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Especialmente
destinada para ayudar a rezar a quienes se sienten
afligidos y agobiados por tristeza, depresión
o alguna enfermedad física, emocional o
espiritual o para interceder por quienes las que
padecen.
“También la pobre
Teresita, al no encontrar ninguna ayuda en la
tierra, se había vuelto hacia su Madre
del cielo, suplicándole con toda su alma
que tuviese por fin piedad de ella...
De repente, la Santísima
Virgen me pareció hermosa , tan hermosa
, que yo nunca había visto nada tan bello.
Su rostro respiraba una bondad y una ternura inefables.
Pero lo que me caló hasta el fondo del
alma fue la encantadora sonrisa de la Santísima
Virgen.
En aquel momento, todas mis penas
se disiparon. Dos gruesas lágrimas brotaron
de mis párpados y se deslizaron silenciosamente
por mis mejillas, pero eran lágrimas de
pura alegría... ¡La Santísima
Virgen, pensé, me ha sonreído! ¡Qué
feliz soy...!”
(Santa Teresita del Niño
Jesús. Historia de un alma, III )
Encuentre el día de manera más sencilla
haciendo click en los siguiente items:
• Todos los días
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• Séptimo día
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• Noveno día
• Oración conclusiva para todos los
días
TODOS LOS DÍAS
(Se toma conciencia de la presencia
de Dios, ante quien siempre estamos,
en quien somos y por quien vivimos,
haciendo con calma y fe la señal de la
cruz)
“En el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén”
Oración inicial para todos
los días
Virgen de la sonrisa, Madre de la alegría.
Vengo a ponerme delante de tus ojos buenos.
Necesito esa luz de tus ojos serenos y esa esperanza
de tu rostro amable.
Te doy gracias María, porque estás
a mi lado en todos los momentos.
Cuando sufro, tengo tu alivio. Cuando estoy feliz,
compartes mi gozo. Vengo a buscar tu ayuda de
Madre para mí y para todos mis seres queridos.
(Pedir con humildad y confianza
la gracia que se quiere obtener)
Te pido que hagas nacer en nosotros
a Jesús.
Así podremos vivir con alegría,
y saldremos adelante
en medio de las dificultades de la vida.
Danos fortaleza, paciencia, valentía,
y mucha esperanza para seguir caminando.
Madre de la alegría, derrama tu consuelo
en todos los que están tristes y cansados,
deprimidos y desalentados.
Que la hermosura de tu rostro,
lleno de fuerza y de ternura,
nos llene a todos de confianza,
porque comprendes lo que nos pasa
y somos valiosos para tu corazón materno.
Amén.
PRIMER DÍA
Lectura bíblica:
Jesús dijo: “Pidan y se les dará;
busquen y encontrarán; llamen y se les
abrirá: porque todo el que pide, recibe;
el que busca, encuentra; y al que llama, se le
abrirá. ¿Quién de ustedes,
cuando su hijo pide pan, le da una piedra? ¿O
si le pide un pez, le da una serpiente? Si ustedes,
que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos,
¡cuánto más el Padre de ustedes
que está en el cielo dará cosas
buenas a quienes se las pidan!” (Mateo 7,
7-11)
Reflexión:
Muchas veces hemos rezado “Bajo tu amparo…”
y, sin embargo, nos cuesta reconocer la presencia
protectora de Dios que se nos hace manifiesta
en la imagen maternal de María. Él
siempre cuida de nosotros y nos regala la vida
para que la disfrutemos y compartamos. Pero para
experimentar este amparo es necesario confiar
en él como un niño pequeño
y abandonarse en sus manos. La sonrisa de María
nos habla del amor de Dios, que nos invita a vivir
en ese amor como ella lo hizo toda su vida.
SEGUNDO DÍA
Lectura bíblica:
Dijo Jesús: “ Vengan a mí
todos los que están afligidos y agobiados,
y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes
mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente
y humilde de corazón, y así encontrarán
alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.”
(Mateo 11, 28-30)
Reflexión:
A veces estamos afligidos y agobiados por preocupaciones
intrascendentes que nos quitan la paz y nos hacen
perder el camino que nos lleva al Dios que habita
en lo más íntimo de nuestro ser.
A veces estamos divididos interiormente y vivimos
disipados por mil cosas innecesarias que nos hacen
descuidar lo principal… Si ponemos nuestros
ojos en María, ella nos muestra a Cristo,
que es nuestra luz. Es por eso que acudimos a
ella con nuestras oraciones, para recibir esa
luz que viene a nuestro encuentro para robustecer
nuestra esperanza. Al mirar su rostro amable de
Madre sonriente, confirmamos nuestra confianza
en la infinita bondad de nuestro Padre Dios.
TERCER DÍA
Lectura bíblica:
Dijo Jesús: “Les aseguro que si el
grano de trigo que cae en la tierra no muere,
queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El
que tiene apego por su vida la perderá;
y el que no está apegado a su vida en este
mundo, la conservará para la Vida eterna.”
