza y más allá de ella; de la misma
manera la luz interna de lo femenino es de una calidad esencial, de un lugar
que la mente no puede tocar.
1) Javá (Eva)
"Entonces Adán
llamó su esposa Javá, porque ella era la madre de toda la vida".
(Génesis 3:20)
Ella era el otro lado
de la imagen de Di-s. Di-s no es sólo una luz ilimitada, más
allá de todas las cosas. Di-s es algo que está aquí,
ahora, dentro de todo, dándoles vida, cualquier cosa que sea. Es la
fuente de origen, la "Shejiná"--la Presencia Divina mora
dentro.
Esto es lo que llevó
a Javá a comer la fruta: este anhelo de conectar con esta Shejiná,
de experimentar el sabor de la vida, estar sumergida en ella. Con esto ella
transgredió--pasó del reino de lo Divino a un mundo donde todo
lo real es el aquí y ahora, donde no hay ningún mirador del
cual discernir el bien del mal, ninguna luz para discernir la fruta de su
cáscara. Y se llevó consigo la Shejiná, encarcelándola
también, para que el estrago sucediera a lo largo del cosmos.
Pero el deseo detrás
de su transgresión era el sagrado deseo que la Shejiná permeará
todo. Y en el final, ella tendrá éxito, y la vida misma también
será divina.
Mientras el drama de
este universo permanezca incompleto, el Shejiná está callada,
no canta. Vemos el mundo que Ella vivifica, pero no oímos su voz dentro
de él. En las mentes de las personas, Ella juega un rol secundario--para
el marido conquista y domina, mientras que para las mujeres, dicen, sólo
provee vida y nutrición. Así piensa un mundo inmaduro.
Hay un tiempo por venir,
cuando el secreto de la Luz Interior se revele. Entonces la Madre de la Vida
cantará ruidosamente sin límite.
2) Sara
"Todo lo que te
diga Sará, préstale atención, le dijo Di-s a Abraham.
(Génesis 21:12)
La primera en sanar
la herida que hizo Javá fue Sará. Ella descendió a la
guarida de la serpiente, al palacio del Faraón. Resistió a
su señuelo y retrocedió. Viviendo dentro del palacio, ella
permanecía unida a su origen.
Fue Abraham quien autorizó
a Sará para que lo hiciese. Ni siquiera el propio Abraham era capaz
de semejante cosa. Éste es el papel de un hombre--activar el poder
que está latente en una mujer. Sin la mujer, el hombre no tiene ninguna
unión con la Shejiná. Sin el hombre, la mujer no puede ser
Shejiná. Un vez que hay un hombre, la mujer se vuelve todo.
Sará es la encarnación
del poder cósmico de purificación y sanador de almas. Lo que
Javá confundió y revolvió, Sará cierne y refina;
donde Javá entró en la oscuridad, Sará enciende la luz.
Su trabajo continúa a través de cada generación: mientras
que el alma de Abraham atrae las almas y los sostiene cerca de la Luz Infinita,
el alma de Sará discierne las manchas que deben limpiarse y la escoria
que debe rechazarse. Cuando un alma o chispa de luz se sana y vuelve a su
fuente, usted sabrá que el toque de Sará estuvo allí.
3) Rifka
"Toma... y también
sacaré agua para tus camellos, hasta que terminen de tomar".
Génesis 24:17-18)
Con estas palabras,
Rifka se desposó a Isaac y se volvió madre de dos grandes naciones.
No solo por su acto de dar, sino por su avidez: no perdía ninguna
oportunidad de hacer el bien, con alegría y contento, con toda su
alma y su ser.
Y ella lo implantó
dentro de nosotros como nuestra herencia. Sólo necesitamos despertarlo
y encontraremos la Rifka que hay en nosotros.
