Por
qué contar historias
Elie
Wiesel cuenta que el gran rabino Israel Shem Tov, cuando veía
que los judíos estaban siendo maltratados, se iba al
bosque, encendía un fuego sagrado y hacía un
rezo especial, pidiendo a Dios que protegiese a su pueblo.
Y Dios enviaba un milagro. Más tarde, su discípulo
Maggid de Mezritch, siguiendo los pasos del maestro, iba al
mismo lugar del bosque y decía: "Maestro del Universo,
yo no sé cómo encender el fuego sagrado, pero
aún sé la plegaria especial, ¡escúchame,
por favor! Y el milagro se producía. Una generación
se sucedió y el rabino Moshe Leib de Sasov, cuando
veía las persecuciones de su pueblo, se iba al bosque
diciendo, "Yo no sé encender el fuego sagrado,
ni conozco la plegaria especial, pero aún me acuerdo
del lugar. ¡Ayúdanos, Señor!" Y el
Señor ayudaba. Cincuenta años después,
el rabino Israel de Rizhin, en su silla de ruedas, hablaba
con Dios: "No sé encender el fuego sagrado, no
conozco la oración y no consigo siquiera encontrar
el lugar en el bosque. Todo lo que puedo hacer es contar esta
historia, esperando que Dios me escuche". Y contar la
historia fue suficiente para que el peligro se alejara. Según
Wiesel, Dos creó al hombre porque Él adora las
historias.Lo que está escrito Un ciego mendigaba en
el camino que lleva hacia La Meca cuando un piadoso musulmán
se le acercó, preguntándole si la gente le daba
limosna generosamente, como manda el Corán. El hombre
le mostró una pequeña lata, casi vacía.
Díjole entonces el visitante: - Déjame escribir
algo en el cartel que llevas colgado del cuello. Horas después
el visitante retornó. El mendigo estaba sorprendido,
porque había recibido una cantidad enorme de dinero.
-¿Qué es lo que ha escrito en el cartel? - preguntó.
- Me limité a escribir: "Hoy es un hermoso día
de primavera, el sol brilla y yo soy ciego".
Donde
está la verdad
"Ciertos
discípulos vivían preguntándome dónde
está la verdad", dijo Maal-El. "Entonces,
cierto día decidí señalar hacia una dirección
cualquiera, intentando demostrar que lo importante es recorrer
un camino, y no quedarse pensando sobre él." "En
vez de mirar hacia la dirección que señalaba,
el que me hizo la pregunta comenzó a examinar mi dedo,
intentando descubrir dónde estaba escondida."
"Cuando las personas procuran un maestro, deberían
estar buscando experiencias que puedan ayudarles a evitar
ciertos obstáculos. Pero, lamentablemente, la realidad
es otra: están usando la ley del menor esfuerzo, intentando
encontrar respuestas para todo." "Quien acepta,
sin preguntas, las verdades de su maestro, jamás encontrará
su camino."