Rabi
Itzjak ben Shlomó Luria - El ARI - Fuente:
Ruth Percowicz -
http://www.wix.com/rutyperco/meditare
Hasta
la desaparición de Rabi Iosef Caro, predominaba en el
judaísmo la razón y la deducción lógica.
Tanto los tanaítas como los amoraítas y posteriores
eruditos judíos, sostenían que el conocimiento
y cumplimiento de la Halajá (legislación talmúdica)
eran lo primordial.
La
personalidad que apareció en Safed después del
autor del Shulján Aruj era diametralmente opuesta. De
naturaleza exaltada y mística, creía en los poderes
sobrenaturales, en milagros y en los hechos que trasciendan
la lógica y el entendimiento humano. Se trata de Rabi
Itzjak ben Shlomó Luria, conocido como el ARI (león)
por el "Rashei Tevot" de su nombre (Ashkenazi Rabi
Itzjak) y por habérselo considerado como la autoridad
judía más poderosa de su época.
Nació
el ARI santo en Jerusalem, en el año 1534 de progenitores
ashkenazíes. Su padre falleció siendo él
niño aún. Su madre quedó en la indigencia
y recurrió a un acaudalado hermano suyo de Egipto para
que la ayudase. Éste los albergó en su casa de
El Cairo.
Allí
estudió el pequeño Luria con los Gueonim (Gaones)
Rabi Betzalel Ashkenazi (cuyo apellido tomó posteriormente)
y Rabi David ben Zimrá (RaDBaZ). El ARI se destacó
tanto en sus estudios que su tío lo convirtió
en su yerno.
Bajo
la influencia de RadBaZ, que era un gran místico, el
joven Itzjak se volcó de lleno al estudio de la Kabalah.
Poco a poco comenzó a apartarse de su hogar y toda la
semana se aislaba en una casa que su suegro tenía a orillas
del Nilo. Tan sólo al atardecer del sábado regresaba
a su hogar para estar con su mujer, con la que hablaba únicamente
en hebreo. Al atardecer del Shabat regresaba a su retiro para
sumirse de nuevo en los arcanos de la Kabalah. Este estilo ascético
marcaría en gran manera a los judíos místicos
posteriores.
En
su extremo aislamiento tuvo Guiluy Eliahu (la aparición
del profeta Elías). Aparentemente el profeta lo visitaba
para estudiar con él y transmitirle secretos de la Toráh.
En una de sus sabáticas visitas al hogar le dijo a su
mujer que Eliahu Hanaví se le había aparecido
para solicitarle que se radicase de inmediato en la ciudad de
Safed en Israel, a fin de difundir la Kabalah práctica
que él desarrollaba, pues le quedaban sólo dos
años de vida. Esto sucedió en el 1570, cuando
el ARI tenía 36 años.
Las
creencias en ángeles, demonios y otros seres sobrenaturales
eran comunes en esa época. Conocer los secretos de la
Divinidad y de la Creación no era suficiente. El ARI
santo y sus seguidores querían aplicar en la práctica
esos conocimientos para acelerar, quizás la venida del
Mesías, para dominar a los malos espíritus o exorcizar
a los poseídos; como así también profundizar
en el concepto de Guilgul Haneshamá o transmigración
del alma.
Posteriormente
el Rabi Itzjak Luria llegó a convencerse de que era el
Mesías ben Iosef, antecesor y anunciador del Mesías
ben David, atrayendo gran cantidad de adherentes.
Al
comienzo de su residencia en Safed no se dio a conocer y se
dedicó al comercio contando con el apoyo material de
su tío y suegro, según se relata en el "Ari
Noem", del Mahari de Módena; pero también
se sabe fehacientemente que estudió con el Rabi Moisés
Cordovero, quien fuera reconocido siempre como su maestro.
Luria
no sólo fue un verdadero "tzadik"
(hombre justo o piadoso) sino que además tenía
tal poder creador que todas las generaciones sucesivas lo siguieron
considerando el líder del movimiento de Safed. El final
anunciado por el profeta Elías se cumplió inexorablemente
y falleció, en efecto, a los dos años de su estadía
en Safed, en 1572.
Parece
ser que Luria carecía por completo de facultades literarias
porque decía: "Es imposible (que yo exponga mis
enseñanzas en forma de libro) porque todas las cosas
están relacionadas entre sí. Apenas puedo abrir
la boca para hablar sin sentirme como si el mar reventase sus
diques y se desbordase ¿Cómo podría expresar
entonces lo que mi alma ha recibido y cómo podría
transmitirlo en un libro?
