Valores
Humanos para compartir / Sencillez
La
sencillez atrae al instinto, la intuición y el discernimiento
para crear pensamientos con esencia y sentimientos de empatía.
Sencillez es la conciencia que llama a las personas a replantearse
sus valores.
La sencillez crece de las raíces sagradas, personificado
una riqueza de virtudes y valores espirituales que se manifiestan
en las actitudes, las palabras, las actividades y el estilo
de vida. La sencillez es hermosa y, como la luna, irradia
frescura, en contraste con el resplandor del sol. La sencillez
es natural. Puede tener una apariencia corriente y carente
de atractivo para aquellos cuya visión está
acostumbrada a lo superficial. Sin embargo, para aquellos
que poseen el discernimiento sutil de un artista, un vislumbre
de sencillez es suficiente para reconocer la obra maestra.
Vivir
con sencillez, pensar de forma elevada
La sencillez combina la dulzura y la sabiduría. Es
claridad en la mente e intelecto. Los que personifican la
sencillez están libres de pensamientos extenuantes,
complicados y extraños. El intelecto es agudo y despierto.
La sencillez invoca al instinto, la intuición y el
discernimiento para crear pensamientos con esencia y sentimientos
de empatía. En la sencillez hay altruismo, el que personifica
esa virtud ha renunciado la posesividad y está libre
de los deseos materiales que distraen el intelecto haciéndolo
divagar hacia territorios inútiles. Carecer de deseos
no significa arreglárselas sin nada. Al contrario,
uno lo tiene todo, incluyendo la satisfacción interna.
Esto se refleja en el rostro libre de perturbaciones,
debilidades e ira y en la conducta, con una elegancia
y una majestad extraordinarias, pero a la vez ingenua. Sencillez
es ser el niño inocente y el maestro sabio. Nos enseña
a vivir con sencillez y a pensar de forma elevada.
Las
personas que viven con sencillez, generalmente disfrutan de
una relación cercana con la naturaleza. Su ética
proviene de las tradiciones perennes que funcionan en armonía
con las leyes de la naturaleza. Se levantan al amanecer y
se retiran al anochecer. Conocen la hora del día por
la posición del sol y determinan las fechas de los
días sagrados por la posición de la luna. Las
hierbas se convierten en sus remedios naturales. La luna y
las estrellas son las lámparas que los alumbran. El
mundo natural es el aula en la que estudian. Esto no significa
que todos debamos adoptar este estilo de vida. Sin embargo,
se puede aprender de la naturaleza. Cuando se observa la ética
de la sencillez, casi no hay desperdicio. Todos los recursos
se valoran: el tiempo, los pensamientos, las ideas, el conocimiento,
el dinero y las materias primas.
De
la sencillez surge la generosidad. La generosidad es compartir
con un espíritu altruista los ingresos ganados a pulso.
Compartir los propios recursos conjuntamente y de forma cuidadosa
es recuperar para las actividades humanas, el sentido de familia.
La sencillez es algo más que ofrecer dinero y posesiones
materiales, es dar de uno mismo aquello que no tiene precio:
paciencia, amistad y apoyo. Con el espíritu de dar
prioridad a los demás, los que adoptan la sencillez
ofrecen su tiempo gratuitamente. Esto lo hacen con amabilidad,
sinceridad, e intenciones puras, sin expectativas ni condiciones.
Como resultado, esas personas cosechan frutos abundantes de
las semillas que se sembraron con sus acciones generosas.
La
belleza es verdad
La sencillez es verdad. La belleza de la verdad es tan sencilla
que funciona como la alquimia. No importa cuántos disfraces
se presenten ante ella, la luz de la verdad no puede permanecer
escondida; alcanzará a las masas con un lenguaje muy
sencillo y, al mismo tiempo profundo. Los mensajeros de la
verdad siempre han personificado formas comunes, han llevado
vidas sencillas, y han adoptado medios simples para impartir
sus mensajes. Viven y dicen la verdad, ofreciendo belleza
a las vidas de los demás. Su sencillez y esplendor
pueden compararse al joyero. Fiel a la integridad de su profesión,
el joyero hace todas y cada una de sus joyas preciosas y perfectas,
pero él sigue siendo sencillo.
Hoy
en día la belleza está definida por las industrias
de la moda y la estética, propagada por los ricos y
los famosos y aceptada por las masas. La belleza, sin embargo,
no se encuentra sólo en la apariencia, como dice el
proverbio. La belleza, en su forma más sencilla, elimina
la arrogancia de las ropas caras y de vivir de forma extravagante.
Va más allá del rico y del pobre. Es apreciar
las pequeñas cosas de la vida que a veces no son visibles
ni aparentes para el resto del mundo. Sencillez es apreciar
la belleza interna y reconocer el valor de todos los actores,
incluso del máspobre o desafortunado. Es considerar
que todas las tareas, incluso la más humilde, tienen
valor y dignidad.
La
ética de la sencillez
La ética de la sencillez es la precursora del desarrollo
sostenible. La sencillez enseña a economizar. Enseña
a investigar gracias al ejemplo de los que son claros y sinceros
sobre sus necesidades y viven de acuerdo a ello. Sencillez
es la conciencia que dirige una llamada a la gente para que
se replantee sus valores. La sencillez cuestiona si se nos
induce a comprar productos innecesarios. Las incitaciones
psicológicas crean necesidades artificiales. Los deseos
estimulados por cosas innecesarias llevan a un conflicto de
valores en el que se mezclan la avaricia, el miedo, la presión,
y un falso sentido de la identidad. Cuando se satisfacen las
necesidades básicas que permiten un estilo de vida
confortable, los extremos y los excesos conducen al derroche
y el desperdicio. Aunque se puede defender este enfoque como
la forma de construir ciertas economías, no debe usarse
a expensas de precipitar a otras economías a la pobreza
extrema. No debe ser que el sacrificio impuesto sobre algunos
proporcione una gran abundancia a otros. ¡Esto no es
un principio sino una injusticia!
La
sencillez reduce la diferencia entre lo que tengo
y lo que me falta demostrando la lógica
de la verdadera economía: ganar, ahorrar, invertir
y compartir los sacrificios así como la prosperidad,
de manera que pueda haber una mejor calidad de vida para todas
las personas, independientemente de donde hayan nacido.