(Juan 12, 24-25)
Reflexión:
El hombre de hoy, a pesar de vivir rodeado de
otros hombres, muchas veces se siente solo, se
llena de miedos y se pone a la defensiva. Cerrado
en su egoísmo no percibe que si quiere
tiene refugio en el seno maternal de María.
Para gozar de la compañía
protectora de Dios es necesario tener los mismos
sentimientos y disposiciones de María que
siempre fue fiel oyente del Señor. Por
su perfecta obediencia y la total disponibilidad
que le hizo decir sí a Dios, a pesar de
no entender ni saber cabalmente la dimensión
que iba a tener su pedido, primero engendró
interiormente a Cristo y luego lo dio a luz.
Así, siguiendo el ejemplo
de la Virgen de la Sonrisa, el creyente descubre
que su entrega se convierte en frutos abundantes,
que sus obras son las que el Señor espera
de él, porque se abre generosamente a la
vida y se deja llenar de Dios.
CUARTO DÍA
Lectura bíblica:
“En aquellos días, María partió
y fue sin demora a un pueblo de la montaña
de Judá. Entró en la casa de Zacarías
y saludó a Isabel. Apenas esta oyó
el saludo de María, el niño saltó
de alegría en su seno, e Isabel, llena
del Espíritu Santo, exclamó: ‘¡Tú
eres bendita entre todas las mujeres y bendito
es el fruto de tu vientre! ¿Quién
soy yo para que la madre de mi Señor venga
a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño
saltó de alegría en mi seno. Feliz
de ti por haber creído que se cumplirá
lo que fue anunciado de parte del Señor'.
María dijo entonces: ‘Mi alma canta
la grandeza del Señor, y mi espíritu
se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque
él miró con bondad la pequeñez
de su servidora...'.” (Lucas 2, 39-47)
Reflexión:
Una de las cosas que debemos aprender de María
es a compartir con los demás las alegrías,
las tristezas, los gozos, los dolores.
María no es una mujer indiferente, cerrada
en sus cosas, al contrario, ella está siempre
disponible, acude siempre al encuentro del otro
para tomar parte en su vida y para señalarle,
con la sonrisa de sus labios, que la presencia
de Dios lo acompaña en medio de todas las
circunstancias.
QUINTO DÍA
Lectura bíblica:
Jesús dijo: “Les aseguro que ustedes
van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en
cambio, se alegrará. Ustedes estarán
tristes, pero esa tristeza se convertirá
en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, siente
angustia porque le llegó la hora; pero
cuando nace el niño, se olvida de su dolor,
por la alegría que siente al ver que ha
venido un hombre al mundo. También ustedes
ahora están tristes, pero yo los volveré
a ver, y tendrán una alegría que
nadie les podrá quitar”. (Juan 16,
20-22)
Reflexión:
El cristiano es un peregrino, un caminante esperanzado
que avanza paso a paso hacia la Patria definitiva.
Pero no por tener los ojos en el cielo deja de
tener los pies sobre la tierra; vive en el mundo,
pero no es del mundo.
Cuando los que piensan que la vida termina en
la tumba se desesperan, él se anima porque
cree que las angustias y dolores del parto presente
se convertirán en el gozo y la alegría
eternos. En este mundo, que a veces percibimos
como un “valle de lágrimas”,
una certeza nunca nos debe abandonar: María
está siempre dispuesta a interceder por
las necesidades de sus hijos. Ella peregrinó
por este mundo y experimentó necesidades
similares a las nuestras, ahora que goza del cielo
intercede por nosotros para que sigamos caminando
.
SEXTO DÍA
Lectura bíblica:
Jesús dijo: “No temas, pequeño
rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido
darles el Reino”. (Lucas 12, 32)
Reflexión:
Quien tiene a Jesús en su corazón
tiene una alegría que nada ni nadie puede
hacer desaparecer, porque se sabe parte del pequeño
rebaño que él mismo pastorea. Quien
tiene a Jesús en su corazón ve todo
con los ojos de María y enfrenta las mayores
dificultades sin perder la calma. La sonrisa bondadosa
y serena de la imagen venerada de nuestra Madre
nos anima, así enfrentamos todas las circunstancias
que nos tocan vivir con la misma actitud de María,
gozando, como ella, de la paz y de la confianza
en Dios que todo lo puede: “El Señor
es mi Pastor, nada me puede faltar” (Salmo
23, 1) .
SEPTIMO DÍA
Lectura bíblica:
Jesús dijo: “No se preocupen por
su vida, pensando qué van a comer, ni por
su cuerpo, pensando con qué se van a vestir.
¿No vale acaso más la vida que la
comida y el cuerpo más que el vestido?
Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran
ni cosechan, ni acumulan en graneros, el Padre
que está en el cielo los alimenta. ¿No
valen acaso ustedes más que ellos?”
(Mateo 6, 25-26)
Reflexión:
Cada vez que emprendemos un camino nos invade
un cierto temor, sabemos que la realidad muchas
veces nos sorprende con sus dificultades, así
como también con alegrías inesperadas.
