Valores
Humanos para compartir / Honestidad

Honestidad
significa
que no hay contradicciones
ni discrepancias entre
los pensamientos,
palabras o acciones.
Ser honesto con el
verdadero ser y
con el propósito
de una tarea gana
la confianza de los demás
e inspira fe en ellos.
Honestidad significa
nunca hacer mal uso
de lo que se nos confió.
Honestidad
es la conciencia clara ante mí y ante los demás.
Honestidad es el reconocimiento de lo que está bien y
es apropiado para nuestro propio papel, conducta y relaciones.
Con honestidad, no hay hipocresía ni artificialidad que
creen confusión y desconfianza en las mentes y en las
vidas de los demás. La honestidad conduce a una vida
de integridad, porque nuestro interior y exterior son reflejo
el uno del otro.
Honestidad
es hablar de lo que se piensa y hacer lo que se ha dicho. No
hay contradicciones ni discrepancias entre los pensamientos,
palabras o acciones. Esta integración proporciona claridad
y ejemplo a los demás. Ser interiormente de una forma
y exteriormente de otra, crea barreras y puede causar daño,
porque nunca podremos estar cerca de los demás ni los
demás querrán estar cerca nuestro. Algunos piensan:
Soy honesto, pero nadie me comprende. Esto no es
ser honesto. La honestidad es tan claramente perceptible como
un diamante sin defectos que nunca puede permanecer escondido.
Su valor es visible en cada acción que realizamos.
Ensombrecer
asuntos
Se necesita examinar la honestidad interna para fortalecerse
y desarrollar sabiduría y estabilidad. La firmeza interna
positiva crea un oasis de recursos espirituales para asegurarse
y proporciona la confianza para permanecer estable en la propia
autoestima. Eso es asertividad. Si internamente hay apego hacia
una persona, objeto o idea, este apego crea obstáculos
a la realidad y a la objetividad y las acciones no se realizan
en base al interés global. El estado interno no debería
estar influenciado por la negatividad de la propia naturaleza,
sentimientos o peculiaridades personales. Las motivaciones egocéntricas,
los propósitos ocultos y los sentimientos y hábitos
negativos son manchas en el espejo de la vida. La honestidad
actúa como un quitamanchas.
Para
el crecimiento del propio ser debe haber limpieza y claridad
en el esfuerzo y verdad en el corazón. Limpieza significa
explorar y cambiar la conciencia y la actividad que manchan
al propio ser y suscitan dudas en los demás. Debería
haber honestidad en el corazón y también honestidad
en la cabeza. De lo contrario habrá autoengaño
o la tendencia de engañar a los demás, oscureciendo
los asuntos con excusas interminables y explicaciones confusas.
Cuando el espejo del propio ser está limpio, los sentimientos,
la naturaleza, las motivaciones y los propósitos son
claramente visibles, y la persona se hace digna de confianza.
Se dice que el barco de la verdad puede tambalearse, pero
nunca se hundirá. Aun con honestidad, el barco
a veces se sacude, pero el ser digno de confianza garantiza
que el barco nunca se hundirá. El valor de la verdad
le hace a uno digno de confianza.
Ser
digno de confianza y confiar en los demás proporcionan
la base y la conexión necesarias para que las relaciones
sean nítidas. También es necesario compartir con
honestidad los sentimientos y las motivaciones de cada uno.
Cuando hay honestidad y limpieza, también hay cercanía.
Sin estos principios, ni los individuos ni la sociedad pueden
funcionar.
Aplicación
y experimentación
La aplicación personal de esta ética y de estos
principios implica experimentar, ver qué es lo que funciona
mejor, qué es lo que es útil y significativo.
Se trata de un proceso continuo de experimentación y
aprendizaje. El progreso se produce siendo honesto en la práctica
de manera tan completa y sincera como sea posible en todo momento.
Cuando se obtiene la experiencia del éxito, el compromiso
con la honestidad e integridad se refuerza. Una tarea realizada
a la fuerza o por obligación, o con una actitud descuidada
o egoísta, no refleja motivaciones puras. Ser honesto
con el propio ser, verdadero y fiel con el propósito
de una tarea gana la confianza de los demás e inspira
fe en ellos. Para mantener el progreso se requiere pureza en
las motivaciones y consistencia en el esfuerzo.
Una
persona honesta es aquella que aspira a observar los códigos
de conducta más elevados, que es leal a los principios
benevolentes y universales de la vida y cuyas decisiones se
basan en discernir claramente entre lo que es correcto y lo
que es erróneo. Tales personas se rigen por normas que
dan guía y valor para comprender y respetar las conexiones
sutiles del mundo en relación con su propia vida. Una
persona honesta aprecia la interconexión del mundo natural
y no malgasta, abusa ni desperdicia las riquezas de los recursos
destinados al bienestar de la humanidad. Una persona honesta
no da por supuesto el derecho a disponer de los propios recursos,
como la mente, cuerpo, riqueza, tiempo, talento o conocimientos.
Honestidad significa no hacer nunca un mal uso de lo que se
nos confía. Siempre debe haber interés en usar
los recursos de manera adecuada para las necesidades básicas
humanas, morales y espirituales. Los recursos bien utilizados
crean bienestar y se multiplican. La persona que está
seriamente comprometida con el desarrollo y con el progreso
mantiene la honestidad como un principio constante en la construcción
de un mundo de paz, de abundancia, un mundo con menos desperdicios
y mayor esplendor.