
Una persona responsable
cumple con el deber
que se le asignó y permanece fiel al objetivo.
Las responsabilidades se llevan a cabo con
integridad y con sentido del propósito.
Las circunstancias,
necesidades y elecciones sitúan a las personas en situaciones
y roles particulares. Responsabilidad moral es aceptar lo que se
requiere, honrar el papel que se nos ha confiado y llevarlo a cabo
conscientemente, poniendo lo mejor de uno mismo. Al actor se le
ha dado un papel. Debe ser consciente de esto y no desear estar
en otro lugar o ser otra persona. Las tareas asignadas deben realizarse
con integridad y sentido de propósito.
Actuar
responsablemente
En la vida, la responsabilidad personal proviene de muchas fuentes
previsibles e imprevisibles, e implica asociarse y participar, comprometerse
y cooperar. La responsabilidad social y global requiere de todo
lo antes mencionado, así como de la justicia, la humanidad
y el respeto por los derechos de todos los seres humanos. Ello conlleva
prestar atención especial para asegurar el beneficio de todos
sin discriminación.
Algunos
interpretan la responsabilidad como una carga y no logran verla
como algo personalmente relevante. Creen conveniente proyectarla
como si fuera el problema de otros. Estas personas no asumen sus
responsabilidades, sin embargo, cuando se trata de sus derechos
¡son los primeros en reivindicarlos!
Una
persona responsable persevera, no con terquedad, sino con la motivación
de cumplir con el deber que se le asignó y permanece fiel
al objetivo. Cuando hay la conciencia de ser un instrumento, o un
facilitador, la persona permanece neutral y flexible en su papel.
Permanece desapegada, pero con un claro entendimiento de lo que
se necesita hacer. Cuando se interpreta un papel con precisión
y efectividad uno se siente satisfecho y alegre por haber realizado
una contribución significativa.
La
responsabilidad a menudo requiere de la humildad para ayudar a superar
los obstáculos creados por el ego. Por ejemplo, el que actúa
con responsabilidad no se apodera ni controla los resultados. El
que actúa con responsabilidad también tiene la madurez
de saber cuándo debe delegarse una responsabilidad a otro.
Una de las principales barreras es estar demasiado apegado a la
responsabilidad. Ser excesivamente meticuloso conduce a la preocupación,
las dudas y al miedo, lo cual puede tener un efecto paralizante
en la toma de decisiones, dando como resultado consecuencias indeseables.
La
colaboración es esencial
Las personas responsables trabajan en colaboración entre
ellas. Esto es cierto para todas las tareas y especialmente importante
en las áreas que afectan la vida de los demás. Las
personas responsables operan sobre dos premisas: 1) que todos los
participantes tienen algo valioso que ofrecer, y 2) que la situación
requiere un ambiente cooperativo y no competitivo. Las personas
responsables no caen en la trampa del complejo de inferioridad ni
de superioridad; reconocen que el resultado óptimo no depende
de una sola persona, un sólo grupo o una sola nación.
La
responsabilidad significa administrar con eficacia el tiempo y los
recursos para obtener el máximo beneficio, amoldándose
a la vez a los cambios necesarios. Las decisiones en la conciencia
de ser responsable por el bienestar social o global animan a realizar
acciones de manera altruista. Al asumir la responsabilidad en favor
de los derechos de los demás, debe planificarse el costo
de todos los medios: mentales, físicos y espirituales. Esto
incluye tener en cuenta los recursos acumulados y disponibles y
su uso eficiente y equitativo. La falta de atención, el descuido,
la corrupción, la codicia, o la falta de sentido común
provocan no sólo que algunas personas o algunas zonas no
reciban nada, que otras no reciban lo suficiente y que otras reciban
en exceso, sino también la pérdida innecesaria de
vidas humanas y de recursos naturales.
Responsabilidad
ante la vida
Cuando la finalidad de una acción es mejorar a una persona
o al mundo, cuando se acepta este papel y esa responsabilidad, se
necesita a la vez un sistema de apoyo interno que asegure la asimilación
de las cualidades esenciales y su puesta en práctica. Esto
es necesario para todos y en especial para los padres, educadores,
líderes religiosos y políticos y celebridades, así
como para los que marcan el rumbo de diversas disciplinas porque
todos ellos son modelos de conducta. Todas estas personas tienen
roles significativos porque ayudan a perfilar normas y modelos de
conducta que ejercen una enorme influencia en la sociedad. Un principio
del aprendizaje es observar la conducta y la experiencia de la vida
real de los que admiramos y respetamos. Por tanto, es obligatorio
para quienes son modelos el aceptar y honrar la responsabilidad
de ser ejemplo. Cuanto más importante sea su
papel, mayor debe ser su interés por el mensaje que se difunde
y por el impacto del mismo en las vidas de los demás.
Se
dice que los derechos llevan implícitas las responsabilidades,
y en ese concepto la ley de la acción se vuelve operativa.
Cada ser humano es como una estrella que contiene su pequeño
mundo. Cada estrella ha de percibir su propio mundo y cuidar del
equilibrio de sus derechos y responsabilidades. La vida es un campo
de acción. En ese campo, cada papel debe realizarse con responsabilidad
y rindiendo cuentas del mismo. ¡Los que llevan puesta la corona
de la responsabilidad con las joyas incrustadas de los derechos
se convierten en estrellas con una influencia positiva en el mundo!
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