Enfrentamos las contrariedades con confianza,
porque creemos firmemente que tenemos un Padre
bueno en el cielo que cuida de nosotros. Aunque
nos esforzamos como si todo dependiera de nosotros,
rezamos como si todo dependiera de él.
Juntos, él con su gracia y nosotros con
nuestro esfuerzo, vamos tejiendo nuestra propia
existencia un día a la vez.
OCTAVO DÍA
Lectura bíblica:
“Se celebraban unas bodas en Caná
de Galilea, y la madre de Jesús estaba
allí. Jesús también fue invitado
con sus discípulos. Y como faltaba vino,
la madre de Jesús le dijo: ‘No tienen
vino'. Jesús le respondió: ‘Mujer,
¿qué tenemos que ver nosotros? Mi
hora no ha llegado todavía'. Pero su madre
dijo a los sirvientes: ‘Hagan todo lo que
él les diga'...” (Juan 2, 1-5)
Reflexión:
Ya sabemos cómo terminó la historia,
esa fiesta que simboliza la historia de la humanidad
y la de cada uno de nosotros no se aguó…
La hora de Jesús ha llegado, si invitamos
al Hijo y a su madre para que participen de nuestra
vida haremos de ella una continua fiesta en donde
el vino de la alegría y de la fraternidad
nunca faltarán. Acudiendo a la Virgen de
la Sonrisa encontramos el consuelo necesario para
superar todas las circunstancias penosas que ponen
en peligro la fiesta de la vida.
NOVENO DÍA
Lectura bíblica:
“El primer día de la semana, dos
de los discípulos iban a un pequeño
pueblo llamado Emaús, situado a unos diez
kilómetros de Jerusalén. En el camino
hablaban sobre lo que había ocurrido (
la condena y muerte de Jesús ). Mientras
conversaban y discutían, el mismo Jesús
se acercó y siguió caminando con
ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo
reconocieran. Él les dijo: ‘¿qué
comentaban por el camino?'. Ellos se detuvieron,
con el semblante triste, y uno de ellos, llamado
Cleofás, le respondió: ‘¡Tú
eres el único forastero en Jerusalén
que ignora lo que pasó en estos días!'.
‘¿Qué cosa?', les preguntó.
Ellos respondieron: ‘Lo referente a Jesús,
el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras
y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo,
y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros
jefes lo entregaron para ser condenado a muerte
y lo crucificaron. Nosotros esperábamos
que fuera él quien librara a Israel. Pero
a todo esto ya van tres días que sucedieron
estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que
están con nosotros nos han desconcertado:
ellas fueron de madrugada al sepulcro y, al no
hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo
que se les habían aparecido unos ángeles,
asegurándoles que él está
vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro
y encontraron todo como las mujeres habían
dicho. Pero a él no lo vieron'.
Jesús les dijo: ‘¡Hombres
duros de entendimiento, cómo les cuesta
creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No
era necesario que el Mesías soportara esos
sufrimientos para entrar en su gloria?'. Y comenzando
por Moisés y continuando con todos los
Profetas, les interpretó en todas las Escrituras
lo que se refería a él.
Cuando llegaron cerca del pueblo
adonde iban, Jesús hizo ademán de
seguir adelante. Pero ellos le insistieron: ‘Quédate
con nosotros, porque ya es tarde y el día
se acaba'. Él entró y se quedó
con ellos. Y estando a la mesa, tomó el
pan y pronunció la bendición; luego
lo partió y se lo dio. Entonces los ojos
de los discípulos se abrieron y lo reconocieron,
pero él había desaparecido de su
vista. Y se decían: ‘¿No ardía
acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba
en el camino y nos explicaba las Escrituras?'.
En ese mismo momento, se pusieron en camino y
regresaron a Jerusalén. Allí encontraron
reunidos a los Once y a los demás que estaban
con ellos, y estos les dijeron: ‘Es verdad,
¡el Señor ha resucitado y se apareció
a Simón!'. Ellos, por su parte, contaron
lo que les había pasado en el camino y
cómo lo habían reconocido al partir
el pan .” (Lucas 24, 13-35)
Reflexión:
En el camino de la vida no estamos solos. Dios
se hace caminante con nosotros y nos ofrece una
nueva interpretación de las circunstancias
que nos agobian o desconciertan. María
con ternura inigualable, sonriéndonos nos
llena de confianza en las horas más difíciles,
porque de ella comprende nuestras debilidades
y porque como madre nuestra nos siente carne de
su carne y nos cobija en su regazo, cerca de su
corazón que late de amor por nosotros y
por el mundo entero.
ORACIÓN CONCLUSIVA PARA TODOS LOS
DÍAS
De la mano maternal de María
nos dirigimos al Padre con la oración que
Jesús nos enseñó.
(Se reza un Padre Nuestro)
Depositamos en las manos de María
nuestras intenciones.
(Se reza un Ave María y
Bajo tu amparo)
Bajo tu amparo
nos acogemos,
Santa Madre de Dios.
No desprecies las oraciones
que te dirigimos en nuestras necesidades.
Antes bien líbranos de todo peligro,
Oh Virgen gloriosa y bendita.
Amén.
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