Urwa
y el Angel del Consuelo
El
ángel del consuelo sigue al ángel del llanto.
Cuando el ángel del llanto toca con su ala el corazón
de alguien, esa persona comienza a llorar. Uno de los grandes
santos, llamado Urwa, que vivió hasta muy viejo, comienza
a rezar para que Dios lo retorne hacia Él y lo ubique
entre Sus amados. Un día, mientras realizaba esa plegaria
al lado de la tumba del profeta Juan el Bautista, en Damasco,
ve a un joven muy hermoso, vestido de verde y cubierto con una
luz resplandeciente, que viene hacia él. El joven le
sonríe y dice: "¡OH mi padre, quiera Dios
bendecirte! ¿Qué plegaria estás ofreciendo?"
Urwa le cuenta: "¡OH mi hijo, quiera Dios tener misericordia
de ti! Estoy pidiendo por un buen final y un rápido retorno
a Dios, por un buen reencuentro con los amados. ¿Quién
eres tu, mi querido hijo?" Él dice: "Yo soy
la misericordia de tu Señor, enviado para consolar a
los seres humanos. Mi nombre es Artiyail y soy un ángel.
Fui creado para borrar la tristeza y el dolor del pecho de aquellos
amados por Dios." Luego el ángel desaparece y la
tristeza de Urwa se va con él. Un día, los discípulos
de otro gran santo van con cierta tribu en Asia Central. Pasan
las semanas y ellos no regresan. Un día su maestro, abatido,
está meditando, preocupado de que algo pudiera haberles
ocurrido. Un pájaro verde del Paraíso llega a
su ventana, y comienza a cantar con una voz que limpia su corazón
de toda tristeza: "Yo soy Artiyail. ¡Soy el destructor
de la tristeza! Soy el portador de las buenas noticias a los
corazones de niños, mujeres y varones, jóvenes
o viejos. Les traigo noticias de sus amados." Luego, el
maestro dice: "¡Sabia que Artiyail vendría,
pero primero tuve que desesperarme!"
Artiyail es el ángel que permite a la gente retornar
a sus vidas normales y liberarse de los tormentos de la depresión
y la ansiedad. "Verdaderamente los amigos de Dios son aquellos
que no temen, ni se afligen.....Para ellos son las buenas nuevas
en la vida del mundo y en el Más Allá" (10
: 62,64). Estas enfermedades del alma son grandes pruebas que
Dios envía a los seres humanos, para recordarles que
ellos no deberían correr detrás de cosas materiales
y olvidar su herencia angelical. Los ángeles siempre
recuerdan a Dios. Si ellos pararan, instantáneamente
dejarían de existir. Similarmente, los seres humanos
necesitan recordar al Creador de todo lo que los rodea, para
vivir en felicidad y gratitud.
Dios ordenó a los ángeles que sirvieran a aquellos
que lo recuerdan, y que combatan a aquellos que lo olvidan.
Esto no es para castigarlos, sino para ayudarlos y corregirlos.
Los bebés y los niños lloran cuando se les da
medicina amarga. Los adultos saben que necesitan las energías
angélicas de bondad y belleza y si eligen ignorar tal
necesidad, se les recuerda a través de la medicina de
la depresión. Este último es el efecto del "shock
al sistema" de aquellos que se olvidan de Dios, el Creador
de la bondad y la belleza. La característica de una naturaleza
angélica es ser capaz de alimentarse y dormirse en el
recuerdo de Dios, mientras que las bestias brutas son incapaces
de alimentarse de otra cosa que no sean pasturas, o de dormirse
sin abandonar la conciencia. Cuando los seres humanos se olvidan
de recordar a Dios por un largo período de tiempo, se
forma herrumbre en el corazón. La depresión se
establece y la melancolía encuentra un hogar permanente.
Por esto el Profeta dijo:
"Todo tiene un lustre, y el lustre de los corazones es
el recuerdo de Dios." La depresión es una enfermedad
del corazón y del alma, que sólo es posible a
través de la distracción ó estado de inatención.
Un corazón vigilante mantiene la creencia, la esperanza
y la confianza apostados en su puerta como muchos ángeles
guardianes. Nunca permite que entren la oscuridad de la depresión
y la duda.
Los corazones humanos son un tesoro precioso. Muchos ladrones
espían en las sombras circundantes para robarlo y saquearlo.
Los ladrones nunca irán a una casa vacía. Sin
embargo, cuando el dueño del tesoro es un amigo de Dios,
el tesoro está bien guardado. Sus guardianes son alimentados
y pagados con la moneda corriente de la fe y el recuerdo. Si
no hay fe, no hay guardianes. Si no hay recuerdo, no hay salario.
Sin guardianes, las puertas del palacio quedan abiertas para
lo no deseado. Es por ello que el Corán insiste en que:
"Verdaderamente hemos honrado a todos los hijos de Adán"
(17:70). La explicación de ese honor, es el tesoro que
Dios depositó en los corazones de los seres humanos.
Los ángeles enseñan a aquellos entre los seres
humanos que son capaces de conectarse con ellos y que nunca
los engañarían o robarían la luz angelical
contenida dentro de sus corazones.