Hay pocas historias
tan detalladas en la Torá como la narración de la unión
de Rifka e Isaac--se cuenta y recuenta tres veces. Dado que en este relato
yace el nacimiento de nuestro pueblo y nuestro propósito. En él
yace el secreto por el cual todo el cosmos fue creado: la fusión de
los contrarios, la paradoja y belleza de la vida. Para esto estamos aquí--para
unir cielo y tierra. Y en la unión del Hombre y la Mujer ello se encuentra.
¿Y quién
es el casamentero de este drama cósmico? Es el simple sirviente de
Abraham que le habla al Amo del universo desde la sinceridad de su corazón,
que está obsesionado con su misión y se deleita a cada paso.
Es cada uno y cualquiera de nosotros.
4) Rajel & Leá
Una voz se oye en lo
alto,
lamentándose, llorando amargamente.
Rajel llora por sus
hijos
Se niega a que la consuelen
Porque ellos se han ido.
"Detén tu llanto," le dice Di-s. "Oculta tus ojos de
tus lágrimas.
"Tu trabajo su premio tiene y tus niños volverán."
(Jeremiah 31:14)
Rajel es la encarnación
de la Shejiná: Ella desciende a cuidar a Sus hijos, incluso cuando
viaja al exilio con ellos. De esta manera Ella asegura que volverán.
Su hermana, Leá
también es nuestra madre, la Shejiná. Ella es el mundo trascendente,
oculto; lo oculto de la Mente Divina, demasiado profunda de sondear para
los hombres. Ella es la Esfera de Realeza cuando se eleva en la meditación
silenciosa.
Rajel es el mundo de
las palabras los hechos revelados. Ella tiene la belleza que Iaakov pudo
percibir y desear. Pero Leá era demasiado noble, lejana, más
allá de todas las cosas, y Iaakov no pudo unirse a ella de la misma
manera.
Sin embargo es de Leá
que desciende casi toda la Nación Judía.
5) Seraj
Cuando los hijos de
Iaakov volvieron a su casa con las noticias sobre Joseph, ellos temieron
que su padre no les creyera. Entonces Seraj, la hija de Asher, tomó
su arpa y se paró fuera de la tienda de Iaakov. Compuso una balada
sobre Joseph y sus viajes, concluyendo cada estrofa con el estribillo:"
y Joseph todavía vive."
"¡Sí!
exclamó su abuelo finalmente, "¡Joseph todavía vive!"
Y entonces sus hijos
pudieron hablar con él.
Por esto, Iaakov bendijo
Seraj con la vida. Todavía estaba viva para mostrarle a Moisés
dónde estaba la tumba de Joseph. Todavía estaba viva como una
mujer sabia que salvó la ciudad de Abel en los tiempos del Rey David.
Y ella todavía vive, es una de las pocas en entrar viva al Paraíso.
Si la Shejiná
es un diamante y cada mujer una faceta diferente, entonces Seraj es la chispa
de esperanza que brilla en cada uno de nosotros y emana de lo más
profundo. La chispa que nunca se distanció, que permanece por encima
e incluso más allá, aún si la Shejiná que la
contiene se haya extraviado. Una poderosa chispa que ningún río
de destierro puede llevar muy lejos ni los océanos de lágrimas
la pueden extinguir. Seraj vive, ella vive en el Paraíso, y así
el Paraíso vive dentro de nosotros.
6) Miriam
La hermana se ubicó
a cierta distancia para estar al tanto de lo que pasaría con él.
(Éxodo 2:4)
Una muchacha joven está
de pie entre las cañas que abrazan el banco del río, quieta
y silenciosa, mirando hacia lo lejos. Ella es la guardiana de la promesa,
de todo lo que su pueblo ha anhelado y no permitirá que esa promesa
no se cumpla.
Su nombre es Miriam
y Miriam quiere decir amargo, un amargor la maneja, todo el amargor nacido
del sufrimiento de su pueblo. Sólo su visión puede suavizar
ese ardiente dolor y ella sola lo soporta. Es una visión poderosa,
una que transformará lo amargo en dulce, la oscuridad del destierro
en la luz de libertad.
