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El Talmud

Por cuanto que la Mishná fue escrita utilizando un lenguaje corto y muy conciso, y sin explicaciones adicionales a la ley en sí, muchas veces era muy difícil entender las halajot que Rabí Iehudá Hanasí quiso introducir en ella. Y es por eso que se necesitó escribir un Talmud (estudio), es decir, un libro que devele y explique la profundidad de las palabras de la Mishná.

En el Talmud no sólo figuran distintas explicaciones sobre la Mishná, sino también otras enseñanzas que los Sabios posteriores a la época de Rabí Iehudá Hanasí (llamados Amoraim o Emoraim) fueron aprendiendo. En el Talmud también se encuentran muchas partes no legales, llamadas agadot, que encierran una gran enseñanza respecto del comportamiento ético o moral, así como también enseñanzas conceptuales.

En aquellos tiempos habían dos grandes centros de Torá en el mundo, uno en la tierra de Israel y el segundo en Babilonia, y de hecho, dos Talmudim fueron escritos:

El de Jerusalem: Este Talmud es conocido también con el nombre de Talmud de Occidente (porque la Tierra de Israel está al oeste de Babilonia) o Talmud de la Tierra de Israel. Rabí Iojanán el hijo de Rabí Itzjak Nafjá era uno de los jóvenes alumnos de Rabí Iehudá Hanasí y comenzó a escribirlo junto con su cuñado, Rabí Shimón Ben Lakish (Resh Lakish), aunque sólo cerca del año 395 se finalizó la obra.

El Talmud de Babilonia: Rav Ashí comenzó a escribir el Talmud Babilónico al final de sus días, y lo terminaron de escribir cerca del año 500, Mar Bar Rav Ashí, su hijo, y Rabiná, su alumno.

La forma de estudio que utiliza el Talmud es muy particular, y está basada en un sorprendente sistema de preguntas y respuestas que hasta hoy en día es reconocido por su asombrosa profundidad, y por la agudeza de pensamiento que crea en quien lo estudia.

Los Sabios del Talmud prácticamente no dejan nada sin preguntar. Cuando ellos consideraron que la Mishná que se estaba estudiando contradecía (o aparentaba contradecir) a otra, ellos intentaban entender la diferencia existente entre ellas. Además, muchas veces se utilizan otras fuentes de los Sabios: por ejemplo, la Toseftá (agregados a la Mishná) y la Baraitá (enseñanzas de los Tanaim que no fueron incluidas en la Mishná). Todas estas fuentes son utilizadas por los Amoraim para complementar las enseñanzas de la Mishná, o bien para contradecirlas, y llegar a una conclusión correcta en el estudio.

Así como la mayoría del Tanaj, la Mishná fue escrita en hebreo (fuente del idioma hebreo moderno), pero los Talmudim fueron escritos en arameo: el de Jerusalem en un idioma más puro y el de Babilonia en un idioma más popular.

Otras Fuentes

Pero en realidad Nuestros Sabios - de bendita memoria - no sólo nos han legado la Mishná y los dos Talmudim. La literatura Rabínica, llamada post-bíblica, incluye una inmensa cantidad de material en variadas áreas.

Los Midrashim son comentarios de Nuestros Sabios, sobre algunos libros de la Biblia, y también existen distintos Midrashim sobre temas independientes. Los Midrashim se pueden dividir en dos grandes grupos:

Midrashé Halajá: Son los que hablan principalmente sobre temas legales, por ejemplo: Mejiltá (sobre el libro de Éxodo), Sifrá (sobre Levítico) y Sifré (sobre Números y Deuteronomio).

Midrashé Agadá: Son los que hablan principalmente sobre temas éticos y morales, por ejemplo: Midrash Rabá (sobre los cinco libros de la Torá y las cinco Meguilot: Shir Hashirim, Rut, Ejá, Kohelet, Ester), Tanjumá (sobre la Torá), Shojer Tov (sobre los libros de Salmos, Samuel y Proverbios), Pesiktá, Tana Debé Eliahu, Pirké Derabí Eliézer, etc., entre muchos otros.

Además, se han escrito distintas obras que tratan sobre asuntos relacionados con la kabalá (mística), por ejemplo:

Séfer Ietzirá: Atribuido a Abraham Avinu (s. XVII a.e.c.).

Séfer Habahir: Atribuido al Taná Rabí Nejuniá Ben Hakaná (s. I).

Séfer Hazóhar: Atribuido al Taná Rabí Shimón Bar Iojai (s. II), y compilado por su discípulo Rabí Abá. En general, esta obra está escrita siguiendo el orden de la Torá, pero también contiene varios subtemas.

Los Saboraim y los Gueonim

Desde la época del Talmud Babilónico (s. V), hasta aproximadamente el siglo X, todos los grandes Sabios de la Torá, estaban concentrados en las distintas ciudades de Babilonia. Los Sabios que vivieron después de la época de los Amoraim fueron llamados Saboraim, y a ellos les sucedieron los Gueonim. Durante todo este período los Sabios de Israel fueron profundizando en el estudio del Talmud, y fueron escritas varias obras de gran importancia, entre ellas:

Séfer Hasheiltot: Uno de los primeros códigos de ley judía, basado en la Torá, escrito por Rab Ajái Gaón de Shabjá (680 - 752 aprox.). El autor fue uno de los líderes de la ieshivá de Pumpedita durante este período.

Halajot Guedolot: Una de las más tempranas codificaciones de las leyes del Talmud. La mayoría de las autoridades suponen que este trabajo anónimo fue escrito por Rabí Shimón Kaiará, un estudioso de Botzrá en Babilonia, alrededor del año 750.

Séfer Haemunot Vehadeot: Esta importante obra es, de hecho, el primer libro sobre ética, moral y filosofía judía. Fue escrito por Rabenu Saadiá Gaón (892 - 942), el jefe de la ieshivá de Sura y una de las figuras más grandes de la época de los Gueonim.