Bienvenidos al Portal de Angel de la Guarda / On line desde 2003 / contacto: info@angeldelaguarda.com.ar
 
Google
 

 

Seguime en

 

 

Valores Humanos para compartir / Felicidad

Mediante el poder de la verdad hay
riqueza y mediante el poder de la paz hay salud.
Juntos dan felicidad. La felicidad la obtienen aquellos
cuyas acciones, actitudes y características
son puras y altruistas.

El Paraíso, el Cielo, Acuario, El Dorado, el Jardín del Edén, el Jardín de Alá, Utopía, Vaikunth, los Campos de Osiris y la Edad de Oro son nombres que evocan un mundo de paz, de pureza y de prosperidad. En tal lugar, cada ser humano es como una flor; cada país, como un ramo de flores, y el mundo, como un jardín. El sol, el que sustenta, brilla sobre el jardín con sus rayos dorados, inundándolo con novedad y nobleza. La Puerta de la Felicidad permanece abierta, dando la bienvenida a la familia humana al Jardín Dorado. En el pasado, el mundo fue como este jardín y volverá a serlo una vez más. El simple hecho de tener fe en esto ya es una razón para ser feliz.

La búsqueda de la felicidad
Actualmente, muchas personas se cuestionan cuál es el propósito de esta vida. Algunos están cansados de vivir, otros han perdido la esperanza. Algunos se esfuerzan en obtener riqueza, creyendo que ésta les dará la felicidad. Algunos tienen riqueza pero no tienen salud, y esto causa infelicidad. Algunos eligen ciertas profesiones creyendo que éstas les traerán felicidad. Otros la buscan a través de las relaciones. Pero a pesar de toda la felicidad que estos recursos puedan proporcionar, son sólo fuentes temporales y limitadas y, en muchos casos, también traen consigo igual cantidad de sufrimiento e infelicidad.

Esta incapacidad de mantener una felicidad pura y duradera es el resultado de una carencia de fortaleza interna y de valores espirituales. El reconocimiento y la aplicación de las verdades espirituales proporcionan la verdadera fuente de felicidad. Mediante el poder de la verdad hay riqueza y mediante el poder de la paz hay salud. Juntos dan felicidad. Como un tónico, el conocimiento espiritual devuelve la esperanza a quien la ha perdido. La felicidad pura retorna al que busca estos nuevos horizontes llenos de esperanza. Se recuerdan cosas importantes que se habían olvidado. Esta sensación se puede comparar a la de volver a casa, al origen, a medida que uno ve los árboles y siente la brisa, ¡sabe que se está aproximando a algo que está cerca del corazón!

El calor y el bienestar de la felicidad están escondidos en el interior del ser. Cuando las personas se enfocan en su interior y toman fortaleza de los poderes internos de la paz y del silencio, reavivan sus virtudes permitiendo que se eleve el nivel de felicidad. El alma comienza a abrirse a los secretos de cómo vivir de manera independiente sin convertirse en una víctima del mundo material, que por su propia naturaleza priva a la gente de su felicidad. La sabiduría del conocimiento espiritual ofrece los tesoros de cómo vivir y actuar en la verdad. Las acciones verdaderas son puras y la pureza es la madre de la felicidad y del bienestar. Las acciones verdaderas dan fuerza y felicidad a uno mismo y bienestar a los demás. Los tesoros espirituales incluyen las pautas sobre cómo mejorar la personalidad y la actividad. Para muchos, el progreso y la transformación personales son las llaves que abren la Puerta de la Felicidad.

Felicidad mental
La gente habla de la paz mental. La felicidad mental es un estado de paz en el que no hay trastornos ni violencia. La paz interna crea fe en el intelecto. La flauta de la felicidad suena de manera suave y constante en la mente de los que tienen esta fe, es decir, en los que han alcanzado la sabiduría del conocimiento espiritual. No importa lo adversa o difícil que pueda ser una situación, no se tiene miedo, porque el poder de la fe garantiza una victoria final. A medida que el intelecto se aligera con la sabiduría espiritual, hay menos cambios de estado de ánimo y menos dudas en el corazón. Una persona se vuelve más capaz de saldar sus cuentas de dolor y sufrimiento cuando mantiene una cuenta sana de felicidad. En un mundo en el que todas las relaciones tienen felicidad y sufrimiento, la lección principal que hay que aprender sobre la felicidad es: “Da felicidad y toma felicidad, no causes sufrimiento y no tomes sufrimiento”.

La felicidad es prosperidad que proviene de la autosoberanía. Autosoberanía significa tener dominio sobre la mente, el intelecto, las tendencias de la personalidad y los sentidos físicos del cuerpo, estar completo con todos los poderes y todas las virtudes, así como alcanzar el equilibrio entre las características masculinas y femeninas. En cada alma humana existe un estado de perfección. En la búsqueda espiritual de esa perfección, el intelecto pasa por un proceso de redescubrimiento de su naturaleza divina.

Fortuna ilimitada
La felicidad no tiene precio. La felicidad no se puede comprar, vender ni negociar. La felicidad la consiguen aquéllos cuyas acciones, actitudes y características son puras y desinteresadas. En otras palabras, la calidad de la conciencia y las actividades de las personas determinan la riqueza de su vida.

Sin embargo, la estabilidad social, económica y política se consideran fuentes de felicidad y de disfrute en la vida pero, cuando alguna de ésas áreas no funciona, desciende el nivel de felicidad en las personas. Cuando todos estos recursos se enfocan en las infraestructuras socioeconómicas, en detrimento del desarrollo del carácter moral y espiritual de las personas, cambia el orden de las prioridades en la vida y la felicidad disminuye gradualmente . Los valores morales y espirituales ayudan a reevaluar las prioridades y permiten que se tomen medidas proactivas y preventivas en los momentos oportunos.

El camino de la felicidad está sembrado de oportunidades de oro. Por cada paso que se da hay garantizado un retorno de riqueza incalculable. Las acciones realizadas a lo largo del camino se convierten en la pluma para trazar las líneas de la fortuna. Hay una mayor felicidad entre las personas que recorren juntas el camino y, mediante acciones colectivas, trazan las líneas de la fortuna en el escenario viviente del mundo.

Menú de Valores | Siguiente Valor