Valores
Humanos para compartir / Unidad

La unidad es armonía
entre las personas de un grupo. La unidad se mantiene al concentrar
energía y dirigir el pensamiento, al aceptar y apreciar el valor
de la rica indumentaria de los participantes y la contribución
única que cada uno puede hacer y al permanecer leal no sólo
el uno al otro sino también a la tarea.
La unidad se construye
a partir de una visión compartida, una esperanza anhelada, un
fin altruista o una causa para el bien común. La unidad da sustento,
fuerza y valor para hacer que lo imposible se haga posible. Junto con
la determinación y el compromiso, la unidad hace que la tarea
más difícil parezca fácil.
La
estabilidad de la unidad proviene del espíritu de igualdad e
identidad, de los valores nobles personificados en los principios universales
fundamentales. La grandeza de la unidad es que se respeta a todos. La
unidad crea la experiencia de cooperación, aumenta el fervor
y el entusiasmo por la tarea y hace que el ambiente sea poderoso y facilitador.
En
Armonía
Una reunión carece de unidad mientras no haya armonía
dentro del propio ser y entre las personas del grupo. Así como
un músico necesita ensayar a solas con su instrumento antes de
formar parte de una orquesta sinfónica, la persona necesita soledad
para estar en contacto con su capacidad, su potencial y su especialidad
antes de unirse al grupo. Para que haya eficiencia individual, se necesita
que haya claridad y limpieza en las motivaciones e intenciones. Mirar
hacia el interior ayuda a armonizar pensamientos, palabras y acciones.
La persona puede entonces adaptarse según sea necesario. Esta
integración personal mantiene al individuo sintonizado.
La
orquesta crea consonancias de sonido gracias a la combinación
de las distintas cadencias rítmicas de cada uno de sus instrumentos.
De la misma manera, un grupo se vuelve dulcemente armonioso cuando cada
persona adopta el poder de acomodar las capacidades y especialidades
de los demás; las entona con el propio ser, y luego se combina
con la orquesta. La unidad se mantiene al concentrar energía
para dirigir el pensamiento, al aceptar y apreciar el valor del conjunto
de participantes y la contribución única que cada uno
puede apuntar, y permanecer leal no sólo uno al otro sino también
a la tarea. Este enfoque positivo construye gradualmente un crescendo
a medida que se experimenta la unidad en la diversidad; y como la unidad
inspira un compromiso personal más fuerte y un logro colectivo
mayor, ¡se pueden crear tanto la danza como la música!
Causas
de la falta de unidad
Una muestra de descortesía puede causar una ruptura en la unidad.
Interrumpir a los demás, criticarlos de forma destructiva y prolongada,
vigilarles o controlarles son acordes estridentes que golpean duramente
los vínculos y las relaciones. El ego y la inferioridad producen
sonidos disonantes. Esta disonancia puede escucharse fácilmente
o de forma muy sutil, y se puede encontrar desde el dilatarse en las
debilidades de los demás y en la sed de ser reconocido hasta
en los celos, la inseguridad y las dudas. A veces, por detalles insignificantes,
las personas se vuelven agresivas, se disgustan, se enojan o se ponen
violentas; entonces se desintegran en pequeños grupos, provocando
oposición y conflictos. Después se hace esencial volver
a afinarse.
Una
necesidad humana básica es el sentimiento de pertenencia, de
formar parte de un todo unificado. La gente no quiere permanecer aislada,
sin pensar en el mundo que los rodea. También es muy humano interesarse
en otras personas y otras culturas así como tener un profundo
sentimiento de compasión por el sufrimiento e injusticias que
se infringen a los demás. Por tanto, forma parte del instinto
humano el querer estar juntos y formar agrupaciones naturales o estructurar
reuniones que proporcionen una plataforma común para hablar unos
con otros. De esta forma, la gente aprende a conocerse, a comprenderse
y a ayudarse mutuamente. Esto es válido tanto para los individuos
como para las naciones. Consciente o inconscientemente, elegimos estar
juntos para actuar juntos.
Hoy
en día, nuestra curiosidad se satisface con la ayuda de la televisión
y los medios de comunicación, porque nos traen a las personas
y culturas de todo el mundo a la mismísima sala de estar de nuestra
casa. Si esto no es suficiente para algunos, ¡viajar puede darnos
experiencias directas! La humanidad puede enorgullecerse de sus virtudes
y de su ingenuidad. Sin embargo, junto a todo lo bueno, la humanidad
es igualmente culpable de sus vicios. Cuando se ven a los hermanos como
enemigos, la energía vital se dirige de manera equivocada
y el hogar de la unidad se estremece constantemente. Como resultado,
la humanidad no ha podido sostener la unidad en contra de los enemigos
comunes: las guerras civiles, los conflictos étnicos, la pobreza,
el hambre y la violación de los derechos humanos..
El
foco interno
Para crear unidad en el mundo hay que comenzar por cambiar la conciencia
individual. Esto requiere que el intelecto humano se aleje del conflicto
y la confusión de manera progresiva durante un cierto lapso
para concentrarse en direcciones positivas. Tal foco interno no aísla
al individuo, al contrario, hace lo opuesto: lo acerca a los demás,
y en este acercamiento, en esa humanidad compartida, hay una fuerza
colectiva para explorar y sostener una transformación fundamental
y constructiva.
Menú
de Valores