En su mérito,
nosotros fuimos liberados de la esclavitud. Y en el mérito de mujeres
de fe, hoy, el mundo entero se liberará de su oscuridad.
7) Dvorá
"Dejaron de vivir
en los pueblos no amurallados de Israel, cesaron hasta que yo, Dvorá,
me levanté; Me levanté como una madre en Israel". (Juzga
5:7)
A la sombra de una antigua
palmera de dátiles en las colinas de Efraim, encontrará a una
mujer sabia, una profetisa a quien todo Israel pedía consejo, guía
y esperanza.
Ella convocó
a Barak, un guerrero poderoso, y le dijo que emprendiera la batalla contra
los opresores de su pueblo. Pero Barak insistió en que él no
iría a menos que Dvorá lo acompañara, y por esto ella
lo desdeñó.
Dvorá no quiso
trascender emulando las cualidades de la masculinidad--luchando, ganando
y conquistando--sino como una madre en Israel, como dadora de vida, nutriendo
a su pueblo con bondad y con fe.
8) Ruth
"Donde vayas, yo
iré. Donde mores, yo moraré. Su pueblo es mi pueblo y su Di-s
es mi Di-s". (Ruth 1:16)
Ella es el paradigma
de esas antiguas almas que descubren que están perdidas y anhelan
volver a casa. Deben atravesar un duro camino, cargado de sacrificios y desafíos,
curvas retorcidas e incluso raros caminos, pero sólo porque el cargamento
es tan precioso y su entrega tan vital.
En este caso, era una
chispa de pura santidad perdida desde Abraham, destinada a aparecer como
el bisnieto de Ruth, David, el redentor de Israel. Y, muchos milenios después,
como el último redentor.
9) Batsheva
Hay almas que viajan
una autopista aterciopelada a través de la vida, encontrando su compañero
y guiándose según un nítido guión cósmico.
Otros viajan en un laberinto
de pasajes oscuros, golpeándose la cabeza contra las paredes con repetidas
experiencias no aprehendidas, otra vez abriendo algún pasadizo secreto
hacia lo desconocido.
Según la antigua
sabiduría, ésta es la única manera que las almas más
elevadas pueden adentrarse en nuestro mundo limitado, donde las fuerzas de
la oscuridad ejercen tal dominio. Y de la unión de Batsheva y David,
una unión forjada a través del escándalo y la deshonra,
un hijo, Salomón, nació para construir el Templo, un portal
para la Luz Infinita en Jerusalén.
10) Esther
"Iré a ver
al rey, contrariamente al protocolo. Y si falleciera, falleceré".
(Esther 4:16)
Una mujer de secretos,
de misterios, cubriendo su verdadera identidad bajo muchos vestidos--hasta
que llegó su hora. Una mujer como una estrella de la mañana--a
ese lugar imposible donde la noche se pone tan oscura que sólo le
queda revelar el alba.
Alguien que se atrevió
a meterse en la más profunda cámara del mal, elevando a Amán
como príncipe al pináculo de gloria--sólo para que luego
él moldee su propia extinción.
Cuando ella se quitó
su máscara y estalló su luz interior, las apariencias de casualidades,
coincidencias e intrigas del palacio se abrieron como un telón para
revelar maravillas y milagros detrás del escenario. De esta manera,
Esther trae la última redención, porque ella juntó lo
milagroso con lo mundano, descubrió la Infinita Luz dentro de una
nube de oscuridad.
Últimas palabras
De las almas más
elevadas y eruditas, muchos tenían esposas más nobles que ellos,
e hijas más grandes que sus hijos. Así fue con Abraham, Isaac
y Iaakov. Así con Rabi Akiva y Rabi Meir. Así con muchos Sabios
de la Cábala.
Esto es porque estos
grandes hombres, en sus vidas personales, ya estaban saboreando el Mundo
por Venir. En ese tiempo, la cualidad de lo femenino prevalecerá sobre
el hombre.
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Angel de la Guarda