En
realidad existen numerosísimos tratados que circulan
con su nombre, a los cuales sus discípulos nombraban
con cariño "Kitbé haAri" (los escritos
del ARI).
Todo
lo que sabemos acerca de su sistema se basa en sus conversaciones
con sus discípulos, que fueron sumamente difusas y poco
sistemáticas. Por fortuna, su discípulo más
importante, Jaim Vital (1543-1620) es el autor de varias versiones
del sistema de Luria, de las cuales la más elaborada
abarca 5 volúmenes: el "Shemona Shearim"
u "Ocho Puertas", en las que dividió la
obra a la que consagró su vida: "Etz HaJaim"
"El Árbol de la Vida".
En
cuanto a su personalidad, Luria era sumamente conservador. Esta
tendencia se expresa claramente en sus permanentes intentos
de relacionar sus nuevas ideas con autoridades de la antigüedad
-especialmente el Zohar- como en sus actitudes respecto
de los detalles. Luria aceptaba la verdad mística de
afirmaciones contradictorias; incluso de los diversos tipos
de escritura hebrea.
En
los días de la Creación, nos enseña rabi
Itzjak Luria, las fuerzas de la luz y las tinieblas estaban
separadas. El mundo requiere, por consiguiente, un tikún
, una (corrección que lo perfeccione). Los destellos
de santidad deben ser redimidos de su cautiverio. Se los debe
liberar de las klipot ("cortezas o cascaras de oscurdidad")
de contaminación y maldad que los aprisionan, y el único
ser que puede lograrlo es el hombre. Sus acciones serán
las que apresuren o demoren la redención.
En
la visión de Guershom Sholem, la Kabalah luriana es tan
o tan poco práctica como la de los demás místicos
de Safed. Todos ellos tienen algo en común con la Kabalah
práctica, su aspecto místico y su posible degeneración
en magia. Los modos de vida ascéticos que propagaba la
Kabalah luriánica no son más que un reflejo de
la vida religiosa de Safed, tal como era antes y después
de Luria.
Luria
desarrolló sus ideas a partir de sus predecesores como
Cordovero y autores mucho más antiguos; que recuerdan
en gran medida a los mitos gnósticos de la antigüedad.
La teoría del "Tsimtsum" o contracción
es rescatada por Luria de un breve tratado, mientras que su
fuente literaria es un proverbio talmúdico cuyo orden
el ARI invirtió.
Asimismo,
la doctrina de la oración mística de Luria se
sitúa exactamente en la frontera entre el misticismo
y la magia, donde uno se convierte fácilmente en otro.
Cada
oración que es más que un mero reconocimiento
del Reino de Dios, cada plegaria que nutre la esperanza de ser
atendida, trae implícita la influencia sobre los caminos
inescrutables y las eternas decisiones de la Providencia.
El
ARI planteó la naturaleza mágica de la oración
La
doctrina y la práctica de la oración mística
es la parte esotérica de la Kabalah luriana, la parte
reservada a los elegidos o iniciados. Pero por encima de todo
ello se encuentra la práctica del Tikún.
(La misión del hombre) ha sido definida por el ARI de
una manera sencilla pero eficaz como la restauración
de su estructura espiritual primordial.
La
Kavaná, o la intención mística, también
formó parte de las doctrinas expuestas por Luria. Heredero
de toda una escuela de pensamiento de Kabalah clásica,
las palabras de la oración, y muy especialmente las de
la oración litúrgica tradicional, se convierten
en una ayuda para la "kavaná" del alma,
que busca a tientas el peligroso camino hacia Dios.
Para
Luria el auténtico fiel posee un enorme poder sobre los
mundos interiores y por lo tanto le cabe una gran responsabilidad.
A cada momento el mundo aspira a encontrar la forma natural
que ha de sacarlo del estado de confusión. Y debido a
esto hay una nueva "kavaná" para cada
momento.
La
Kabalah del ARI fue el último movimiento religioso judío
que influyó profundamente en todos los sectores del pueblo
judío inclusive en la diáspora. A partir de él,
se desarrolló una nueva idea moral de la humanidad que
postulaba a un hombre, cuya acción espiritual a través
del tikún, puede interrumpir el exilio, en particular
la diáspora interna en la que está sumida toda
la creación.